Tulancingo.- Afuera de los juzgados de Control del Circuito Judicial, una madre aguarda la resolución de un juez que determinará si su hijo sale o no de prisión. Ella no está sola, hay amigos, familia, y compañeros de trabajo de Víctor, su hijo.
Han pasado casi 40 días desde aquel 19 de febrero, cuando Víctor N fue detenido y acusado de presunto narcomenudeo en su hipótesis con fines de suministro. Desde entonces, mantiene la esperanza de verlo salir del penal de Tulancingo.
Juana García Ortuño asegura que Víctor sólo prestó un servicio de taxi al llevar unos platos de comida al Cereso de Tulancingo, sin saber qué contenían.
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Ella aguarda afuera del Juzgado de Control, a su alrededor, cerca de medio centenar de personas la acompañan con cartulinas que de momento levantan.
Algunos permanecen en silencio; otros, se colocan a su espalda como muestra de apoyo. En el exterior del edificio, un equipo de sonido rompe por momentos la tensión con consignas que se repiten una y otra vez: “¡Justicia y libertad para Víctor!”.
Los vehículos estacionados en la zona también hablan: llevan pegotes con esa misma frase, como una forma de protesta que se desplaza y se hace visible.
“Él es inocente”, dice la madre. Lo repite como una convicción que no ha cambiado desde el primer día. Asegura que su hijo, taxista de oficio, sólo realizaba un servicio cuando fue detenido. Desde entonces, afirma, las autoridades no han buscado a la persona que le entregó el paquete.
Juana ya no busca otra cosa más que ver salir a su hijo de la cárcel, su exigencia no es que el proceso se detenga, sino que Víctor pueda enfrentarlo en libertad.
Dentro del juzgado, la audiencia avanza. La defensa ha solicitado una salida alterna para que el joven de 29 años deje el penal.
Juana también carga inconformidad. Habla de irregularidades, de momentos en los que su hijo no pudo comunicarse, de traslados sin aviso, de puertas cerradas incluso para su abogado. Y habla también del miedo: el de quienes antes se manifestaban y ahora ya no están, tras advertencias de posibles sanciones.
¿Quién es Víctor?
Víctor, cuenta la madre, es un joven de 29 años de edad, que desde hace aproximadamente dos años quedó al frente de la familia, tras el fallecimiento de su padre. Un joven que estudió Derecho, que trabaja en el servicio público y que, asegura, nunca había tenido problemas con la ley. Hermano de cuatro mujeres.
La audiencia continúa. La decisión aún no llega. Pero ella pone toda su fe en Dios y en el abogado, porque dice perdió la esperanza en las autoridades, ahora sólo espera que hagan su trabajo y permitan que su hijo enfrente en libertad su proceso. Porque para ella, la justicia no es una palabra: es la posibilidad de volver a verlo en casa.
Actualización
La jueza de Control, Bárbara Luna Escamilla, no autorizó la suspensión condicional del proceso penal que se sigue en contra de Víctor N, por lo que el taxista de Tulancingo, señalado de narcomenudeo, continuará su proceso en el penal.
sjl
