Randy Arozarena es el latir de la Selección Mexicana de beisbol y Álvaro Fidalgo tuvo que ganar los debates de las redes sociales antes de llegar a la escuadra nacional de futbol que dirige Javier Aguirre, en sendos Mundiales para defender la camiseta tricolor.
Uno, consagrado nacido en Cuba; el otro, de origen español, en la ruta, pero ambos tuvieron que pagar derecho de piso para defender a su país adoptado. Y el recuento no es breve.
El polaco Jerzy Hausleber llegó a México en 1966 con una maleta y un cronómetro. Casi cuatro décadas después, había forjado nueve medallas olímpicas y 118 preseas internacionales en marcha atlética.
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El cubano Ángel ‘Mantequilla’ Nápoles, figura setentera, se puso los guantes aztecas cuando el entonces presidente de esa nación, Fidel Castro, prohibió el boxeo profesional y acabó compartiendo con el astro estadounidense Mohamed Ali el récord de victorias en peleas de título unificado.
Randy Arozarena huyó de Cuba, creció en los Toros de Tijuana y hoy, mientras disputó el Clásico Mundial 2026 volvió a cargar las esperanzas de un representativo nacional que sin él no habría logrado el histórico tercer lugar en 2023.
México vive un momento peculiar. De cara al Mundial Norteamérica 2026, el ‘Vasco’ Aguirre baraja al menos tres naturalizados con Álvaro Fidalgo, considerado para enfrentar a Portugal en la reinauguración del Estadio Banorte el 28 de marzo de 2026 para el roster final.
La Federación Mexicana de Futbol (FMF) zanjó la polémica en noviembre de 2023: “No existen los ‘mexicanos de primera’ ni los ‘mexicanos de segunda’. Todos somos mexicanos”, publicó.
Pero el debate no se apaga. En febrero de 2026, el zaguero Héctor Moreno, mundialista por México en Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018 y Qatar 2022, denunció lo que para él era un uso indiscriminado de la identidad mexicana en el deporte.
“Me han tocado compañeros naturalizados que solo ven a la Selección para vivir un Mundial”.
El ex delantero Rafael Márquez Lugo, analista de Fox One, replicó que en México se busca siempre que el naturalizado sea el salvador. Fidalgo, por su parte, reveló que nadie le garantizó una convocatoria solo por naturalizarse.
Julian Quiñones, colombiano naturalizado mexicano, vive un estado de gracia en la Saudi Pro League: suma 24 goles en la temporada 2025-2026 con el Al Qadsiah, comparte el liderato de goleo con Ivan Toney y deja atrás a Cristiano Ronaldo, con 21 anotaciones antes de lesionarse del tendón de una corva.
Tres hat-tricks, gol en 14 de 19 jornadas y más de un tanto por partido disputado configuran la mejor versión del delantero de 28 años, a quien
Aguirre reconoce como “un jugador con registros que no encuentras fácilmente”, pero al que no termina de darle un rol protagónico rumbo al Mundial 2026: lo sentó en la tribuna en plena semifinal de Copa Oro 2025 y su nombre sigue sin aparecer entre los confirmados al plantel mundialista. Una paradoja difícil explicar cuando el hombre que supera a CR7 en Riad no convence en el Tri.
‘Amor-odio’ a lo extranjero
Este espacio ya analizó la relación fan-Selección: el costo del rechazo del ‘Respetable’ en la columna 18, el llanto fan por el ‘Maguito’ Fidalgo en la edición 30 y la relación Fidalgo-Selección en la 12. Lo que sigue es desmenuzar la raíz con datos y argumentos.
Esta columna 35 de Fan Pro en La Silla Rota se cierra el jueves 12 de marzo de 2026, un día después de la derrota de México cayó 9-1 ante Italia para quedar eliminado del
Clásico Mundial de Beisbol 2026 con marca de 2-2 en el Grupo B y perdiendo también el boleto a los Juegos Olímpicos de Los Angeles 2028.
Arozarena, sin embargo, fue de nuevo referente y líder simbólico de la selección, quien cerró con línea de .154 en cuatro juegos —lejos del .450 y el MVP de grupo que firmó en 2023—, aunque fue el detonante de la goleada 16-0 sobre Brasil con el doble que abrió la ofensiva.
La eliminación en primera ronda, la tercera en la historia del torneo tras 2013 y 2017, ni el liderazgo del cubano naturalizado pudo revertir. En 2025 conectó 27 jonrones con Seattle, cifra récord personal, y fue All-Star por segunda vez.
El dato económico: el campeón del WBC 2026 se llevará hasta 7.5 millones de dólares si gana invicto. Solo por participar, cada selección recibe 750 mil; cuartos agrega un millón; semifinales suman 1.25 millones; y el título añade 2.5 millones más. El 50 por ciento va a la federación y el 50 a los jugadores.
Ochenta años de xenofobia institucionalizada
La aversión no es producto de redes sociales. En 1945, Ávila Camacho emitió un decreto que restringía a cuatro por equipo la presencia de futbolistas no nacidos en México, incluidos naturalizados. Esa norma duró seis décadas, hasta 2005.
Veremundo Carrillo Reveles, de El Colegio de México, analizó el episodio en Futbol, nacionalismo y xenofobia en México (Desacatos, núm. 51, 2016). Concluyó que el futbol funcionó como arena pública donde la visibilidad del extranjero amplifica tensiones identitarias.
Lo llama “xenofobia defensiva”: no se defiende una raza superior, sino una percibida como débil frente a foráneos que pueden aprovechar esa debilidad (concepto de Pérez Vejo y Yankelevich).
El chovinismo, o una exaltación desmesurada de lo nacional ante lo extranjero – que proviene del personaje francés ficticio Nicolas Chauvin, profesante de una ciega devoción a Napoleón y Francia– es a fin de cuentas un nacionalismo donde se critica al jugador con acento distinto que supera una cuota dictada por el prejuicio.
La UNAM y el INAH organizaron en 2023 el coloquio Cuerpo, Deporte y Racismo, donde el Seminario Universitario Interdisciplinario sobre Racismo y Xenofobia alertó sobre la necesidad de desmitificar ideas que asocian el país de nacimiento con capacidades atléticas.
Cuánto dinero generan los naturalizados al deporte mexicano
En beisbol, el “efecto Arozarena” tras el WBC 2023: la comunidad digital de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB) creció 70 por ciento; la selección recaudó 15.3 millones de dólares en boletaje; redes sociales del equipo subieron 160 por ciento.
Las cuentas de Arozarena crecieron 299 por ciento en Instagram según la Major League Baseball (MLB). New Era vende entre 150 mil y 180 mil gorras anuales en México, impulsada por ese boom.
En futbol, América compró a Fidalgo por un millón de euros al Castellón en 2021. Tras más de 210 partidos y tres ligas, lo vendió al Real Betis por 1.5 millones de euros, con medio año de contrato restante, cuando Transfermarkt estimaba su valor en 8.5 millones. Un naturalizado generó cuatro millones de euros en plusvalía para una sola institución.
‘Mantequilla’ Nápoles dejó un récord de 81-7 (54 KOs) y fue campeón del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y por la Asociación Mundial (AMB) entre 1969 y 1975.
Hausleber fabricó la disciplina olímpica más exitosa del país: Bautista (oro en Montreal 1976), Ernesto Canto y Raúl González (oro y plata en Los Angeles 1984), Segura (bronce en Atlanta 1996), en un legado de 118 medallas internacionales.
La economía que los naturalizados protegen
México recibirá 13 partidos del Mundial 2026. La derrama estimada: entre $1,800 y $3,000 millones de dólares, según el gobierno federal. Concanaco-Servytur proyecta hasta $200 mil millones de pesos, declaró su presidente a W Radio.
La inversión en infraestructura suma 15 mil millones de pesos (810 millones de dólares), con 500 millones de clubes de Liga BBVA MX.
La Liga BBVA MX fue valorada en 13 mil millones de dólares, según declaró su presidente Mikel Arriola con base en un cálculo del fondo estadounidense de inversión Apollo Global Management. Se esperan 5,5 millones de visitantes.
La Liga está valuada en 3 mil millones de dólares; con la FMF, en 13 mil millones. Se esperan 5.5 millones de visitantes.
La industria del futbol genera el 54 por ciento del PIB deportivo, 193 mil 200 empleos y 25 mil millones de pesos anuales en derrama salarial.
Con esas cifras, vetar talento naturalizado que aporte diferencia competitiva es un lujo que la economía mexicana del deporte no puede darse.
No es solo México: el patrón global de xenofobia deportiva
Qatar armó selecciones a base de naturalizaciones: en Río 2016, solo 16 de 39 atletas nacieron ahí, reportó Reuters. Francia ganó el Mundial 2018 con 14 de 23 jugadores de raíces africanas; Pogba y Mendy reivindicaron su identidad francesa. En España, Thierry Ndikumwenayo recibió insultos tras romper el récord de 5,000 metros. Özil renunció a Alemania denunciando racismo.
Un estudio de 2024 en Frontiers in Psychology (Lu, Liu, Pu y Persaud, Universidad del Deporte de Shanghái) analizó actitudes hacia naturalizados usando la Teoría de la Identidad Social de Tajfel y Turner (1979). Con 704 encuestados, encontró que las “amenazas percibidas” generan rechazo, mientras los “beneficios percibidos” y la imagen del atleta las revierten.
El modelo explicó el 68.5 por ciento de la varianza en actitudes. Jansen y Skey (Sociology, 2020) confirman: la aceptación del "otro" depende más del rendimiento que del origen.
Risper Biyaki, keniana naturalizada mexicana, ganó plata panamericana en 10,000 metros (Lima 2019). La UNESCO documentó su caso como ejemplo de racismo en el deporte. En Zacatecas, declaró a Plumas Atómicas: “Salgo a la calle, me gritan”. Una medallista que paga 3,500 pesos de renta mensual es rechazada por su piel. La pigmentocracia mexicana opera también en el deporte.
Lo que la ciencia dice y lo que México necesita hacer
España aprobó una ley contra violencia, racismo y xenofobia en el deporte. Inglaterra castiga con expulsión de por vida. Italia sanciona con diez jornadas, según Listín Diario.
El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) publicó Deportes y Discriminación (2015) identificando al deporte como espacio donde se reproducen patrones de exclusión. México, a meses de su tercer Mundial, carece de legislación específica antidiscriminatoria deportiva.
Las rutas existen: legislación federal específica antes del Mundial; protocolos antidiscriminatorios en estadios como en la Premier League; campañas institucionales sostenidas más allá de un comunicado; y transparencia económica sobre el impacto real de los naturalizados en audiencias, taquilla y plusvalías.
Si el fan comprende que Arozarena movió 15.3 millones de dólares en boletaje y Fidalgo generó cuatro millones de euros en plusvalía, el argumento del “no es mexicano” se debilita frente al pragmatismo.
Hausleber murió en México, como mexicano, tras regalar nueve medallas olímpicas. Nápoles terminó empobrecido pero venerado en la Ciudad de México. Arozarena sigue conectando jonrones con la leyenda de “México” en el pecho.
Biyaki corre en Zacatecas pese a los gritos. Los naturalizados dejan más que una anécdota, son animadores naturales además de atletas destacados y benefician al negocio. El legado está ahí. Solo falta que el país deje de mirar el pasaporte y empiece a leer los resultados sin prejuicios de las bajas pasiones. #Tsss
