FE Y ECONOMÍA

En Puebla, la fiesta de la Guadalupana dispara las ventas hasta 35%

La celebración de la Virgen de Guadalupe impulsa una derrama económica significativa en Puebla, donde comercios formales, ambulantes y espacios religiosos, reportan incrementos de ventas de hasta 35% durante las festividades del 12 de diciembre

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Puebla -La celebración de la Virgen de Guadalupe no solo convoca a miles de creyentes cada 12 de diciembre; también activa una importante derrama económica para múltiples sectores en Puebla, desde comerciantes formales e informales hasta la propia Iglesia. En esta temporada, las ventas aumentan hasta un 35 por ciento, según estimaciones del comercio local.

Los gastos destinados por los fieles van desde la compra de imágenes religiosas, veladoras y rosarios, hasta el pago de transporte y antojitos tradicionales. Estos elementos, adquiridos en abundancia durante las festividades, generan un motor económico temporal que muestra la estrecha relación entre fe, tradición y actividad comercial en el estado.

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Cada año, el Seminario Palafoxiano, ubicado en la colonia El Porvenir, se convierte en uno de los puntos más concurridos por los guadalupanos que asisten a las celebraciones. Para 2025, autoridades religiosas proyectan la visita de al menos 150 mil personas, un flujo que también incrementa la captación de limosnas.

Un millón de pesos en ventas dentro del Seminario

Al interior del Seminario, los asistentes pueden adquirir alimentos y productos directamente de seminaristas y religiosas, así como de vendedores informales autorizados por la Iglesia. Según El Sol de Puebla, el seminarista Neftalí Ramírez Mendoza explicó que los ingresos provenientes del corredor comercial se destinan al apoyo de quienes están en formación sacerdotal.

Ramírez detalló que, solo en su puesto —dedicado a la venta de hot dogs y hamburguesas—, se proyecta la venta de al menos dos mil unidades del 8 al 12 de diciembre. Esto representa aproximadamente 104 mil pesos en ingresos, según lo reportado por El Sol de Puebla. Los hot dogs tienen un precio de 40 pesos, o dos por 70, mientras que las hamburguesas cuestan 70 pesos.

En el corredor existen al menos 10 puestos similares, donde se venden tacos árabes, de asada y barbacoa. Si cada uno genera ganancias comparables, las ventas conjuntas podrían superar un millón de pesos, sin incluir otras actividades como la venta de veladoras, imágenes y calcomanías de la Virgen de Guadalupe.

Ambulantes aprovechan la temporada

Además de los establecimientos dentro del Seminario, los vendedores ambulantes encuentran en esta fecha una oportunidad clave para aumentar sus ingresos. El Sol de México recogió el testimonio de Sandra, una comerciante que por tradición familiar vende huaraches y ropa, y que invirtió más de 10 mil pesos en mercancía para esta temporada. La comerciante comentó que la demanda de estos artículos ha disminuido con los años, lo que la obliga a buscar mejores ubicaciones donde colocar sus productos.

El Ayuntamiento de Puebla confirmó que se otorgaron 50 permisos a vendedores informales para instalarse en La Villita, en la zona del Paseo Bravo, uno de los puntos más concurridos por los fieles. Cada comerciante paga 52 pesos por metro cuadrado al día, monto que varía según el tamaño del espacio ocupado.

Transporte saturado y tarifas al alza

Desde la víspera del 12 de diciembre, cientos de fieles ya habían comenzado a llegar al santuario de la Virgen de Guadalupe. Muchos lo hicieron en transporte público, mientras que otros optaron por plataformas digitales debido a la facilidad o falta de movilidad. Este aumento de usuarios provocó una alta demanda de viajes en los alrededores, lo que elevó automáticamente los costos del servicio.

La afluencia masiva también ha generado mayor movimiento en los comercios, tanto establecidos como informales, que se preparan para uno de los días más importantes del año. Para muchos de ellos, esta fecha representa una parte significativa de sus ingresos anuales.

La combinación de fe, tradición y actividad económica convierte el 12 de diciembre en una jornada donde Puebla se transforma: la devoción mueve multitudes y, al mismo tiempo, activa la economía local en todos sus niveles.