ADICCIONES

Jóvenes y adultos atrapados en las drogas sintéticas en Chiapas

Jóvenes y adultos caen en el infierno de la drogadicción, mientras expertos alertan sobre el auge del cristal y vapeadores; aquí te contamos algunos testimonios que revelan el daño de diversas drogas; en adultos, el consumo va en aumento

Créditos: Foto: Christian González
Escrito en ESTADOS el

TUXTLA GUTIÉRREZ.- Cada mañana, antes de ingresar a la preparatoria, Yafet Trinidad Bustamante Ramos se dirigía a un lugar de su tierra natal Cárdenas, Tabasco, para que le vendieran “cristal”, una de las drogas sintéticas más buscadas en la actualidad no sólo por jóvenes, sino por gente adulta.

Convencido por “amigos” de los efectos “poderosos” de esa droga ilegal, continuó su consumo por tres años. “Muchas veces quise dejar la droga por mi propia voluntad, ya llevaba siete meses de inhalarlo, luego lo empecé a quemar”, recuerda en entrevista con La Silla Rota.

A sus 21 años de edad, Yafet, quien está internado desde hace un mes en una clínica de adicciones de Tuxtla Gutiérrez, sabe lo que es caer “más bajo” en el mundo de los estupefacientes: aumentó tanto su consumo que, incluso, no dejaba que le pasara el efecto y compraba más “cristal.

La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2025, presentada a finales de diciembre de ese año, marca el regreso de esta medición después de varios años sin levantarse, ya que desde 2018 no se realizaba una encuesta de este tipo en México. Sus resultados permiten observar la evolución del consumo de sustancias en el país tras un largo periodo sin datos actualizados, y revelan un aumento general en el consumo de drogas ilegales en la población adulta, mientras que entre adolescentes se registra una disminución.

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Yafet tiene 21 años, pero desde hace 3 se convirtió en consumidor de “cristal”. Foto: Christian González.

Se arrepiente, dice, porque ya no pudo continuar su carrera en Ingeniería Eléctrica y Mecánica. En vez de ello, comenzó a trabajar en un tráiler, y poco tiempo después decidió emprender el viaje a Cancún, Quintana Roo en busca de una supuesta rehabilitación, pero el problema es que allá lo atrapó la venta de estupefacientes.

Sin embargo, el hecho de convertirse en narcomenudista lo llevó en tres ocasiones a prisión. “No tenía ni necesidad de eso, si a mí me gustaba trabajar, no sé por qué me puse a venderla”, confiesa, y recuerda que, si se mete esa droga, fue por invitación de un “camarada”.

Pese a su proceso de rehabilitación, él advierte que sentía coraje consigo mismo, aunque en estos momentos se siente bien, “estaba muy flaco, todo ‘carracudo’, (el cristal) me consumió, pero ya agarré buen cuerpo, me siento mejor”.

Está consciente, agrega, de que si en estos momentos deja la rehabilitación, seguramente volverá al vicio. No obstante, en su mente sólo hay un objetivo: dejar el “cristal” u otras drogas, vivir con su actual pareja y retomar incluso sus estudios.

El “cristal”, una de las drogas más destructivas y accesibles, causa estragos físicos y mentales. Foto: Christian González.

¿Aparente disminución en el consumo o una realidad alentadora?

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encodat), uno de los principales hallazgos de una muestra de 19,200 personas de entre 12 y 65 años de edad de todo el territorio mexicano, es que el consumo experimental de cannabis, alucinógenos y estimulantes anfetamínicos aumentó en los adultos de 10.6 por ciento en 2016 a 14.6% en 2025, mientras que en adolescentes, en el mismo lapso, presentó una disminución de 2.1%, es decir que pasó de 6.2% a 4.1%.

En cuanto al consumo de alcohol, la Encodat arrojó que de 2016 a 2025 aumentó la población total que lo ha probado alguna vez, por lo que pasó de 71.0% a 73.7%, respectivamente.

Sólo en 2025, reveló, el consumo nacional disminuyó al menos 3 puntos porcentuales, lo que ocurrió también en la ingesta en adolescentes (de 28.0% pasó a 17.8%).

En otro apartado, el consumo de cigarros electrónicos se elevó en lo que va de este año: de 1.1% a 2.6%; el consumo de tabaco fumado, entre 2016 y 2025, bajó de 17.6% a 15.1%; en hombres -subrayó- cayó de 27.1% a 22.8% y en mujeres disminuyó de 8.7% a 8.0%.

Consciente de que detrás de cada adicto hay una familia que sufre esa adicción y por ello las cifras oficiales “encubren un poco” la gravedad del problema, Carlos Hiram Culebro Sosa, experto en adicciones, advierte que, sin duda, el alcohol sigue siendo la sustancia de mayor consumo y, por ende, de mayor impacto social.

Centros de rehabilitación en Chiapas atienden cada vez a más jóvenes con adicción a drogas sintéticas. Foto: Christian González.

“El alcohol es responsable de muchos problemas de todos conocidos, sobre todo en diciembre cuando se incrementa su consumo, y está presente en casi toda reunión social”, advierte, y refiere que, por desgracia, esta situación se traduce o refleja en los accidentes automovilísticos.

En el caso del tabaco, menciona que, si se registra un descenso en el consumo, se debe a una medida aplicada entre los países integrados en la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde la publicidad, los espacios libres de humo de cigarro, incremento en impuestos, entre otras.

Lo que le preocupa, asevera, es el incremento, casi al doble, en el consumo de cigarrillos electrónicos (“vapeo”). Por ello esto deberá obligar -dice- a establecer medidas regulatorias más fuertes.

Otra situación a la que se le debe poner mucha atención, menciona Culebro, es al consumo de bolsitas de nicotina, mismas que se colocan en la boca y su efecto negativo llega más rápido al cerebro de la persona. “Hablamos de una alta peligrosidad, porque una de estas bolsitas contiene el poder de al menos ocho cigarrillos al mismo tiempo, y no hay legislación para regular esto”.

“Siento vergüenza porque ya viejo agarré el vicio”: la historia de Aníbal

Durante toda su vida, Aníbal Ruiz Rodríguez se dedicó a arar la tierra para producir maíz y frijol en su comunidad de origen, Santa María Chimalapa, Oaxaca.

Pero hace un lustro, afectado por problemas familiares, el campesino probó la que sería una de sus primeras drogas, la cocaína. Aunque la intentó dejar, al cambiarla por cervezas para mermar la ansiedad que sentía, recayó de nuevo pero ahora con “cristal”; “le metía así en seco, como le decimos nosotros, sin beber nada de alcohol”.

Aníbal se arrepiente de haber probado la droga, pues estuvo a punto de asesinar a un vecino e incluso sufría de alucinaciones. Foto: Christian González.

Sabe que en su vida no sólo hubo un daño físico y mental (se le caía el cabello, tenía manchas en el rostro, entre otras afectaciones), sino también moral, pues sus tres hijos -ya todos mayores de edad- vieron cómo su comportamiento era extraño e incluso violento.

También albergado en una clínica de adicciones de Tuxtla Gutiérrez desde hace como cuatro meses, Aníbal, cuyo hermano mayor y un cuñado también son adictos a las drogas, confiesa que llegó a este lugar demacrado y afectado por constantes alucinaciones por el excesivo consumo de la mencionada droga sintética.

“En todos los sentidos estaba mal, veía sombras, o en las noches estaba alerta, pensando que alguien rondaba afuera de la casa”, dice.

Está agradecido con sus seres queridos y con Dios, pues ha obtenido el apoyo de especialistas que lo han ayudado a recuperarse, al menos, en la parte física, pues su semblante es diferente, mejor.

Llegó a tal grado de afectación, dice, que en ocasiones agredió verbalmente a su esposa, e inclusive una vez le apuntó a un vecino con una escopeta, “pero mi familia no sabía que yo me drogaba, pensaba que tenía ya un problema mental, pero lo hacía oculto, hasta que descubrieron la droga en mi mochila”.

El consumo de cristal entre adultos se ha incrementado, alertan especialistas en adicciones. Foto: Christian González.

Cuando no se metía nada se le subía la presión, cuenta, “me agarraba la desesperación, luego ese trastorno mental; además, sentía que mis seres queridos no me tomaban en cuenta, no me hacían caso, y sólo porque quería ayudar a mi hermano y cuñado que son adictos”.

Lo que le da alegría es que ya sus hijos son profesionistas, aunque siente pena porque prácticamente se hundió en la drogadicción, “yo debí ser su ejemplo, no agarrar las drogas ya grande”.

Para Aníbal nunca es tarde, y ahora está enfocado en recuperar su vida, a su familia y volver a arar la tierra, como lo ha hecho a lo largo del tiempo.

Impacto preocupante en adultos

De nueva cuenta, Carlos Hiram Culebro, asevera que lo que le pasa a Aníbal no es una situación aislada, sino que la misma Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco lo respalda: el aumento de consumo de drogas ilegales en adultos.

Por ello, el experto chiapaneco cree necesario aumentar las acciones preventivas, a través de información y de “muchas estrategias”, algunas de ellas incluso ya comprobadas en años anteriores.

Sobre las drogas sintéticas que están “de moda” como el cristal, advierte que al final de cuentas son estupefacientes que se consiguen a muy bajo costo, pero el impacto que provocan en el organismo es muy importante, o más agresivo.

Por desgracia, lamenta Culebro, estas sustancias que surgen de los laboratorios son difíciles de detectar porque son “novedosas” y por ello es necesario considerar todos los factores que propician este fenómeno. “La drogadicción, hay que reconocerlo, es un serio problema de salud pública en nuestro país, ha crecido en las últimas décadas a pasos agigantados”.

Para él, las autoridades de Salud no han bajado la guardia en temas de prevención, pero insiste en que las estrategias tienen que ser mayúsculas y, sobre todo, llegar a sectores o grupos específicos como el de los jóvenes.

Para Roque Martínez Quevedo, director de la Clínica de Adicciones “Una Nueva Luz para tu Vida”, ubicada en Tuxtla Gutiérrez, por desgracia los jóvenes, principalmente, no sólo son víctimas del consumo, sino de la venta de drogas.

Roque Martínez Quevedo, director de la Clínica de Adicciones “Una Nueva Luz para tu Vida”, ubicada en Tuxtla Gutiérrez. Foto: Christian González.

En realidad, puntualiza que año con año hay un incremento considerable de consumidores, y no se ha podido mantener un porcentaje que refleje, de alguna manera, un posible trabajo efectivo de las instituciones en la materia.

Refiere que hoy más que nunca el panorama es más complicado, y más con la incursión drogas como el “cristal”, con más daño o impacto en personas de entre 12 a 30 años de edad.

“Antes llegabas a un grupo de Alcohólicos Anónimos y mirabas a puros señores de 45, 50 o 60 años, pero ahora llegas a los centros de rehabilitación o cualquier otra institución y te darás cuenta de que hay más personas adictas jóvenes”, evidencia.

Para él, dice Roque, cuya clínica ha atendido en 21 años a cientos de jóvenes con problemas con esas sustancias, el “trago” ya se ve de forma normal, y ahora la mariguana u otras drogas como la cocaína han ocupado un lugar más importante en el gusto de los adictos, al menos como una sustancia de inicio.

 

lrc