SONORA.- Colectivos de búsqueda reportaron el hallazgo de tres osamentas en un predio del ejido Felipe Ángeles, ubicado en el valle de Guaymas, Sonora. El descubrimiento se realizó durante una jornada de trabajo en una zona despoblada donde anteriormente ya se habían localizado cuerpos humanos.
De acuerdo con los reportes de los colectivos, los restos óseos fueron encontrados en tres fosas distintas dentro del mismo terreno. En cada uno de los puntos se recuperaron, junto a los restos humanos, diversos objetos personales y prendas de vestir que podrían ser determinantes para su identificación, tales como pantalones de mezclilla, camisetas, sudaderas, tenis, ropa interior y una funda de navaja.
Las labores en el sitio también revelaron la presencia de restos óseos en la superficie, lo que sugiere que este terreno podría haber sido utilizado para fines similares en más de una ocasión. La intervención contó con el acompañamiento de la Comisión de Búsqueda de Personas para el Estado de Sonora y el resguardo de corporaciones de seguridad pública.
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Grupos como Guerreras Buscadoras de Guaymas y Empalme y Buscadoras de la Frontera Nogales informaron que las jornadas de búsqueda en la zona continuarán durante los próximos días, con el fin de agotar las inspecciones en el predio y brindar respuestas en la localización de personas desaparecidas.
Hallazgo reciente en Sonoyta
Contexto: durante jornadas de búsqueda realizadas en los últimos dos meses, colectivos de familiares de personas desaparecidas localizaron nueve fosas clandestinas en el municipio de Sonoyta, al noroeste de Sonora. En estos sitios se encontraron más de 30 restos humanos.
Los trabajos fueron encabezados por agrupaciones como Buscando a Jonás y Buscadoras de la Frontera, quienes recorrieron zonas desérticas y de difícil acceso, donde incluso algunos restos estaban visibles en la superficie.
El papel de los colectivos
Las búsquedas son impulsadas principalmente por familiares de desaparecidos, ante la insuficiencia de acciones oficiales.
Los colectivos denunciaron en algunos casos la falta de acompañamiento institucional, lo que los obliga a realizar tareas de alto riesgo en zonas controladas por el crimen organizado.
Además, los hallazgos recientes no son aislados. Apenas en marzo, en la misma región de Sonoyta, se reportó un “panteón clandestino” con hasta 16 fosas y más de 20 restos óseos.
Un patrón de violencia en el desierto
El desierto de Sonora se ha convertido en un punto recurrente para el abandono de cuerpos, debido a su aislamiento geográfico, cercanía con rutas del narcotráfico y baja vigilancia.
En otros municipios del estado, como Guaymas, también se han localizado fosas con múltiples víctimas en semanas recientes.
lrc
