Tianguistengo.— Eustorgio Alarcón Cisneros, originario de la comunidad de La Morita, en el municipio de Tianguistengo, enfrenta el reto de retomar su labor en el campo luego de las afectaciones provocadas por la vaguada monzónica que impactó la región en octubre de 2025.
Él es uno de los campesinos que forman parte del programa federal Sembrando Vida, una iniciativa que tiene presencia en 24 estados del país y que busca fortalecer la autosuficiencia alimentaria en zonas rurales, a cuatro años de haberse integrado al programa, se ve en la necesidad de comenzar de cero luego de que las intensas lluvias afectaran sus sembradíos.
Viveros perdidos y caminos cerrados
Uno de los golpes más fuertes fue la pérdida de los viveros comunitarios. Las lluvias e inundaciones arrasaron con los sembradíos de café que ahí se cultivaban, dejando a las familias, dice “en ceros”. Ante este escenario, Eustorgio explica que ahora el trabajo se centra en volver a acomodar la tierra y comenzar con la siembra de hortalizas, como una alternativa inmediata de subsistencia.
Te podría interesar
Las afectaciones no se limitaron al ámbito productivo, su vivienda, como a varias de las más de 60 familias que ahí se localizan, resultó dañada y la comunidad de La Morita quedó incomunicada durante varios días.
“Tuvimos que hacer caminos, en tanto se hacía la limpieza en las vías conocidas”, comparte, esa situación también impactó la economía familiar, ya que su esposa se dedica a la venta de frutas y verduras y, con los caminos cerrados, no pudo salir a comercializar sus productos.
El agua arrasó con todo
Indicó que, aunque no se registraron pérdidas humanas ni daños mayores, algunas casas se inundaron y un bordo colapsó. Para los trabajadores del campo, el mayor golpe fue la pérdida de las milpas. “Como campesinos, lo que sufrimos fue que nuestras milpas se acabaron y las matas de café se perdieron”.
A pesar de las dificultades, señaló que una de las alternativas que ofrece Sembrando Vida, en el que participa desde hace cuatro años, es la posibilidad de vender directamente los productos en exposiciones, acercando el trabajo del campo al consumidor final y eliminando intermediarios.
Durante este tiempo, el apoyo mensual ha sido clave para continuar con las labores del campo. El programa otorga un beneficio económico de 6 mil 450 pesos mensuales, además de apoyos en especie y capacitación técnica para fortalecer los proyectos agroforestales.
Sin embargo, el impacto del huracán Priscilla significó un retroceso considerable. “Con el paso del huracán se nos afectó la tierra; se llevó todo lo que habíamos plantado de café, se doblaron las matas y las raíces quedaron expuestas”, relata.
La situación se replicó en varias comunidades de la región, donde los campesinos se han dedicado a rescatar lo que quedó en pie, con la esperanza de que algunas plantas logren levantarse, o bien, iniciar nuevamente desde cero para trabajar durante este año.
sjl
