OPINIÓN

Camaleones y presuntos culpables

Escrito en GUANAJUATO el

Está en chino: “Nos sentenciaron a más de 30 años de por un delito que no cometimos”: Parafraseando a Antonio Zúñiga de Presunto culpable.

¿Por qué una presidencia que tiene una aprobación entre el  75% y el 85% corre el “riesgo” de una revocación de mandato?, Si la única causa legal para la revocación es la pérdida de confianza, y hoy, hay una extraordinaria aprobación, ¿Cuál es el interés de una reforma electoral que incluya la revocación como un pilar esencial?

Luego de cuatro fracasos para reinventar el sistema electoral, es claro que el único interesado para que  la Presidenta haya presentado una nueva iniciativa electoral es MORENA.

Para recordar, esta aventura de cambios camaleónica  empezó con el Plan A de AMLO que no tuvo mayoría en el legislativo. Enseguida surgió el Plan B que se declaró inconstitucional por la Suprema Corte. Finalmente, López Obrador logró que el Plan C fuera exitoso y con ello abrió la puerta para las trampas en la elección en el Poder Judicial y permitir a la cúpula política tener el control de este poder “independiente”.

Ahora la Presidenta presenta una nueva iniciativa electoral “consensada”; pero rechazada, incluso, por legisladores de Morena, PT y PVEM. Para seguir el guion de su antecesor se presenta el Plan B para, según dice el gobierno, generar ahorros y eliminar la corrupción y el nepotismo en los congresos estatales y en los cabildos municipales.

Me detengo, si la corrupción y el nepotismo fueran razones para eliminar o modificar a entidades públicas, hoy seríamos un país sin gobierno, porque la corrupción, el derroche y el nepotismo está presente en el gobierno federal, en el legislativo e incluso en el Poder Judicial donde existen gastos suntuarios que prometieron desaparecer. Lo cierto es que esta rasurada o toma de control solo pasa en las instituciones que estorban a los intereses de los morenistas.

De regreso al Plan B de CSP. La bomba china se dirige a congresos estatales y cabildos municipales, pero lo que no se cita por el oficialismo es que la reforma permite que la presidencia sea una promotora electoral de su partido, con todos los recursos del gobierno, al empalmar la revocación con las elecciones de 2027. Pero ¿si hay aprobación de la presidencia porque habría un ejercicio de revocación? Simple, porque lo que se desea es un ejercicio de ratificación (no de revocación) para permitir alcanzar mayorías en cualquier espacio que se pueda, preservar el poder  y con eso, ser tapadera, entre otras cosas, de las colas largas del gobierno actual y del mal manejo de las finanzas públicas que tiene a cada mexicano con una deuda a pagar por más de 30 años.

El descaro. El Plan B incluye un “as” para proteger la corrupción e impunidad en MORENA. Establece que los altos funcionarios electorales deberán ajustar sus sueldos para que sean menores a los de la Presidencia, con una excepción: los magistrados del TEPJF, si el mismo tribunal que acaba de exonerar al hermano de AMLO con el argumento de que el dinero que recibió en sobres amarillos no cuenta con recibos o facturas para determinar su procedencia. 

¿Usted quiere esto? Una reforma que permita a la presidenta meter las manos en las elecciones y un tribunal electoral que exonere de trampas, actos anticipados y derroche de dinero al oficialismo.

El discurso rosa de todos los días oculta el detalle de la reforma. No conocerla nos convierte en presuntos culpables de este malévolo, y bien estructurado, cuento chino del gobierno.