En Culiacán, sujetos armados asesinaron la mañana de este jueves 30 de abril a Homar Salas Gastélum, dirigente del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Ayuntamiento de Culiacán (STASAC), en su domicilio ubicado en la colonia Brisas del Humaya, al norte de la ciudad.
Durante el ataque también fue privado de la vida su escolta, un policía asignado a su seguridad, cuya identidad no había sido confirmada en los primeros reportes.
De acuerdo con información preliminar, los agresores utilizaron fusiles de asalto. Tras el atentado, la zona fue asegurada por autoridades mientras personal de la Fiscalía General del Estado realizaba las diligencias correspondientes.
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Salas Gastélum había asumido recientemente la dirigencia del STASAC para el periodo 2026–2029, luego de un proceso interno en el sindicato del Ayuntamiento.
Este no era el primer atentado en su contra. El 18 de febrero, su vivienda fue atacada a balazos por sujetos armados que se trasladaban en dos vehículos tipo sedán, uno blanco y otro negro. En aquella ocasión, tanto el dirigente como su familia resultaron ilesos.
Tras ese hecho, la fiscal estatal, Claudia Zulema Sánchez Kondo, informó sobre la agresión, y el Gobierno del Estado implementó un esquema de protección para el líder sindical y su familia.
El gobernador Rubén Rocha Moya confirmó en su momento que se le ofreció resguardo directo en su domicilio, medida que fue aceptada por Salas Gastélum.
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Contexto
El asesinato ocurre en un contexto de alta tensión política y de seguridad en la capital sinaloense.
Un día antes, autoridades de Estados Unidos dieron a conocer una acusación contra diversos funcionarios de Sinaloa, entre ellos el gobernador Rubén Rocha Moya y el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, por presuntos delitos relacionados con narcotráfico y armas. Los señalados han rechazado públicamente dichas acusaciones.
Al respecto, la presidenta Claudia Sheinbaum declaró que, en caso de existir pruebas, las autoridades mexicanas deberán actuar conforme a la ley; de lo contrario, advirtió que los señalamientos podrían responder a motivaciones políticas.
Hasta el momento, las autoridades no han determinado un móvil oficial para el homicidio ni han establecido vínculos entre este crimen, el atentado previo o las acusaciones dadas a conocer en Estados Unidos.
No obstante, el hecho incrementa la presión sobre el entorno político y de seguridad en Culiacán, particularmente en torno al Ayuntamiento y su estructura laboral.
