TUXTLA GUTIÉRREZ.- El negocio de Óscar Trinidad Carbajal operaba con normalidad hasta que, la tarde del 4 de noviembre del año pasado, su rutina se rompió de manera abrupta. Ese día, un grupo de policías estatales y agentes de la Fiscalía Fronteriza Costa lo detuvo en Tapachula, Chiapas, donde vivía y trabajaba. Primero lo acusaron del delito de extorsión; horas más tarde, la imputación cambió a narcomenudeo.
Nada más se supo de él durante varias horas. Pero esa misma noche, alrededor de las 11, Óscar, de 33 años, apareció en un hospital público de Tapachula. Tenía huellas visibles de golpes en el rostro y en otras partes del cuerpo. El parte médico consultado por La Silla Rota documenta que Óscar “murió por tres minutos” como consecuencia del exceso de golpes que le fueron propinados por policías.
La familia comenzó a buscarlo sin respuestas. “Primero metimos un amparo porque no aparecía, luego metimos otro (amparo) porque ya era 9 de noviembre y no nos dejaban verlo”, recuerda uno de sus familiares.
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Para sus allegados, lo ocurrido no fue un procedimiento legal ni un hecho aislado. De acuerdo con la versión de familiares y conocidos consultados por La Silla Rota, la detención y las agresiones habrían sido una represalia: Óscar se habría negado a pagar alrededor de 50 mil pesos mensuales a elementos policiacos que le exigían ese dinero a cambio de “protección” para poder trabajar sin problemas.
Pamela Olvera Trinidad, hermana de Óscar, recuerda que él fue privado de la libertad en la 8ª Sur, entre la 12ª y la 14ª Poniente, cerca de las vías del tren en la ciudad de Tapachula. “Le dan el famoso levantón, pues tres días antes le habían solicitado una cantidad de dinero para dejarlos trabajar, y antes de eso ya le habían dejado un número telefónico para que se comunicara con ellos, pero los ignoró”, relata.
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Pamela cuenta que su hermano se dedica a comprar frutas y verduras de temporada, mismas que consigue en Puebla, el Estado de México y Toluca, para luego llevar esa mercancía a Tapachula, donde la vende.
Minutos de crueldad
El 4 de noviembre comenzó el tormento de Óscar Trinidad Carbajal. Su hermana recuerda que no lo hallaban por ningún lado. Acudieron a hospitales y a la misma Fiscalía, pero no había una respuesta positiva, pese a que en esta última instancia vieron su automóvil.
El “viacrucis” continuó. Pamela cuenta que en principio Óscar fue acusado de extorsión, pero cuando lo aprehendieron el delito fue cambiado: llevaba, según la policía, 15 bolsitas de drogas como “cristal”, marihuana y cocaína.
Sin embargo, ese mismo día, pero a las 11 de la noche, el hombre de 33 años de edad apareció en un hospital público del mismo Tapachula, con visibles huellas de golpes en su rostro y otras partes de su anatomía. “Primero metimos un amparo porque no aparecía, luego metimos otro (amparo) porque ya era 9 de noviembre y no nos dejaban verlo”, rememora.
Accidentados
Con el respaldo de una actuaria federal, agrega, su cuñada ingresó al nosocomio y observó las condiciones de Óscar, quien está a punto de perder la vista del ojo derecho, además de presentar otras lesiones graves en su cuerpo.
Lo peor de todo, subraya, es que cuando llegó la Cruz Roja para recogerlo de la Fiscalía Fronteriza Costa donde lo mantenían golpeado, él “prácticamente se murió por 3 minutos”, pero un paramédico lo revivió. Si resistió -deduce- es porque tiene una hija de dos años por quien vivir.
A Óscar le ocurrió de todo en un solo día. Tras ser sacado del hospital donde fue llevado para su atención en una primera instancia, los elementos policiacos lo subieron a un vehículo oficial para trasladarlo de nueva cuenta a la Fiscalía Fronteriza Costa, pero como viajaban a exceso de velocidad, se accidentaron. En este hecho falleció uno de los agentes.
Pamela asevera que el chofer perdió el control y por eso ocurrió ese evento. Lo más lamentable, con base en su testimonio, es que se manejó la versión oficial de que su hermano intentó ahorcar con las esposas a uno de los policías (chofer) y que eso provocaría el incidente, cuando en realidad estaba débil por la tortura a la que fue sometido y esa maniobra era imposible.
“Está enfermo por esos golpes, se le afectaron los riñones, porque estos dejaron de funcionar, pero al parecer los recuperó”, menciona Pamela, quien advierte que él también podría ser sometido a otra cirugía de ambas muñecas.
¿Le siembran droga?
Pese a que se ha comprobado su inocencia, Óscar -quien convalece en una clínica particular luego de ser operado del hombro derecho- ya fue vinculado a proceso por venta de estupefacientes.
Para la denunciante, se tiene que “meter mano dura” a los policías estatales y agentes de investigación de la Fiscalía Fronteriza Costa que lo trataron cruelmente.
Pamela está convencida de la inocencia de su hermano, e incluso afirma que como familia se dedican a trabajar de forma honrada, pero por no aceptar “entrarle” a una propuesta ilegal, pagaron las consecuencias.
De lo que está segura, dice, es que está identificado el agente que ordenó la ilegal detención: Carlos Melitón García. Asimismo, la denunciante comenta que hay una denuncia interpuesta por tortura, pero ésta aún no avanza. También echaron mano de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), pero tampoco “camina”.
Lo que le preocupa, confirma, es que el juez de Control, Moisés Juárez Santelis, violentó los derechos de su hermano debido a que lo dejó recluido en el Centro Estatal de Reinserción Social para Sentenciados de Tapachula, a pesar de que necesitaba ser llevado a un hospital para una cirugía.
Para los seres queridos del imputado, la situación es compleja, pues solo ha recibido una sesión de terapia psicológica, cuando la psicóloga que lo atendió ha manifestado que requiere de varias consultas.
“El 24 y 31 de diciembre la pasamos en una clínica. Hubiéramos querido que él estuviera en casa, y sólo le damos gracias a Dios de que él sigue con vida. Por eso pedimos que los torturadores sean castigados, porque no se vale lo que le hicieron”.
El panorama de la extorsión en Chiapas
Con base en datos de la Fiscalía General del Estado, en Chiapas el delito de extorsión aumentó en un año: en 2024 se registraron 22 carpetas de investigación, mientras que en 2025 la cifra se cuadruplicó: 85 casos, lo que representa 286 puntos porcentuales.
Asimismo, detalló que hubo alrededor de 7,025 personas detenidas, de las cuales 4,606 se dieron por flagrancia y el resto por mandato judicial.
De acuerdo con la última Encuesta Nacional de Personas Privadas de la Libertad de 2021, por parte del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), del total de personas privadas de su libertad que fueron consultadas, el 49% señaló que la acusaron de forma falsa o la implicaron en la comisión de un delito.
Asimismo, el 23% del total nacional advirtió que fue detenida sin una orden judicial, en la calle, mientras otro 19.8% recordó que la sustrajeron de un lugar, de igual manera, sin orden de detención.
Entre otros datos, la Encuesta arrojó que el 48.6% aseveró haber sufrido agresiones físicas antes de llegar al Ministerio Público.
lrc
