Reyes Muguerza: Sensibilidad de roca
Como sucede desde 2021, David Monreal, gobernador de Zacatecas, se escondió en cuanto ocurrió un conflicto.
El episodio más reciente de esta historia data del sábado, cuando productores de frijol en paro desde hace tres meses, porque piden mejor precio para el frijol que compra el gobierno, trataron de impedir un concierto y fueron reprimidos por las fuerzas especiales de la policía zacatecana.
Monreal no asomó la nariz ni sábado ni domingo y el lunes soltó unos lugares comunes en torno al diálogo y el entendimiento.
Para justificar la medida, dejó el escenario a su secretario de Gobierno, Rodrigo Reyes Muguerza, quien justificó golpes y detenciones porque los manifestantes “ofendieron” a las fuerzas del orden.
El funcionario fue más allá. Dijo que si los policías cayeron en un error no fue por agredir a quienes protestaban, sino en “caer en su provocación”. Curiosa óptica: ciudadanos son golpeados y detenidos, mientras que las autoridades justifican el maltrato y se hacen las víctimas.
Como en el AICM
A los usuarios del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles les tocó bailar el son que ya conocen pasajeros en Oaxaca o la Ciudad de México: una protesta les impidió llegar a la terminal aérea y debieron caminar kilómetros bajo el sol, además con el temor de perder sus vuelos.
Comuneros del municipio de Tonanitla, que disputan un territorio con sus vecinos de Tecámac, cerraron los accesos al aeropuerto y no hubo operativo que permitiera el acceso al sitio.
Ni Guardia Nacional ni funcionarios del gobierno mexiquense estuvieron ahí para ayudar a los usuarios, no sólo mediante alguna medida para convencer a quienes bloquearon el paso de no afectar a los ciudadanos, sino que ni siquiera dispusieron patrullas o camionetas para que los pasajeros llegaran a su destino.
La secretaría de Gobierno del Estado de México tampoco se enteró del asunto y dejó a la deriva a los usuarios del AIFA. La marca de la casa.
Explosión en Salina Cruz
En La Silla Rota le relatamos hace unos días que una empresa en la que es socia Felipa Obrador, la prima cómoda del expresidente Andrés Manuel López Obrador, recibió contratos millonarios de Pemex para tratar las aguas aceitosas de la refinería de Salina Cruz que quedan del proceso de refinación de petróleo para convertirlo en gasolina.
La empresa debía colocar esa aguas en cárcamos, pero de acuerdo con técnicos de la empresa, sólo hacía un procedimiento cosmético, aunque cobraba como si se efectuara el trabajo.
Esa práctica fraudulenta provocó que las aguas aceitosas se incendiaran en un par de ocasiones.
La noche de este lunes, hubo un nuevo incidente en la refinería Antonio Dovalí: una explosión seguida de un incendio que dejó seis heridos; según las autoridades, el fuego ya se controló pero el historial de siniestros sigue sumando casos.
