A 20 días del arranque la Copa del Mundo, la selección mexicana continúa siendo una interrogante. No es favorita para estar entre las ocho mejores del certamen y dudamos de que pueda avanzar a la siguiente ronda y menos como número uno del grupo.
Sin embargo, como ha sucedido en otros mundiales el “globo se empezará a inflar” conforme se acerque el inicio del certamen en beneficio de unos cuantos: los patrocinadores y la televisión. Esa fórmula ha funcionado desde 1978; y difícilmente fallará, sobre todo en este país, donde la memoria es corta ante los buenos deseos.
Las nuevas generaciones creen o les han hecho creer que “tenemos con que” para pasar a la siguiente ronda y llegar al tan ansiado, ahora sexto partido.
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Muchos aficionados al futbol, pero sobre todo los jóvenes, se compran “el verso” de que con los mexicanos que juegan en el extranjero nos bastará para darle pelea y porque no, ganarle a Sudáfrica, Corea del Sur y República Checa, durante la fase de grupos del próximo mes de junio, en CDMX, Guadalajara y Monterrey respectivamente.
Es cierto, hay posibilidades del triunfo, pero las probabilidades disminuyen cuando analizamos a cada uno de los contrincantes del equipo mexicano. Ninguno de los tres será una escuadra fácil.
¿Servirá la localidad? Posiblemente. ¿La altura será un factor? Tal vez. ¿El apoyo del público pesará?, es una incógnita, porque si no caen goles y los minutos transcurren, los oles contra el tricolor y el grito de “puuutooo” se harán presentes en las gradas.
Ahora bien, futbolísticamente la escuadra que comanda el “Vasco” Javier Aguirre ¿llegará en su momento? Evidentemente no. Dependerá de lo que hagan las individualidades; una o varias genialidades salvarán al estratega y por consiguiente al futbol mexicano.
Quedan 3 partidos de preparación hasta antes del debut tricolor en el "Azteca" ante Sudáfrica.
Este 22 de mayo ante Ghana en el estadio Cuauhtémoc de Puebla; El sábado 30 de mayo contra Australia en el estadio de Pasadena, en California y para cerrar el jueves 4 de junio contra Serbia, en estadio por definir.
Y a partir del 11 de junio el país se paralizará para ver a un equipo que, desafortunadamente tuvo 3 entrenadores en este ciclo, que no tuvo la preparación adecuada y que como siempre sucede, se improvisó de última hora. Sin olvidar los golpes bajo la mesa que se proporcionaron los diversos grupos que quieren controlar al futbol mexicano.
Por el bien de millones de niños, jóvenes y de la verdadera afición a este noble deporte, ojalá le vaya bien al equipo tricolor; que dé pelea; “que se muera de algo” en la cancha; que a pesar del pésimo trabajo de los de pantalón largo, los del pantalón corto, entiendan su compromiso.
Dejemos algo muy claro, que el país seguirá llevando su vida cotidiana si se gana o se pierde; los problemas de esta nación no se van a solucionar con una victoria o una derrota.
Es cierto, que esos 11 que vestirán la playera de la selección, no tienen la culpa de que no haya planeación a mediano y largo plazo; de que la liga local este plagada de futbolistas extranjeros de medio pelo; de que no haya ascenso y descenso; y de muchos absurdos que año tras año están presentes y que año tras año dicen nuestros eminentes dirigentes que corregirán.
No nos sorprendamos sino pasamos de la primera ronda; si se logra algo más ya es ganancia.
