Un enorme socavón apareció cuando la tierra se hundió en un campo de cultivo de la comunidad de Santa María Zacatepec, en el municipio de Juan C. Bonilla, en Puebla.
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El boquete que se abrió ese 29 de mayo de 2021, en 24 horas ya tenía un diámetro de 30 metros, tamaño que triplicó en los siguientes días, hasta llegar a 120 metros de diámetro y 45 de profundidad.
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El socavón siguió creciendo hasta tragarse la casa de la familia Sánchez Xalamihua. Los habitantes tuvieron que abandonar de inmediato su hogar, que cada vez quedaba más cerca del borde.
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En mayo de 2022 recibieron una nueva casa de 120 metros cuadrados de manos del gobernador Miguel Barbosa Huerta. Un año después, los miembros de la familia Sánchez Xalamihua denunciaron que la nueva casa presentaba grietas y problemas graves de humedad.
Protección Civil y elementos de las fuerzas castrenses aseguraron el lugar y levantaron una malla que se mantiene hasta el día de hoy, para evitar que los curiosos se acercaran al socavón.
El sitio se convirtió en una atracción turística donde las pocas casas habilitaron sus azoteas como miradores a cambio de 20 pesos. Afuera había puestos de comida y se vendían playeras y pan de dulce alusivo al socavón.
¿Qué lo originó?
Tras el surgimiento del socavón, Conagua realizó una investigación, la cual determinó que el agujero se formó por un "proceso natural de disolución de rocas calcáreas, las cuales eventualmente pueden colapsarse u obstruirse en forma natural y abrirse posteriormente”.
El dictamen de Conagua puntualizó que “el agua subterránea tiene mayor temperatura que en el resto del acuífero, lo que sugiere el ascenso de las aguas profundas hacia el acuífero superior”.
”No existe evidencia de abatimiento del acuífero; es decir, no existen elementos para establecer una relación causal del fenómeno de hundimiento a partir del proceso de variación de niveles del acuífero”, concluyó el documento.
El dictamen fue rechazado por el gobierno estatal que anunció una investigación en coordinación con el Instituto Politécnico Nacional (IPN), aunque estos al final fueron realizados por gente de la Insituto pero sin su aval.
Extracción masiva de agua
Son varias las empresas que se alimentan del agua proveniente de la cuenca del Alto Atoyac, pero en el poblado de Santa María Zacatepec, en Juan C. Bonilla, es el principal consumidor de agua, la planta de Bonafont, y su capacidad de extracción sólo disminuyó en 10% al pasar de 105 mil a 95 mil metros cúbicos anuales.
En 1992 se instaló en ese poblado la embotelladora Arco Iris S.A. de C.V., la cual obtuvo dos años después su título de concesión, para extraer agua de un pozo en el municipio de Juan C. Bonilla.
La empresa Agua Arco Iris fue comprada en 2004 por el gigante francés Danone y recibió otro título de concesión para descarga de residuos, unos 100 mil litros de desechos al día y 36 millones 500 mil litros al año.
Un par de meses antes de la aparición del socavón, pobladores agrupados en el Frente de los Pueblos clausuraron la planta de Bonafont y advirtieron sobre posibles daños al medio ambiente por tres décadas de extracción masiva de agua.
En junio del 2021, se presentó el análisis realizado por miembros del IPN el cual concluyó que el abatimiento de agua subterránea (incluida la extracción ilegal) fue uno de los factores que generaron el socavón.
Por esta región cruza la cuenca del Alto Atoyac, considerada por especialistas como una “región de emergencia ambiental”, la cual tiene un déficit hídrico, ya que de ella se extrae más agua que es capaz de captar.
Al día de hoy, el socavón ha crecido algunos metros pero esto se debe más al desgajamiento de la tierra de sus bordes, pero el avance es paulatino. El nivel de agua se mantiene casi al mismo nivel de hace cuatro años aunque los vecinos han alertado sobre un posible foco de infección por el agua anegada en el interior del agujero.