YUCATÁN

Ola de calor pega a ventas y a salud de trabajadores de tortillerías y mercados en Mérida

Trabajadores de tortillerías y mercados cuentan a La Silla Rota que el calor causa que algunos renuncien, afectaciones de salud y hasta bajas ventas; “afuera pega más el sol, aquí es el calor de la máquina, pero ya es parte del trabajo”, dice José Rogelio Kuk

José Rogelio Kuk Yeh, trabajador de una tortillería en Mérida.
José Rogelio Kuk Yeh, trabajador de una tortillería en Mérida.Créditos: Gabriela Aragón Amézquita / corresponsal
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MÉRIDA, Yucatán.- En medio de una onda de calor que ha colocado a la capital yucateca entre las ciudades más afectadas del país, trabajadores de tortillerías y mercados enfrentan jornadas laborales bajo condiciones extremas, donde las renuncias, la deshidratación y la baja en ventas forman parte del día a día.

De acuerdo con datos del Observatorio de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Mérida vivió en este 2026 un mes de abril de los más calurosos registrados, con temperaturas que han alcanzado hasta los 42.5 grados Celsius. Incluso, el día 27 de abril la ciudad se posicionó como la segunda más calurosa de México, con 41.7 grados, sólo por debajo de Rioverde, San Luis Potosí.

En este contexto, José Rogelio Kuk Yeh, trabajador de una tortillería, relata que al interior del establecimiento el calor puede elevarse hasta los 45 o incluso 50 grados debido a la maquinaria.

“Hay gente que no lo aguanta, trabaja una semana y ya no regresa, pero uno se acostumbra”, comenta. Con una década en el oficio, asegura que la hidratación constante es clave, aunque reconoce que algunos compañeros han sufrido deshidratación o bajas de presión.

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José Rogelio Kuk Yeh, trabajador de una tortillería, relata las altas temperaturas que padecen. Foto: Gabriela Aragón Amézquita.

Aunque el trabajo se realiza bajo techo, explica que el calor es distinto al del exterior. “Afuera pega más el sol, aquí es el calor de la máquina, pero ya es parte del trabajo”, añade.

Por su parte, Guadalupe Ramírez Aguilar, con 16 años en el molino, coincide en que la adaptación es fundamental. “Ya no siento el calor”, afirma, destacando que el consumo de agua es indispensable durante la jornada.

Calor pega a las ventas y a salud de trabajadores

Las altas temperaturas no solo impactan en la salud de los trabajadores, sino también en la actividad económica. En el mercado Lucas de Gálvez, la vendedora Vicenta Puc señala que las ventas han caído drásticamente.

“No hay gente, no se vende nada, la fruta se madura y se echa a perder”, lamenta. Atribuye esta situación tanto al calor como al incremento en los precios, lo que desanima a los compradores.

La vendedora Vicenta Puc señala que las ventas han caído drásticamente. Foto: Gabriela Aragón Amézquita.

Además, explica que su salud se ve afectada con tanto calor, ya que padece diabetes. “Me siento cansada, con sueño, se me calienta la cara, tengo que ir a lavármela para refrescarme”, relata. Y para sobrellevar la jornada, consume más de litro y medio de agua y jugos.

La onda de calor, que afectó a Yucatán los últimos días de abril, dejó registros extremos en varias localidades. Municipios como Muna y Oxkutzcab alcanzaron hasta 43 grados, mientras que en Mérida se reportaron sensaciones térmicas de hasta 49 grados, producto de la alta humedad.

Especialistas advierten que la zona metropolitana, así como el sur y poniente del estado, han experimentado temperaturas superiores a los 40 grados en múltiples localidades, intensificando el impacto en actividades laborales al aire libre y en espacios con poca ventilación.

Municipios como Muna y Oxkutzcab alcanzaron hasta 43 grados, mientras que en Mérida se reportaron sensaciones térmicas de hasta 49 grados. Foto: Gabriela Aragón Amézquita. 

La costumbre y la necesidad mantienen firmes a trabajadores

A pesar de las adversidades, los trabajadores coinciden en que la costumbre y la necesidad los mantienen firmes. Sin embargo, el panorama no es alentador, pues uno de los meses más críticos del calor, el mes de mayo, apenas inicia y se esperan valores por arriba de los 40 grados Celsius.

“Es cuestión de probar si aguantas el calor”, concluye Kuk Yeh, reflejando una realidad cotidiana para quienes laboran en ambientes donde el termómetro no da tregua.

Los trabajadores coinciden en que la costumbre y la necesidad los mantienen firmes. Foto: Gabriela Aragón Amézquita.

 

lrc