León, Guanajuato.–Con la cortina abajo y mantas rojinegras colgadas en la fachada, la sucursal Hidalgo del Nacional Monte de Piedad, ubicada sobre el bulevar Miguel Hidalgo, exactamente en la "Plaza Hidalgo" permanece cerrada por la huelga que mantienen trabajadores sindicalizados. Frente al inmueble, sobre la banqueta y bajo el sol, los empleados han instalado una mesa improvisada donde venden dulces, gomitas, frituras y botanas como una forma de subsistir ante la falta de ingresos.
Una caja de cartón convertida en mostrador exhibe los productos. Un cartel, visible para automovilistas y peatones, resume la situación: “Estamos en huelga y no percibimos sueldo. Me apoyas comprando un producto”. Cada artículo tiene un costo de 10 pesos, pensado más como apoyo solidario que como venta comercial.
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La escena se repite durante toda la jornada. Los trabajadores permanecen en el lugar desde la mañana hasta la tarde, resguardando el inmueble y sosteniendo el plantón de manera pacífica. La venta de golosinas no es una novedad: desde que inició la huelga, algunos empleados han recurrido al lavado de autos, trabajos eventuales o ventas informales para cubrir gastos básicos, mientras que para otros el Monte de Piedad representaba su única fuente de ingresos.
A nivel nacional, el conflicto laboral en el Nacional Monte de Piedad continúa sin una resolución definitiva. Las negociaciones entre la administración y el sindicato no han derivado, hasta ahora, en un acuerdo que permita reanudar operaciones o garantizar el pago de salarios, lo que ha prolongado la incertidumbre para cientos de trabajadores.
En León, la protesta no ha escalado en confrontaciones. En cambio, se ha transformado en una estampa cotidiana de resistencia silenciosa: empleados sentados frente a una sucursal cerrada, sosteniendo una huelga que ya no solo es laboral, sino también económica y social.
