Pénjamo.- A unos metros del famoso puente de La Piedad, Michoacán, existe un monumento que materializa la canción “El perro negro”, de José Alfredo Jiménez. La escultura pétrea, a todas luces carente de belleza estética, no obstante es icono de la comunidad de Santa Ana Pacueco y punto de referencia para cualquier cita.
En ese punto estaba la tarde del jueves una mujer adulta mayor, en una de las bancas de la plaza. Había comenzado a sentirse mal cuando andaba de compras con su familia, en la zona limítrofe Pénjamo-La Piedad, y la llevaron a que se sentara para ver si se reponía.
Sin embargo, ya no recuperó el aliento y se desvaneció. La recostaron en la banca, le aflojaron la ropa y “le echaron aire”, y hubo hasta quien pidió alcohol para darle a oler, remedios que una vez más demostraron su ineficacia.
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Llegaron socorristas “de este lado”, es decir de Pénjamo, pues aunque la jurisdicción es guanajuatense, no es extraño que los del vecino estado y municipio crucen el puente de Cabadas y viceversa, en mutua colaboración.
Los paramédicos constataron, lamentablemente, el deceso de la mujer. Ninguna huella de violencia y todos los indicios de muerte por enfermedad, pero aun así la zona fue resguardada para que acudiera el forense, por haberse tratado de un fallecimiento en la vía pública.
Y ahí permaneció el cuerpo, rodeado de familiares, policías y curiosos, mientras llegaba el Semefo.
A unos pasos, la pétrea figura del icónico Perro Negro.
CV
