SINALOA.- El inicio de 2026 se perfila como un periodo crítico para el comercio formal en Culiacán, donde más de 40 negocios cerraron en menos de una semana, en un contexto marcado por inseguridad, crisis económica y caída del consumo, advirtió Óscar Sánchez Beltrán, presidente de la Unión de Comerciantes del Centro.
El dirigente explicó que, aunque diciembre dejó un ligero respiro por la temporada decembrina, el arranque del año se enfrenta a una contracción severa del consumo, agravada por los efectos acumulados de la violencia registrada en meses anteriores, lo que ha golpeado directamente a micro y pequeñas empresas.
Sánchez Beltrán señaló que los comercios atraviesan una “cuesta de enero” atípica, que calificó como una “barranca”, con negocios que reportan ventas de apenas 5 por ciento, insuficientes para cubrir renta, nómina e impuestos, lo que ha vuelto insostenible su operación.
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A esta presión se suma el incremento al salario mínimo, que —dijo— impacta con mayor fuerza a establecimientos con dos o tres empleados, los cuales carecen de respaldo financiero para absorber el aumento de costos, a diferencia de las grandes empresas.
De acuerdo con el líder comercial, al menos 45 negocios han cerrado en los primeros días de enero en la zona centro de Culiacán, principalmente microempresas, aunque también establecimientos de mayor tamaño, incluidos del giro de repostería. Añadió que la Unión de Comerciantes realizará un mapeo municipal, ante la previsión de que hasta 150 negocios podrían bajar cortinas durante las primeras dos semanas del año.
El antecedente inmediato —recordó— es la crisis de seguridad vivida en meses anteriores, periodo en el que cerraron cerca de 2 mil 300 negocios en la capital sinaloense, de los cuales solo unos 800 lograron reabrir, lo que evidencia la fragilidad estructural del comercio local.
Los cierres recientes se concentran en giros como belleza, alimentos preparados, tecnología y venta de ropa. El propio Sánchez Beltrán reconoció que tuvo que cerrar dos locales comerciales, al no poder sostener las pérdidas.
Aunque existe mayor movilidad social y apertura de nuevos establecimientos, el dirigente advirtió que no hay una reactivación económica real, ya que el consumo sigue limitado y no compensa los riesgos operativos derivados de la inseguridad.
Finalmente, hizo un llamado a los gobiernos municipal y estatal para impulsar incentivos, acompañamiento institucional y proyectos productivos alternos, que permitan fortalecer al comercio, fomentar la industrialización, tecnificación y modernización, y enfrentar un escenario económico que calificó como adverso y prolongado.
Economía presionada por la violencia
El cierre acelerado de negocios ocurre en un momento en el que Culiacán enfrenta un entorno económico frágil, marcado por interrupciones recurrentes en la actividad comercial, horarios reducidos y una percepción de riesgo que ha modificado hábitos de consumo, especialmente en el centro de la ciudad y corredores comerciales tradicionales.
Durante los últimos meses, hechos de violencia de alto impacto —ataques armados, homicidios y amenazas— han tenido un efecto directo en la movilidad social y la operación de los comercios, que optan por cerrar más temprano o suspender actividades ante escenarios de riesgo, lo que reduce ventas y eleva pérdidas.
A este contexto se suma una recuperación económica desigual, donde la apertura de nuevos negocios no ha compensado los cierres acumulados, y en la que micro y pequeñas empresas continúan siendo las más vulnerables frente a choques externos, como la inseguridad, el alza de costos laborales y la contracción del consumo.
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