León, Guanajuato.- En medio del ruido de motores y la intensidad de la segunda fecha de Karting GTO, disputada en el Autódromo de León, una historia comenzó a destacar entre la parrilla: la de Leonardo Moreno, un piloto de 14 años que debutó en la categoría T4 Senior.
Sin haber podido competir en la primera fecha por falta de presupuesto, Leo llegó tarde a la temporada. Pero cuando finalmente entró a pista, lo hizo para hacerse notar.
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Arrancó desde la parte baja de la parrilla, en la posición 15.
Desde ahí, comenzó una carrera de recuperación.Rebase tras rebase, fue ganando terreno en una competencia donde cada posición fue disputada. No hubo espacios regalados. Cada movimiento implicó riesgo, precisión y lectura de carrera.
La pelea fue constante.
Leo no solo avanzaba: defendía, resistía presión y respondía a los ataques en una de las categorías más exigentes del serial.
Al final, cruzó la meta en la posición 11.
Un resultado que, más allá del número, refleja una de las remontadas más trabajadas de la jornada.
“Empezamos bien… pero en precarrera tuvimos un percance. Aun así, recuperamos posiciones”, explicó el piloto tras la competencia.
Sin embargo, la carrera no terminó sin tensión.
En la última vuelta, un contacto con otro piloto marcó el cierre de su participación. De acuerdo con el propio Leo, el incidente ocurrió tras varios giros de batalla directa.
“El piloto intentó un movimiento por un ángulo ciego donde yo no lo podía ver… me golpeó en la rueda trasera y eso nos sacó a los dos de la pista”, relató.
El impacto le costó posiciones en el cierre, pero logró mantenerse por delante de su rival incluso después del incidente. La situación no terminó ahí. Según su testimonio, tras regresar a pista hubo reclamos e insultos, aunque el conflicto no escaló más allá de ese momento y el otro piloto habría sido sancionado.
“No pasó a mayores… pero sí hubo tensión”, relato Leonardo.
Más allá de la polémica, su desempeño dejó una señal clara. Leo no compite en igualdad de condiciones.El automovilismo es uno de los deportes más costosos y su caso lo refleja: cada carrera puede superar los 10 mil pesos, entre inscripciones, llantas, mantenimiento y equipo. Sin patrocinadores, cada participación representa un reto adicional.
Aun así, está en la pista.
Entrena hasta tres horas al día, comenzó en karts de renta dentro de la academia del autódromo y hoy compite en una categoría que alcanza velocidades cercanas a los 90 kilómetros por hora.
Y tiene claro su objetivo.
“Me gustaría llegar a la Fórmula 1… o a categorías como WEC o WRC”, ha dicho.
Por ahora, su realidad está en León. En una pista local. En una parrilla donde tuvo que arrancar desde atrás.
Pero también en una carrera donde dejó claro que sabe pelear.
Porque en el automovilismo, como en la vida, no siempre gana el que empieza adelante.
A veces, el que más avanza… es el que viene desde el fondo.
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