No tiene nada de malo celebrar un triunfo, es parte de la vida misma del deporte el ganar, para eso te preparas. Pero también el perder, es parte de la competencia, todo depende de cómo seas derrotado.
¿Las autoridades tendrán planes de acción para contener las celebraciones o los descontentos?
La celebración del campeonato del torneo de clausura 2026 por parte de los aficionados del Cruz Azul en el Ángel de la Independencia, fue sorprendente. Miles de personas se dieron cita en ese lugar tan emblemático de la Ciudad de México y del país.
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Por supuesto se esperaba gente, pero no como la que hizo acto de presencia esa noche del 24 de mayo. Cientos de cruzazulinos afirmaron que la “décima” valía la pena.
Podría considerarse que hubo saldo blanco en los festejos, a pesar de que hubieron algunos incidentes aislados entre aficionados y elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CDMX.
La celebración en el Ángel (y en otros lugares del país, como en la Minerva en Guadalajara), debe ser analizada por parte de las autoridades tanto locales como federales, porque eso podría pasar y salirse de las manos durante la Copa Mundial de la FIFA 2026 que iniciará el próximo 11 de junio y sobre todo cuando juegue la selección mexicana de futbol.
Las autoridades deben estar preparadas, aunque supongo que ya lo tienen contemplado, para los dos escenarios (el de ganar y perder) durante la participación del tricolor.
En caso de ganar o perder
¿Qué medidas implementarán en caso de que se gane el día de la inauguración y en sus otras dos participaciones en la primera ronda; tomando en cuenta que las celebraciones no nada más se realizarán aquí en la Ciudad de México, sino en todas las plazas del país?
Si por el contrario se pierde, ¿qué operativo se llevará a cabo? No se debe perder de vista que la derrota genera frustración, enojo y decepción; y podrían desencadenarse actos vandálicos y de protesta.
De aquí hasta el 11 de junio, cuando se debute e inaugure la Copa del Mundo, el “globo” llamado selección, será inflado por los grandes intereses comerciales que giran en torno a ella. Se nos hará creer que tenemos un gran equipo y que ahora sí, por estar en casa, daremos el gran salto a nivel internacional.
Ojalá y así suceda, por el bien de la gran y noble afición que apoya incondicionalmente, pero sobre todo por los millones de jóvenes y niños que practican tal deporte.
En este país tan dividido, es importante mencionar que quienes quieren ver caer a esta administración (local y federal), se aprovecharán de cualquier resquicio para generar acciones que vayan más allá de una simple celebración o descontento.
Se estarán frotando las manos para contribuir más a esta polarización; no olvidemos que se aproximan las elecciones intermedias y estarán en juego muchas posiciones políticas, económicas y sociales.
Las autoridades deben cuidar los detalles y las formas, porque cualquier acción o declaración podrían generar reacciones difíciles de controlar.
Los medios de comunicación y el periodismo debemos dejar en claro que este país seguirá siendo México si gana o pierde un partido; que los más de 130 millones de mexicanos continuaremos con nuestras vidas y que el futbol es solo eso un deporte.
