Sierra Gorda-. Nadie esperaba que un felino que se cree que solo habita en la selva de pronto apareciera deambulando en la penumbra de los bosques de Guanajuato, en zonas alejadas de todo bullicio humano, lugares ignotos de vegetación espesa, allí se apareció el jaguar (Panthera onca) como un espectro de la noche quizá buscando alguna presa, pasó sin percibir que la cámara de un investigador lo registró por primera vez en el estado, desde entonces el mítico animal está protegido por las comunidades de la Sierra Gorda guanajuatense.
Juan Felipe Charre Medellín, experto en fauna silvestre llevaba tiempo buscándolo, pasaron años antes de que una de sus cámaras trampa lograra captar al mítico jaguar en Guanajuato, pero el camino para recibir al felino más grande de México en territorio guanajuatense ya estaba hecho: el investigador pasó todo ese tiempo educando y compartiendo su conocimiento en las comunidades sobre la importancia de los animales que habitan en la serranía, sobre todo: el jaguar, a través de su proyecto de conservación Rancho La Onza.
El descubrimiento fue por el académico de la Facultad de Biología de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (Juan Felipe Charre) en un trabajo que se realizó con Toyota México, el primer avistamiento fue en la oscuridad, luego fue captado de día moviéndose, casi sin hacer ruido, y otro registro más sorprendente: una hembra y dos crías.
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Pero en Guanajuato el jaguar es un animal protegido, aunque temerario, respetado por los comuneros y su cuidado, su supervivencia depende de los comuneros que habitan en aquellas montañas que tocan las nubes de la Sierra Gorda. El jaguar sorprendió a la comunidad conservacionista del estado y su protección es responsabilidad de todos los mexicanos.
El jaguar corre peligro en el sur de México, es acosado, aniquilado, huye cuando ya sus selvas han sido devastadas, pero en Guanajuato y gracias a las condiciones en las que se mantiene la Sierra Gorda de Guanajuato, encontró tierras en las que moverse para aparearse y encontrar presas, su registro tiene repercusiones en los habitantes humanos de la lejana serranía, explicó el profesor a La Silla Rota: "Socialmente, el hallazgo también tiene implicaciones profundas. Representa un indicador del valor de los esfuerzos comunitarios y locales de conservación, monitoreo y manejo del territorio.
"La presencia de una hembra criando cachorros difícilmente ocurre en sitios con presión extrema, persecución constante o ausencia total de tolerancia social. Esto convierte a las comunidades locales, propietarios, brigadas y monitores comunitarios en actores clave del mantenimiento de esta biodiversidad", compartió el profesor originario del noreste de Guanajuato
Al mismo tiempo, el registro implica nuevos retos: "La posible consolidación de una población reproductiva incrementa la necesidad de estrategias preventivas para minimizar conflictos humano-jaguar, especialmente con ganadería. También vuelve prioritario fortalecer programas de monitoreo, educación ambiental, conectividad del paisaje y protección efectiva del hábitat", explicó el investigador
Juan Felipe Charre Medellín explicó que el trabajo sigue y que un objetivo prioritario es protegerlo, seguirlo de cerca, aunque se escabulle, se busca evitar el conflicto con los ganaderos, mismos que hace tiempo aniquilaron de los bosques a otro rey guanajuatense: el lobo gris mexicano (Canis lupus baileyi).
