La violencia en la región de la Montaña de Guerrero provocó la suspensión de actividades en al menos seis escuelas, así como el cierre de un centro de salud y la interrupción del transporte público en la comunidad de Huitzapula, una zona donde habitantes denuncian la presencia de civiles armados que mantienen el control del territorio.
De acuerdo con reportes difundidos por el diario Grupo Reforma, la situación de inseguridad obligó a autoridades educativas y comunitarias a paralizar las clases presenciales para evitar riesgos a estudiantes y personal docente. Padres de familia también optaron por no enviar a sus hijos a las escuelas ante el temor de enfrentamientos o actos de violencia.
El clima de tensión también impactó los servicios de salud y movilidad en la localidad. El centro de salud dejó de operar de manera temporal, mientras que transportistas suspendieron rutas ante el riesgo que representa circular por caminos donde se reporta la presencia de grupos armados.
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Violencia en La Montaña de Guerrero
Contexto: la región de La Montaña de Guerrero se ha convertido en uno de los territorios más golpeados por la violencia y la ausencia institucional en el estado. Municipios con altos niveles de pobreza y población indígena enfrentan de forma recurrente asesinatos, desapariciones y desplazamientos forzados derivados de la presencia del crimen organizado y de conflictos locales que escalan ante la falta de seguridad pública.
En los últimos años, diversos hechos han evidenciado el deterioro de la seguridad en la zona. Por ejemplo, en la Montaña Alta fueron localizados siete cuerpos en un barranco cercano a comunidades de difícil acceso, lo que confirmó la persistencia de homicidios colectivos en la región y la complejidad para realizar investigaciones debido a la geografía y al limitado acceso de autoridades.
La violencia también se refleja en el abandono de comunidades enteras. Durante jornadas de búsqueda de personas desaparecidas en 2026, colectivos hallaron localidades prácticamente vacías en municipios como Zapotitlán Tablas, donde familias han dejado sus casas por temor a enfrentamientos o represalias de grupos criminales.
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