Con al menos cinco bloqueos en carreteras estatales y en autopistas, comunidades indígenas de la Meseta Purhépecha y de la Cañada de los 11 Pueblos, de Michoacán, exigen seguridad para sus localidades.
El detonante fue el ataque del pasado 7 de mayo, perpetrado por el Cártel Jalisco Nueva Generación y la Policía Municipal de Chilchota, al servicio de esa organización criminal.
Esa ofensiva del CJNG y los elementos municipales, dejó un saldo de dos pobladores muertos a tiros: un docente y el vigilante del panteón, además de otro habitante herido.
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Ese ataque fue contenido por personal del Ejército Mexicano y posteriormente de la Guardia Civil, quienes, en su avance, también fueron blanco del grupo armado.
Las autoridades de la Jefatura de Tenencia, denunciaron que la corporación policial del municipio, fungió como otro brazo armado del grupo criminal del Cártel Jalisco Nueva Generación, que perpetró el ataque contra habitantes de la comunidad, como así también lo confirmaron los reportes de las áreas federales de seguridad federales.
La Ofensiva
Cerca de las 14.00 horas de ayer miércoles, un grupo de sicarios del CJNG, intentaron secuestrar bajo amenaza a una habitante de la localidad de Acachuén.
Los pobladores salieron a las calles en defensa de la mujer y, mientras se encontraban a bordo de carretera, fueron atacados a tiros por la célula delictiva.
En el lugar, un profesor y el encargado de la vigilancia del panteón, murieron a balazos, mientras que un comunero más, resultó lesionado.
Los informes, que también fueron confirmados por el autogobierno, señalan que personal de la Policía Municipal, también disparó en contra de los habitantes, minutos después de la ofensiva del CJNG:
“La comunidad indígena de Acachuén, nos pronunciamos tras los hechos ocurridos el día 6 de mayo del presente año, donde después de unos reportes de hostigamiento y amenazas hacia unas comuneras, aproximadamente a las 15:00 horas, se llevó a cabo una reunión de comuneros, en la orilla la carretera federal, cuando sujetos fuertemente armados arribaron abriendo fuego hacia las personas ahí presentes, dejando como saldo dos personas fallecidas y un herido. Ante los hechos ocurridos arribó la Policía Municipal en apoyo a los delincuentes y disparando hacia los mismos comuneros. A raíz de estos hechos pedimos el apoyo y la intervención del gobierno federal y estatal para garantizar la seguridad y el bienestar de la comunidad indígena de Acachuén, y agradeciendo al Ejército Mexicano por su apoyo, quienes fueron los únicos que respondieron al llamado de auxilio.
Por esta razón se mantendrá bloqueada la carretera hasta obtener una mesa de diálogo con el gobierno estatal y federal”, cita el comunicado de la Jefatura de Tenencia.
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La alcaldesa de Chilchota, Alejandra Ortíz Suárez, sigue en silencio ante lo ocurrido y a pesar de que la corporación de seguridad a su cargo, evidenció su subordinación a ese cártel.
Ese ataque en Acachuén, la complicidad de las autoridades municipales y la impunidad y libertad con la que se mueve esa organización criminal en diferentes pueblos originarios, hizo que esa y otras comunidades levantaran la voz.
Este lunes, como parte de sus protestas, las comunidades indígenas de la Meseta Purépecha y de la Cañada de los 11 Pueblos, salió a las carreteras y autopistas, a realizar bloqueos para pedir la intervención urgente del gobierno estatal y del federal.
Desde las 10:00 horas, empezaron a manifestarse en los tramos carreteros: Zacapu-Zamora (a la altura de la desviación a Purépero); Pátzcuaro-Uruapan (a la altura de San Juan Tumbio); Paracho-Uruapan (en el acceso a la cabecera municipal de Paracho); Cherán-Zamora (en Acachuén), así como en la Autopista Siglo 21 8en la caseta de Zirahuén).
Con lo que llamaron “Jornada Estatal por la Seguridad, la Justicia y la Paz”, los pueblos originarios, buscan exigir condiciones de seguridad, justicia y paz, para las comunidades indígenas de Michoacán.
Policías Jalisco Nueva Generación
Esta subordinación de elementos policiales, fue evidenciada aún más, desde el 25 de febrero pasado, cuando se reveló algunas de las corporaciones de seguridad al servicio de esa organización criminal, tras la movilización, quemas de vehículos, bloqueos carreteros e incendios de tiendas de conveniencia, tras el abatimiento del líder y fundador del CJNG, Rubén Oseguera Cervantes.
Primero, la Secretaría de Seguridad Pública del estado de Michoacán, detuvo al director de la Policía Municipal de Ecuandureo, Jorge Andrés N y a 10 elementos más, que trabajaban presuntamente para la organización criminal que lideraba el ya abatido, Rubén Oseguera Cervantes, fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Los oficiales de la SSP Michoacán, circulaban sobre la calle Lazaro Cardenas de ese municipio, cuando dieron alcance a dos vehículos con gente armada, encapuchados y que no portaban insignias de alguna corporación.
Uno de los ocupantes se presentó como Jorge Andrés N, director de Seguridad Pública Municipal y el resto como policías municipales.
Al ser revisados, la autoridad les encontró droga, insignias del Cártel Jalisco Nueva Generación y diferentes teléfonos celulares en los que tenían un grupo de WhatsApp para filtrar información operativa, compartir recorridos y alertar sobre movilización de fuerzas estatales y federales, a la organización criminal.
Ese grupo de elementos policiales locales, también están relacionados con los narcobloqueos y quema de vehículos, así como ataques a las autoridades estatales y federales, del pasado domingo.
Autoridades federales de seguridad, indicaron que, Jorge Andrés N y el resto de elementos, trabajaban bajo las órdenes directas de Heraclio Guerrero Martínez, El Tío Lako, líder de una facción importante del CJNG.
Las fuentes consultadas, advirtieron que no es la única corporación municipal de seguridad que trabaja para Heraclio Guerrero, por lo que ya desde hace meses tienen en la mira a otras más.
Se trata de: Tanhuato, Vista Hermosa, La Piedad, Numarán, Churintzio, Paracho, Chavinda, Chilchota, Ixtlán, Pajacuarán, Panindícuaro, Penjamillo, Purépero, Cojumatlán, Sahuayo, Jiquilpan, Tangamandapio, Tangancícuaro, Tlazazalca, Venustiano Carranza, Villamar, Yurécuaro y Zacapu.
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Estos municipios pertenecen a las regiones, Bajío, Occidente, Meseta Purhépecha y Cañada de los 11 Pueblos, y sus policías locales, también son investigadas por estar al servicio de ese mismo cártel, bajo las órdenes de Tío Lako.
En el caso de Zamora y luego de que este medio de comunicación diera a conocer la relación de sus policías municipales, la SSP Michoacán, logró cambiar a todo el cuerpo de seguridad por sus nexos con ese cártel, excepto al director, José Alberto Esìnoza Sánchez, debido a que el secretario del ayuntamiento, Felipe Armando Umaña Melo, lo ha protegido.
Además, el CJNG, tiene el control de las corporaciones locales de seguridad, en otros municipios, pero de las dos regiones de Tierra Caliente: Aguililla, Coalcomán y Chinicuila, que controlaba Armando Gómez Núñez, Delta 1, detenido el 18 de diciembre del 2025; así como Carácuaro, Nocupétaro, Tiquicheo, Huetamo y San Lucas, donde opera directamente, Francisco Jaramillo Valdovinos, El Serio, quien operaba bajo las órdenes de Audias Flores Silva, El Jardinero, detenido apenas el pasado 26 de abril.
Esa organización criminal que lideró Rubén Oseguera Cervantes, también tiene a su servicio a las corporaciones policiales de municipios de otras regiones. Por ejemplo: en Santa Ana Maya, Puruándiro, Huandacareo, Tacámbaro, Ciudad Hidalgo, Tzintzuntzan, Villa Madero.
Por ello el hartazgo y la urgencia de esos y otros pueblos de Michoacán, de la intervención de fuerzas federales y estatales.
