Salamanca.- En Guanajuato, la principal celebración del Cristo Negro (Conocido como el Señor del Hospital) se lleva a cabo en la ciudad de Salamanca desde que la imagen llegara a esta ciudad en 1560, donde se dan cita, tan sólo el día festivo que es el Martes Santo (31 de marzo), alrededor de 30 mil feligreses de la localidad y de diversos municipios.
El inicio del Novenario empezó el 22 de marzo, días de preparación espiritual que incluyeron rezos diarios y la llegada de las primeras peregrinaciones al santuario salmantino.
Al Santuario Diocesano del Señor del Hospital, ubicado frente al Jardín Constitución en el centro de Salamanca, han llegado peregrinos, algunos caminando más de 20 kilómetros para la celebración en honor al Cristo Negro, a la cual se espera llegar este año a una cifra total de 170 mil feligreses, quienes llegan a pie o en bicicleta.
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En ediciones recientes, se han elaborado tapetes de aserrín de gran formato en honor a la imagen y este año se elaborará nuevamente un tapete monumental en el Andador Revolución, organizado por el Grupo Cultural de la Catrina Salmantina. Los trabajos iniciarán el lunes santo por la tarde y el tapete permanecerá expuesto hasta las 8 de la noche del martes santo.
En los alrededores del templo se instalan puestos de comida tradicional, artesanías y juegos mecánicos.
Las peregrinaciones
Los peregrinos viajan desde diversos municipios del estado de Guanajuato y regiones vecinas para llegar al Santuario Diocesano del Señor del Hospital.
Aparte de las peregrinaciones de colonias y comunidades salmantinas, cada año llegan grupos de Irapuato, Valle de Santiago, Jaral del Progreso, Villagrán y Celaya, entre otros municipios.
Historia y leyenda
Este 2026 la tradición cumplirá 466 años de presencia de la imagen en Salamanca y la devoción está ligada a una historia que mezcla hechos históricos y tradición oral transmitida por generaciones.
La imagen llegó a Salamanca en 1560. Según la tradición popular, la figura era originalmente blanca, pero cambió de color a negro para ocultarse y evitar ser robada o, según otra versión, para absorber el mal de los fieles.
Se dice que el Cristo "eligió" quedarse en Salamanca cuando su imagen se volvió imposible de cargar al intentar sacarla de la ciudad.
Entre 1545 y 1560 la imagen era venerada por grupos indígenas, quienes la llevaban consigo durante enfrentamientos contra los conquistadores españoles.
En una de esas batallas murió el líder del grupo y los sobrevivientes huyeron por montes y serranías, llevando consigo la imagen de Cristo. Con el tiempo llegaron al pueblo de Jilotepec (Estado de México), donde la figura fue resguardada y venerada durante varios años.
La tradición cuenta que uno de los descendientes de aquellos indígenas tuvo un sueño en el que Jesucristo le pidió llevar la cruz a otro lugar. Al despertar, encontró la señal prometida: La cruz clavada en la tierra, lo que interpretó como el momento de iniciar el viaje.
Sin embargo, los habitantes del lugar, que ya consideraban la imagen como propia, intentaron impedir que se la llevara. Según la leyenda, fue entonces cuando ocurrió uno de los hechos más simbólicos: La imagen cambió milagrosamente de color y se volvió negra, lo que permitió que el hombre escapara sin ser reconocido.
Finalmente, llegó a la actual Salamanca, donde colocó la cruz en el altar mayor de la antigua Capilla del Hospital. Se dice que en un Martes Santo la cruz apareció clavada en la tierra, señalando que ese era el sitio donde debía permanecer.
Y en la actualidad, a más de cuatro siglos de su llegada, el Señor del Hospital sigue siendo uno de los símbolos religiosos más importantes de Salamanca, un Cristo Negro que sigue siendo un símbolo de protección, milagros y esperanza para miles de fieles..
