En Acapulco, la falta de agua potable a través de la red hidráulica en varias colonias pobres ha sido aprovechada por líderes oportunistas que lucran con la distribución del vital líquido, subsidiado por el gobierno y distribuido por la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio (CAPAMA).
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La problemática afecta principalmente a la zona poniente de Acapulco, que incluye colonias como Jardín Palmas, Azteca, Mangos, Ex Campo de Tiro, Nueva Jerusalén y Ampliación Azteca, entre otras.
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En estas comunidades, el desabasto de agua potable, reconocido como un derecho humano, es explotado por líderes asociados a partidos políticos, quienes venden cada rotoplas de agua entre 80 y 100 pesos a familias que, por necesidad, se ven obligadas a pagarlo.
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Haciendo cálculos, una pipa subsidiada con 10 mil litros de agua genera ganancias de hasta 900 pesos para quienes controlan este negocio, considerando una propina de 100 pesos para el operador del vehículo.
Según lo establecido, el gobierno de Acapulco paga a los propietarios de las pipas para que lleven agua desde pozos someros a las colonias sin red hidráulica de manera gratuita. Sin embargo, los líderes, bajo presión, desvían este recurso para venderlo. Al distribuir hasta 10 pipas al día, estos líderes pueden obtener ingresos cercanos a 8 mil pesos diarios.
Algunos habitantes han expresado su inconformidad directamente con la alcaldesa de Acapulco, Abelina López Rodríguez, denunciando esta práctica deshonesta. Aunque ella afirmó que tomaría medidas para impedirlo, la venta del agua subsidiada continúa ocurriendo.
Ayuntamiento de Acapulco se deslinda de venta de pipas
En entrevista para La Silla Rota, la secretaria general del ayuntamiento de Acapulco, Leticia Lozano Zavala, quien coordina el programa de agua gratuita, afirmó que "no está permitida la venta del agua y la entrega del suministro es mediante operativo y de manera directa".
La funcionaria aseguró que no tiene relación alguna con personas que lucran con las pipas e invitó a la ciudadanía a presentar denuncias para identificar a los responsables, ya que este recurso debe ser gratuito para la población. “Nos gustaría saber quiénes son esos líderes para evitar ese problema”, indicó.
Entre las personas señaladas por presuntamente cometer este delito se encuentra una líder priísta, quien, según denuncias vecinales, vende el tinaco de agua a 80 pesos, además de exigir una propina para el operador de la unidad.
Acapulco y el eterno problema de escasez de agua
El problema de la escasez de agua en Acapulco, uno de los destinos turísticos más importantes del país, se debe a una red hidráulica obsoleta de más de 60 años. Las tuberías, debilitadas por el tiempo, sufren rupturas frecuentes cuando aumenta la presión del bombeo, lo que provoca un desperdicio significativo debido a las fugas.
En zonas suburbanas como Ex Campo de Tiro, La Joya, Nueva Era y Generación 2000, la situación es crítica. Allí, las familias solo reciben agua cuando llegan pipas, aproximadamente cada dos o tres meses, y se distribuye en recipientes Rotoplas de mil 100 litros por familia debido a la falta de una red hidráulica funcional.
Además, en al menos 40 colonias de Acapulco con infraestructura hidráulica, el suministro de agua potable sigue siendo deficiente, afectando a más de 5 mil personas. Algunas de las colonias más perjudicadas son Potrerillo, La Cima, Loma Bonita, 20 de Noviembre, Lázaro Cárdenas, Mozimba, La Laja, Hogar Moderno, La Progreso, Bella Vista, Jardín Palmas, Los Mangos y Azteca.
En una reciente visita al puerto, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, anunció una millonaria inversión para mejorar las condiciones del municipio. Esto incluye la construcción de una nueva red hidráulica y la modernización del sistema de bombeo en Papagayo para garantizar el suministro de agua a la población local y a los turistas.
La falta de agua potable ha llevado a habitantes de varias colonias populares a bloquear calles y manifestarse, exigiendo una solución. En La Laja, ubicada en la parte alta del anfiteatro, los residentes esperaron meses por el agua a través de la red, pero esta nunca llegó. El bloqueo de una avenida generó descontento entre los automovilistas, quienes quedaron varados y llegaron tarde a sus trabajos, y entre los transportistas, que reportaron pérdidas económicas.
Pobladores llevan años a que el gobierno resuelva el problema
María García Pastrana, de 79 años, lamenta que desde su juventud los gobiernos prometen un suministro constante de agua, pero todo queda en palabras. Recuerda a un candidato a la alcaldía que aseguró que nadie se bañaría "a jicarazos", pero las promesas siguen siendo solo cuentos.
En la colonia más alta de Acapulco, los vecinos deben subir agua recogida en fugas de tuberías en la carretera utilizando bules. Un rotoplas vendido por particulares cuesta entre 600 y 800 pesos, precios inalcanzables para muchas familias que apenas sobreviven con ingresos bajos y pocas oportunidades de empleo.
"Tenemos que dejar de trabajar para ir a las calles a bloquear, de lo contrario no tendremos agua", declaró Silvino Morales, otro afectado por la falta del líquido vital. "Al paso que vamos, no nos quedará más que bañarnos como los gatos, a lambidas", añadió molesto.