GUADALAJARA, Jal.— La crisis de contaminación del agua potable en el Área Metropolitana de Guadalajara se presenta como uno de los grandes problemas a resolver para la administración de Pablo Lemus, gobernador de Jalisco, en la antesala del Mundial de Futbol. Este lunes Lemus anunció, como respuesta a cientos de quejas y una manifestación, la destitución de Antonio Juárez Trueba, director general de los Servicios de Agua Potable (SIAPA).
Lo que se venía minimizando desde hace semanas por parte de las autoridades estatales, este lunes alcanzó un punto álgido que llevó al gobernador a buscar una solución sanitaria desde la esfera política reconociendo la magnitud del problema: “pongamos todos de nuestra parte para enfrentar este reto, que es uno de los más complejos que ha enfrentado nuestra ciudad en décadas”, anunció el gobernador en redes sociales.
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Más contaminada de lo que se acepta
Incluso así, el problema de la mala calidad del agua es más amplio de lo reconocido oficialmente y con posibles implicaciones sanitarias, de acuerdo con datos obtenidos vía transparencia por La Silla Rota y análisis académicos.
Los datos indican que entre enero de 2025 y enero de 2026 al menos 475 colonias registraron agua sucia o turbia en Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá, con mil 83 quejas acumuladas. En contraste, el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable (SIAPA) reconoce afectaciones en sólo 176 colonias, menos de la mitad.
Hasta este lunes, el ahora ex director del organismo había señalado que los problemas se concentran en alrededor de 180 colonias (cerca de 10% del total abastecido) y los atribuyó al deterioro de la infraestructura hidráulica, en particular a plantas potabilizadoras antiguas como la número 1 en Miravalle, que data de 1956.
Ante las quejas recurrentes por el agua turbia que se recibe en las casas, la recomendación oficial ha sido dejarla correr hasta que salga limpia.
Especialistas y académicos cuestionaron esta postura. Investigadores de la Universidad de Guadalajara (UdeG) documentaron en muestras la presencia de algas, rotíferos e invertebrados, así como niveles de turbiedad de hasta 40 unidades, muy por encima del límite de tres que establece la norma. También advirtieron la posible presencia de microcistinas y parásitos como Giardia lamblia, sin que hasta ahora se haya emitido una alerta sanitaria.
"Más agua menos Mundial"
La crisis por la mala calidad del agua en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) escaló del ámbito doméstico a las calles; en el marco del Día Mundial del Agua, cerca de 100 personas, entre integrantes de colectivos, académicos, especialistas y vecinos, se manifestaron en Paseo Alcalde, junto al reloj de cuenta regresiva rumbo al Mundial de Futbol 2026, para denunciar la contaminación del agua y exigir la declaratoria de una alerta sanitaria bajo la consigna “Más agua menos Mundial”.
Los asistentes señalaron que en sus hogares el agua llega turbia, con mal olor y con posibles riesgos a la salud. La protesta incluyó la exhibición de muestras recolectadas en viviendas y la ruptura de piñatas con los rostros del gobernador, Pablo Lemus Navarro y del titular del SIAPA, Antonio Juárez Trueba.
Las denuncias se concentraron en colonias como Centro, La Nogalera, Santa Tere, El Mirador y San Eugenio, donde habitantes reportan agua con tonalidades oscuras o amarillentas, malos olores y daños en infraestructura doméstica por acumulación de sedimentos.
Problema minimizado
La Secretaría de Salud Jalisco informó que no ha detectado un aumento significativo de enfermedades gastrointestinales (30 mil 471 casos en 2026 frente a 33 mil 730 en el mismo periodo de 2025), aunque mantiene vigilancia epidemiológica. La Comisión para la Protección contra Riesgos Sanitarios del estado sostuvo que, en muestras sin sedimentos visibles, los niveles de coliformes se encuentran dentro de parámetros permisibles.
Aun así, los testimonios ciudadanos reflejan incertidumbre y afectaciones cotidianas. En el fraccionamiento El Mirador, Lilia Correa relató que desde hace más de un año el agua llega color café y recientemente comenzó a oler a alcantarilla, lo que la obligó a usar agua embotellada incluso para actividades básicas.
En Quinta Velarde, Gabriela Carreño describió: “Te sirves un vaso y huele feo, como a drenaje o huevo podrido. Aunque se vea clara, no te da confianza ni para bañarte”. En Prados Vallarta, Zapopan, Lucía Martínez reportó: “El agua sale amarilla, con olor raro, y la ropa queda manchada”.
Los reportes se repiten en colonias como Jardines del Country, Alcalde Barranquitas, Infonavit Miravalle, Las Águilas, San Isidro, El Zárate, Santa Cecilia y Mexicaltzingo.
Inconformidad creciente
Especialistas como Juan Pablo Macías y Josué Sánchez han documentado repuntes recientes de denuncias en redes sociales, con registros de hasta 142 colonias afectadas tan solo en una semana. Ambos advierten que la falta de datos oficiales abiertos impide dimensionar con precisión el problema.
Desde la academia, se señala que la crisis tiene raíces estructurales: contaminación de fuentes como el Lago de Chapala y el río Santiago, infraestructura obsoleta de más de 70 años, plantas insuficientes y pérdidas de hasta 40% del agua en la red.
Además, el impacto tiene un componente de género. De acuerdo con organizaciones como el Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (IMDEC), 65% de las afectaciones recaen en mujeres, quienes asumen la gestión del agua en los hogares, el cuidado de personas enfermas y la búsqueda de alternativas ante la escasez o mala calidad.
Entre las exigencias de colectivos y especialistas destacan la realización de estudios integrales del agua, desde su origen hasta su distribución, alternativas inmediatas de abastecimiento, transparencia en proyectos hidráulicos y la instalación de plantas potabilizadoras a pequeña escala.
También plantean la creación de redes ciudadanas de monitoreo ante la falta de información oficial y la conformación de una mesa técnica con participación social.
Mientras las autoridades descartan una alerta sanitaria, la evidencia académica, los datos de transparencia y las protestas coinciden en un punto: la calidad del agua en Guadalajara es un problema extendido, subreportado y con efectos que ya alcanzan la vida cotidiana de miles de personas.
El contraste persiste. A la par de la cuenta regresiva para el Mundial de 2026, el reclamo ciudadano se mantiene sin cambios: acceso a agua limpia y segura.
djh
