Tras casi ocho años de búsqueda y cuatro años de omisiones institucionales, la madre buscadora Socorro Gil Guzmán recibió la confirmación de que un fragmento óseo que permanecía bajo resguardo del Servicio Médico Forense (Semefo) de Acapulco desde 2022 corresponde a su hijo, Jhonatan Guadalupe Romero, desaparecido en diciembre de 2018.
Sin embargo, la Fiscalía General del Estado de Guerrero nunca realizó las pruebas genéticas necesarias para identificarlo y entregarlo a su familia.
Los restos fueron ingresados al Semefo hace cuatro años, pero permanecieron sin una prueba genética pese a las constantes exigencias de Socorro Gil, integrante del colectivo Memoria, Verdad y Justicia de Acapulco.
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Fue hasta 2026, luego de años de insistencia y revisiones impulsadas por la propia madre, cuando se realizó una prueba de ADN que confirmó la identidad de su hijo.
Jhonatan Romero fue desaparecido el 5 de diciembre de 2018 en Acapulco, después de haber sido detenido por policías municipales.
Fábrica de Periodismo investió que desde entonces, su madre emprendió una búsqueda que la llevó a revisar expedientes, libros periciales y registros del Semefo, ante la falta de resultados de las autoridades.
La activista denunció que la notificación sobre la identificación fue realizada mediante una llamada telefónica del fiscal estatal, Zipacná Jesús Torres Ojeda, procedimiento que calificó como revictimizante.
Además, expresó desconfianza en los resultados y anunció que solicitará la intervención de la Fiscalía General de la República (FGR) para realizar una nueva confronta genética con muestras del padre de Jhonatan.
Socorro Gil sostiene que la actuación de la Fiscalía de Guerrero estuvo marcada por negligencia y ocultamiento. Según su testimonio, el fragmento de cráneo que permitió la identificación presentaba una lesión compatible con una fractura que su hijo sufrió años atrás, elemento que pudo haber acelerado las investigaciones.
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Sin embargo, la falta de análisis pericial prolongó durante años la incertidumbre de la familia.
Contexto: desaparecidos en México
El caso pone nuevamente en evidencia la crisis forense que enfrenta México, donde más de 72 mil cuerpos permanecen sin identificar y más de 135 mil personas continúan desaparecidas.
Organizaciones y colectivos de búsqueda han denunciado reiteradamente la falta de recursos, las deficiencias en los servicios periciales y la revictimización de las familias que buscan a sus seres queridos.
A pesar de la confirmación, Socorro Gil aseguró que su lucha no ha terminado. La madre buscadora exige que se localicen y entreguen todos los restos de su hijo y que se investiguen las omisiones de las autoridades responsables.
"La justicia también está desaparecida", ha sostenido durante años mientras continúa acompañando a otras familias en la búsqueda de sus desaparecidos.
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