Nuevo León -Ayer, 18 de enero de 2025, el gobernador de Nuevo León, Samuel García, aseguró tener respaldo ciudadano para buscar la Presidencia de la República en 2030. Lo hizo, como ya es costumbre, desde las redes sociales. Ahí compartió los resultados de una encuesta de Casa Aragón que le atribuye un crecimiento notable en la simpatía ciudadana: de 53.3 por ciento en octubre de 2025 a 66.8 por ciento en diciembre del mismo año.
El anuncio reavivó una pregunta inevitable en la conversación pública: ¿será esta la segunda vez que Samuel García se dispare en los pies por querer ser presidente?
Porque la historia ya ocurrió. Y ocurrió hace no tanto.
Te podría interesar
El trauma del golf y la épica del privilegio
Dicen que el carácter se forja frente a la adversidad. Samuel García ha contado que el suyo comenzó a los 15 años, cuando su padre lo despertaba a las cinco de la mañana para acompañarlo a jugar golf. Ese “episodio traumático”, narrado sin ironía, pretendía explicar la disciplina de un joven político que, con el tiempo, convertiría el privilegio en mérito y la comodidad en épica personal.
Con los años, las redes sociales se transformaron en el gran escenario donde Samuel García y su esposa, la empresaria e influencer Mariana Rodríguez Cantú, construyeron una narrativa aspiracional: juventud, éxito, piel clara, cuerpos tonificados, tenis “fosfo fosfo” de 2,400 pesos y paseos en Tesla. Una vida diseñada para el algoritmo, profundamente distante de la realidad de más de 52 millones de personas en pobreza en México, de acuerdo con el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi).
La pareja cautivó a millennials y centennials, muchos de ellos votantes primerizos en las elecciones a gobernador donde García salió triunfante en el año 2021.
El “nuevo” que usó las viejas mañas
El 12 de noviembre de 2023, Samuel García se registró como único aspirante a la candidatura presidencial de Movimiento Ciudadano rumbo a 2024. Acompañado de Mariana y de su hija Mariel, entonces de ocho meses, recibió la constancia como precandidato. La postal era perfecta. La política, no.
Días antes, el Congreso de Nuevo León le había concedido licencia por seis meses para separarse del cargo. Ese mismo día, varias ciudades del país amanecieron tapizadas de naranja con su rostro, en una operación partidista bautizada en redes como “Calca Matona”.
Movimiento Ciudadano no tuvo internas, ni debate, ni contraste. Samuel era el candidato y punto. Afuera de la sede nacional del partido, un puñado de simpatizantes gritaba: “¡Presidente, presidente!”, mientras el mensaje oficial era apostar “por el nuevo”.
Pero el “nuevo” comenzó a comportarse como lo más viejo de la política. Legisladores denunciaron presiones, persecuciones a familiares y uso del poder para forzar mayorías. La diputada priista Carolina Viggiano lo dijo sin rodeos: el joven gobernador replicaba las mañas que decía combatir.
Likes, encuestas y el espejismo del segundo lugar
En ese momento, Samuel García convirtió la precampaña en espectáculo. Insultó a sus adversarios, tildó al equipo de su contrincante Xóchitl Gálvez de tener dentro del equipo a "El zonzo, el borracho, el marihuano, el mentiroso y el corrupto" de Vicente Fox, para escalar al segundo lugar de la contienda.
Redujo el debate político a frases virales. “Si los jóvenes salen a votar, no ganamos, arrasamos”, decía frente a auditorios anaranjados. Presumió encuestas que lo colocaban en segundo lugar, aunque la mayoría de los estudios serios lo mantenían a más de 20 puntos de distancia. Aun así, el entusiasmo digital crecía. Todo era contenido. Todo era narrativa. Todo parecía posible.
Hasta que la realidad institucional apareció.
El Congreso, la Corte y el final del sueño...presidencial
Para Samuel García, el detalle crucial era quién gobernaría Nuevo León mientras él hacía campaña. Dio por sentado que impondría a un aliado. No contó con el Congreso local.
El 30 de noviembre de 2023, el Legislativo nombró a Luis Enrique Orozco como gobernador interino. La respuesta fue el caos: irrupciones violentas en el Congreso, tres gobernadores en funciones en cuestión de días y una crisis política que escaló a la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
La Corte fue clara: el Congreso tenía la razón.
La noche del 1 de diciembre del 2024, media hora antes de la medianoche, Samuel García anunció su retiro de la contienda presidencial. Regresó a Nuevo León argumentando que lo hacía para evitar el regreso del “PRIAN”. Para sus críticos, el repliegue olía más a miedo que a congruencia, especialmente ante observaciones millonarias a su cuenta pública.
Nueve días duró su anhelo presidencial. Costó al erario cerca de 4 millones de pesos. Mientras la Corte resolvía, Mariana Rodríguez subía tutoriales de maquillaje.
Hoy, Samuel García vuelve a hablar de la Presidencia. Ahora para 2030. Otra encuesta. Otro post. La misma ambición.
