HISTORIAS DE LEÓN

"El loco del ácido": el agresor que nunca fue detenido en León

El caso ha sido recordado debido a un crimen reciente casi idéntico: el de una joven que atacó a otra lanzándole ácido en el rostro, en Celaya

Escrito en GUANAJUATO el

León.- A inicios de la década de los 90, un joven cobró fama como “El Loco del Ácido” o “Gerácido”, por los crímenes que cometió en León, y los cuales quedaron impunes debido a que "desapareció". En los últimos días el caso ha sido recordado debido a un crimen reciente casi idéntico: el de una joven que atacó a otra lanzándole ácido en el rostro, en Celaya.

También puedes leer: Cae Alison por lanzar ácido a Sandra: la citaron para comprarle un producto y luego Alison la atacó

El primer ataque ocurrió en abril de 1990, en la colonia Azteca. Un niño que jugaba en la calle fue sorprendido por el agresor, quien sin mediar palabra le arrojó ácido en el rostro, provocándole lesiones graves. El hecho causó conmoción entre los vecinos y comenzó a generar alarma en la ciudad.

A penas unos días después, el 9 de abril de ese mismo año, se registró una segunda agresión. Ana Bertha Guzmán, empleada de la Cámara de Calzado del Estado de Guanajuato, caminaba con amigas y compañeras de trabajo cuando fue interceptada por el mismo sujeto, quien le lanzó ácido directamente a la cara.

Un testigo logró anotar las placas del vehículo del agresor, lo que permitió a las autoridades dar con su identidad. Se trataba de Gerardo Alba Rodríguez, un joven de clase socioeconómica alta que residía en la colonia Jardines del Moral.

Las investigaciones revelaron que el ataque contra Ana Bertha habría sido motivado porque ella rechazó tener una relación con él. Posteriormente, Gerardo fue detenido junto a sus presuntos cómplices, Guillermo García Quiroga y Alfredo Beltrán Negrete. Sin embargo, los tres fueron liberados apenas un día después, sin que se concretaran cargos en su contra.

Desde entonces, el paradero de Gerardo Alba Rodríguez es desconocido. Mientras algunas versiones apuntan a que abandonó el país, otras sostienen que aún podría vivir en León. Lo cierto es que nunca se hizo justicia.

Con el paso del tiempo, el caso se diluyó entre archivos y recuerdos, pero no desapareció de la memoria colectiva. “El Loco del Ácido” se convirtió en una historia que aún resuena en la ciudad: una mezcla de terror, indignación y justicia pendiente.

También puedes leer: Muerte de policía en León: Libia fortalecerá líneas de atención psicológica

FN