La licitación para construir la planta desaladora que abastecerá de agua a los municipios de Tijuana y Playas de Rosarito, en Baja California, entra en su fase final con siete consorcios en disputa por el contrato, sin embargo este jueves la Comisión Nacional del Agua (Conagua), declaró la licitación desierta.
Según el acta del fallo leída en la sesión pública, las siete propuestas económicas fueron desechadas al no aprobar las evaluaciones legal y administrativa, técnica ni económica.
Originalmente el fallo sería anunciado el 22 de mayo, poco antes de la fecha fue modificado al día 26, posteriormente al 3 de junio y finalmente a este jueves 4.
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Justo una hora antes de la reunión de Conagua, la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda dijo que ignoraba el motivo por el que la autoridad federal había pospuesto el fallo en repetidas ocasiones.
También aseguró que las decisiones del gobierno federal no afectan la licitación de obras complementarias que lleva a cabo el estado, pero reconoció que deben ir de la mano.
“Tenemos el recurso, estamos listos para empezar pero evidentemente estamos considerando los tiempos de la Conagua para saber con qué empresa se estaría trabajando”, respondió durante un encuentro con la prensa en Tijuana.
Suman dos licitaciones desiertas para la desalinizadora en Rosarito
La desaladora, según el proyecto federal, será construida en el municipio Playas de Rosarito, al sur de Tijuana, para generar 2.2 m3 de agua desalada por segundo que abastecerán a los mismos dos municipios.
La obra ha sido anunciada y promocionada en múltiples ocasiones por autoridades estatales y federales, pero en la práctica no hay avances.
En noviembre del año pasado la Conagua también declaró desierta la primera licitación, bajo el argumento de que las propuestas económicas de las empresas superaron el presupuesto.
En esa ocasión fueron cuatro empresas las que participaron, y en esta segunda licitación fueron siete consorcios compuestos por 30 empresas locales y extranjeras los que buscaron el contrato.
Las 30 empresas participantes, tanto nacionales como extranjeras, entregaron sus propuestas económicas en mayo pasado y esperan el fallo de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), aunque las inquietudes desde la sociedad civil persisten.
El Consejo Ciudadano del Agua de Baja California ha solicitado participar en el seguimiento del proyecto, que contempla una inversión federal superior a los 12 mil 861 millones de pesos. El organismo advierte que es indispensable garantizar el abasto prometido por la nueva infraestructura para evitar repetir experiencias fallidas.
La principal preocupación está en el antecedente de Ensenada, donde opera desde 2018 una planta desaladora que, aseguran, nunca alcanzó la producción comprometida de 250 litros por segundo.
Integrantes del Consejo señalan que parte del problema radica en que el equipo no puede mantenerse en operación continua y requiere paros frecuentes de mantenimiento, situación que temen se replique en la planta de Playas de Rosarito, diseñada para desalar casi diez veces más agua de mar que la instalación de Ensenada.
“Parte del problema de las desaladoras es que necesitan detenerse de manera rutinaria para mantenimiento porque las membranas de ósmosis se saturan y se tapan. Entonces tienen que parar, desmontarlas, limpiarlas y volverlas a colocar o, en algunos casos, reemplazarlas totalmente”, explicó Mario Zepeda Jacobo, coordinador de la Comisión Estatal del Agua.
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Preocupa que precedente de planta desaladora en Ensenada se repita en Rosarito
La posibilidad de que ese escenario ocurra en Rosarito está considerada incluso dentro de los riesgos de ejecución identificados en la Ficha de Valoración Estratégica (FIVE) elaborada por Conagua.
En el documento, consultado por La Silla Rota, la dependencia clasifica como “baja” la probabilidad de que la planta opere por debajo de lo esperado, aunque reconoce que el impacto potencial sería “alto”.
Para reducir ese riesgo, la autoridad plantea realizar pruebas piloto, monitorear la calidad del agua de alimentación y ajustar parámetros de operación conforme a las condiciones reales del proyecto.
La presión por asegurar el suministro es alta. Con una producción proyectada de 2 mil 200 litros por segundo, la desaladora promete abastecer hasta a 2.4 millones de habitantes, incluidos 1.9 millones en Tijuana, donde las interrupciones en el servicio son recurrentes.
De acuerdo con información de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (Cespt), obtenida vía la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT), entre enero y abril de este año el organismo atendió 83 reportes por falta de agua.
La mayoría de esos casos —81 reportes— correspondieron a suspensiones no programadas derivadas de fugas en la red, las cuales dejaron sin servicio a poco más de un millón de usuarios durante un día en promedio.
Los otros dos reportes estuvieron relacionados con cortes programados ocasionados por fugas en el acueducto que transporta agua desde Mexicali y que constituye la principal fuente de abastecimiento de la región. Según la Cespt, esas interrupciones afectaron a 1.7 millones de habitantes durante aproximadamente dos días.
Conagua reconoce en la FIVE que dicho acueducto opera al límite de su capacidad desde 2022 y que el suministro de agua potable en Tijuana y Rosarito “se encuentra restringido por la limitada disponibilidad del recurso”.
A ello se suma que la Cespt admite en sus indicadores de gestión pérdidas cercanas al 20% del agua que distribuye cada año.
“¿Cuál es el beneficio de incorporar 2 mil 200 litros por segundo cuando de antemano sabes que vas a perder 440 litros por segundo?”, cuestionan integrantes del Consejo Ciudadano del Agua.
Estas son las empresas que buscan el contrato de a desaladora de agua en Baja California
Según el calendario de Conagua, el fallo de la licitación se dará a conocer la próxima semana, aunque la fecha ha sido modificada en al menos dos ocasiones.
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Inicialmente, el contrato sería adjudicado el 4 de mayo; posteriormente la fecha cambió al 22 y ahora el portal ComprasMX marca el martes 26 de mayo como el nuevo plazo.
Luego de que la primera convocatoria fuera declarada desierta en noviembre pasado —debido a que las propuestas excedían el presupuesto disponible y presentaban inconsistencias documentales—, la dependencia recibió ahora siete ofertas económicas.
La propuesta más alta corresponde al consorcio integrado por Zitum Desarrolladores, Proyectos y Desarrollos SALVE y Tordec, con un monto superior a los 6.7 mil millones de pesos.
En contraste, la oferta más baja fue presentada por Cox Energy, Cox Water y Gami Ingeniería e Instalaciones, con una propuesta de 4.6 mil millones de pesos.
La FIVE establece que la contratación plurianual para completar la inversión superior a los 12 mil millones de pesos se extenderá hasta 2029.
Además de la planta desaladora, el proyecto incluye la construcción de una planta de bombeo. Paralelamente, el gobierno de Baja California contrató una deuda por 2 mil 690 millones de pesos, a pagar en 30 años, para desarrollar la red de distribución que conectará la nueva infraestructura.
Sin embargo, especialistas advierten que la estrategia hídrica para una región desértica sigue incompleta. Actualmente, la Cespt recupera apenas la mitad de las aguas residuales y reutiliza únicamente el 3% de ellas.
“No he escuchado por ningún lado que hablen de un proyecto complementario para tratar el agua”, subrayó Zepeda Jacobo.
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