ACAPULCO, GUERRERO.- Una tarde de caos y columnas de humo negro que asfixiaron la zona suburbana de Acapulco ocasionó un incendio en el corralón San Antonio.
El incendio, del que se desconocen las causas hasta el momento, dejó un saldo de decenas de vehículos y motocicletas convertidos en chatarra, provocó una crisis ambiental y, además, puso en entredicho la seguridad de los depósitos vehiculares en la región.
El fuego consumió ahorros de una vida
Localizado estratégicamente sobre la carretera federal Acapulco-San Marcos, el depósito se convirtió en una trampa de fuego. Lo que para el reporte oficial son “daños materiales”, para decenas de ciudadanos representa la pérdida total de su herramienta de trabajo o el patrimonio familiar.
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Propietarios de vehículos que se encontraban bajo resguardo oficial tras incidentes viales menores observaron con impotencia cómo sus unidades se reducían a cenizas y comentaron que el fuego consumió los ahorros de su vida, pues utilizaban las unidades para trabajar .
La indignación es tal que ya se analizan demandas contra los responsables del corralón y las autoridades que debían supervisar la seguridad de un sitio que hoy es un cementerio de metal calcinado, externaron varios afectados.
Emergencia ambiental y parálisis vial
El siniestro no sólo fue un golpe al bolsillo de los dueños de las unidades, sino un atentado ecológico. La quema masiva de neumáticos y plásticos generó nubes tóxicas que alcanzaron algunas poblaciones de la Costa Chica, y provocaron problemas respiratorios a los vecinos de las viviendas cercanas.
La magnitud del fuego obligó al cierre total de la carretera federal, una de las arterias más importantes del estado. Durante horas el tráfico quedó colapsado ante la nula visibilidad, y dejó varados a cientos de transportistas y vehículos particulares, mientras que los bomberos luchaban contra las llamas que amenazaba con saltar a las zonas residenciales aledañas.
Hasta el cierre de esta edición, las autoridades de Protección Civil y Seguridad no determinado el origen del fuego. El riesgo fue latente durante horas: tanques de gasolina explotando y llamas fuera de control pusieron en peligro la vida de vecinos que estuvieron a punto de perder sus hogares por la proximidad de la lumbre.
Se estima que las pérdidas económicas son millonarias. El corralón San Antonio operaba con cientos de unidades bajo su resguardo que hoy son sólo esqueletos.
Los afectados preguntaron en el lugar del incendio ¿quién responderá por los vehículos que el estado tenía bajo su custodia?
