Nuestra programación temporal como sociedad es... algo extraña.
El camino a la idealización
Desde que somos a penas “conscientes” de que tendremos un desarrollo personal, digamos 8-9 años; nos abordan con el “¿Qué quieres ser cuando crezcas?”; continuado con un discurso repetitivo de porque la escuela juega una papel fundamental y como todo lo que tenemos que hacer es concentrarnos y ser buenos en ello para así de a poco ir construyendo un acertado camino educativo que a su vez nos otorgará las herramientas necesarias para el tan esperado futuro.
Durante todos nuestros años de formación básica, no sólo la escolar; aprendemos que existe un punto meta que a su vez, es el punto de partida para “la verdadera vida”. Al dejar la universidad y entrar en el mundo laboral, será nuestro primer gran paso en la realización personal; conoceremos de qué estamos hechos, lo que es la vida en realidad y más importante, paso a paso la satisfacción nos alcanzará cuando viajemos, compremos una casa, formemos una nueva familia, avancemos laboralmente y así, en cada renglón, vayamos siendo más y mejores.
Te podría interesar
Ahora bien, la vida real no sólo son satisfacciones pues conseguirlo todo sin duda requiere muchos sacrificios y esfuerzo. Pero al tachar cada una de las nuevas metas que vayan surgiendo en el camino, habrá valido la pena. Además, al final de todo y como verdadera recompensa; estará la jubilación(aunque ya no para mi generación y las sucesivas ¿Cómo vamos con ese plan B?).
El éxito seguro de una adaptación en los 80´s
“¿Así se sintió llegar a este punto?”. Pero conforme la vida avanza y pese a ir consiguiendo lo que nos dijeron, nos haría felices; extrañamos la vida recorrida, más disfrutada y no tan valorada.
¿Nos hemos preguntado por qué las películas y series ambientadas en los 80´s son siempre un acierto? ¿Por qué la constante nostalgia? ¿También volviste a subir tus fotos del 2016?.
Sin importar nuestra edad, la mayoría de las pláticas en una mesa empiezan con una pregunta del tipo “¿Te acuerdas cuándo? ¿Te acuerdas de?”. Los que son un poco más adultos que yo, tienen esta celebre frase de “recordar es volver a vivir”.
Creo que siempre se traduce en que nos hubiera gustado disfrutar más aquel tiempo del pasado, aprovechar el punto en el que estábamos porque resulta que aún si conseguir lo que hoy; la satisfacción ya estaba ahí y la vida quizá era un poquito menos complicada o sólo nuestro conocimiento era menor y entonces nuestra exigencia y expectativas también lo eran.
En el presente, un discurso motivacional
También dicen por ahí que el tiempo no perdona, de modo que lo casi esencial es disfrutar el ahora(con los ojos al futuro, por supuesto). ¡Ah, que peculiar!.
La ficción del tipo La Biblioteca de Medianoche, El efecto Mariposa y Cuestión de Tiempo resulta siempre atinada para hacer de intermediaria entre ambos saltos temporales y dar valor al presente.
Porque aún conociendo el tiempo no somos muy conscientes de él. Así que constantemente estamos recordándonos que ese trayecto hasta los sueños puede disfrutarse más y que así las cosas que quedan detrás, fueron mejor aprovechadas. Aunque sabemos, que siempre volveremos a saltar.
“Tómate el café antes de que se enfríe”. T.K.
