Puebla -La violencia familiar en Puebla mantiene una tendencia al alza y se ha convertido en una de las principales alertas sociales del estado. De acuerdo con cifras oficiales, entre enero y noviembre de 2022 se registraron 7 mil 662 casos, mientras que en el mismo periodo de 2025 la cifra ascendió a 9 mil 687 denuncias, lo que representa un incremento del 26 por ciento en apenas tres años.
Tan solo durante el último año, las agencias del Ministerio Público atendieron en promedio 29 casos diarios de agresiones ocurridas al interior del hogar, una estadística que refleja la magnitud de un problema que afecta principalmente a mujeres, niñas, niños y adolescentes.
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Un caso que exhibe la crisis
La gravedad de esta situación quedó evidenciada recientemente en la junta auxiliar de San Pablo Xochimehuacan, donde dos niñas de 12 y 13 años fueron rescatadas tras documentarse que vivían en condiciones de violencia física, psicológica y tratos degradantes. Entre los abusos reportados se encontraba el hecho de que permanecían encadenadas, presuntamente por su padre, quien actualmente es buscado por las autoridades.
Este caso puso en el centro del debate público la normalización de la violencia al interior de los hogares y la omisión de denuncia por parte del entorno cercano, factores que permiten que estas agresiones se prolonguen durante años sin intervención.
Consecuencias invisibles de la violencia
Especialistas advierten que la violencia familiar no solo deja huellas físicas, sino profundas secuelas emocionales y psicológicas en las infancias, como alteraciones en la conducta, trastornos mentales y físicos, adicciones e incluso pensamientos suicidas. A nivel nacional, se estima que siete de cada diez hogares presentan algún tipo de violencia en el entorno familiar.
Además del maltrato físico, este tipo de violencia suele ir acompañado de agresiones psicológicas, abuso sexual y prácticas de explotación laboral que afectan gravemente el desarrollo y la salud integral de niñas, niños y adolescentes.
Ante este panorama, crece el llamado social a fortalecer la prevención, fomentar la denuncia oportuna y garantizar espacios seguros que protejan la dignidad y los derechos de las infancias, en un contexto donde las cifras confirman que la violencia familiar sigue siendo una crisis latente en Puebla.
