México confirmó oficialmente su candidatura conjunta con Estados Unidos, Costa Rica y Jamaica para recibir la Copa Mundial Femenil 2031, un hecho inédito que busca posicionar a la región de CONCACAF como epicentro global del futbol femenil.
El proyecto prevé usar la infraestructura y experiencia de la Copa del Mundo masculina de 2026, facilitando logística, impacto y rentabilidad inmediata para los organizadores y las marcas.
La elección de México responde a su legado histórico: ya fue sede en 1971, aunque entonces el certamen no tuvo reconocimiento oficial de FIFA. Sin embargo, ese antecedente fijó la base para el fenómeno actual: más de 4.5 millones de aficionados esperan llenar los estadios en la próxima edición, con un formato expandido que promete récords de asistencia. Según información oficial, el Estadio Azteca busca repetir la hazaña de 1971 y consolidarse como referente mundial del futbol femenil.
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Lecciones de 1971
Esta Columna 14 de Fan Pro en La Silla Rota se cierra el jueves 23 de octubre de 2025, tres días después de la presentación formal de la candidatura en New York con el respaldo de las cuatro federaciones nacionales involucradas.
El evento remonta la memoria a 1971, cuando el Estadio Azteca vivió un parteaguas para el futbol femenil, con más de 110 mil espectadores en la Final entre México y Dinamarca, cifra que se mantiene como récord mundial de asistencia a un partido femenino.
El torneo fue literalmente un experimento considerado como no oficial porque los participantes asistieron por invitación y la capacidad de convocatoria fue notable.
El impacto comercial fue palpable gracias al patrocinio de gigantes de bebidas y alimentos, la venta de merchandising y, sobre todo, la mística de su mascota femenina ‘Xochitl’ que marcó tendencia en marketing deportivo.
La historia de aquel Mundial, según rememora la BBC, demostró que el público mexicano estaba listo para el futbol femenil profesional, pero la falta de institucionalización significó que meses después el impulso se disipara.
Viene una segunda oportunidad para capitalizar la experiencia, convertirla en marca y establecer un legado duradero.
El Estadio Azteca será el único recinto en la historia en albergar tres Mundiales absolutos masculinos (1970, 1986, 2026), y si la FIFA aprueba la candidatura, podría sumar un cuarto certamen universal —el primero femenil oficial— en 2031.
Quien esto escribe tuvo la oportunidad de reseñar la grandeza del Estadio Azteca en dos libros de colección: ‘50 Latidos’, Medio siglo de vida del Coloso (2016, Editorial Televisa) y en México, Sede de un Campeón, el Tìtulo Sub17 (2011, Gárgola ediciones) con la crónica del hito. El marco de todo es el legendario inmueble.
El negocio del futbol femenil en México
En los últimos ocho años, la Liga MX Femenil dejó de ser una carga para los clubes y se ha convertido en sinónimo de crecimiento.
La organización presume que luego de ocho años de operaciones se triplicaron los ingresos para este 2025, además de superar los 30 millones de espectadores en cinco meses y contar con una decena de marcas activas, aseguró su directora Mariana Gutiérrez en entrevista con Grupo Milenio.
Sin embargo, la brecha salarial es un problema estructural. Los sueldos promedio de las futbolistas de la Liga BBVA MX oscilan entre $3,600 y $4,500 pesos mensuales, mientras que la media masculina se cuenta en cientos de miles.
Un estudio del Centro de Estudios Espinosa Yglesias confirma que el salario promedio en la Liga MX Femenil es de $3,700 pesos mensuales, muy por debajo del salario mínimo de bienestar establecido por el Coneval en zona general, que es de $8,364.
El negocio sigue anclado a la visibilidad, inversión y autonomía real de la categoría; no puede depender sólo del arrastre de la varonil.
El sistema de patrocinios, la diversificación de sponsors (Visa, Adidas, Coca-Cola, Panini, Unilever y McDonald's, entre otros) y la irrupción en TV y redes han facilitado que los patrocinadores internacionales apuesten por el segmento femenino.
El Mundial Femenil 2023 alcanzó los 2 mil millones de espectadores y generó un impacto económico de 1,900 millones de dólares al PIB global.
Según datos de la FIFA y la Organización Mundial del Comercio, el certamen ayudó a generar 38 mil 204 empleos de tiempo completo y aportó $1,300 millones de dólares al comercio de valor agregado. El reto para México es seguir esa ruta a largo plazo y evitar estancamientos tras el evento.
Barreras sociales, psicológicas y lingüísticas
El avance del futbol femenil en México es también una contienda cultural. El Estudio sobre barreras psicosociales realizado por la Universidad Miguel Hernández, de España, documenta obstáculos desde la niñez.
Prejuicios, discriminación por orientación sexual, baja exposición mediática, acoso y ausencia de referentes en los medios; todo ello limita la profesionalización y el acceso de las niñas y adolescentes al deporte.
Muchas futbolistas han tenido que desafiar la etiqueta “juegas como niña” o fórmulas como “esto es juego de hombres”, que evidencian la raíz machista aún dominante y obligan a redefinir el significado mismo del futbol. Un informe publicado en la revista Cultura, Ciencia y Deporte, de la española Universidad de Córdoba señala que las barreras más comunes incluyen la falta de apoyo familiar, estereotipos de género y limitaciones en infraestructura deportiva.
La cuestión lingüística: ¿Femenil o femenino?
El problema lingüístico tampoco es menor: en México se usa el término “femenil” como adjetivo para nombrar ligas, selecciones y equipos. Aunque la RAE avala el término “femenino” como el correcto desde el punto de vista gramatical, en la jerga deportiva mexicana “femenil” ha quedado como marca identitaria.
La FundéuRAE reconoce el uso de “femenil” en América Latina como una adaptación regional válida, es decir, un mexicanismo, aunque no la recomienda en España.
El debate lingüístico fue abordado incluso por Fran Mena en un artículo de RTVE, que sostiene que “ni masculino ni femenino, el futbol es futbol”, enfatizando que la discusión debe centrarse en la profesionalización, el acceso y la igualdad, no en la semántica.
Paso lento
La industria del futbol femenil está lejos de equipararse con la masculina, tanto en transferencias, como en salarios y valor de marca.
Plataformas como Transfermarkt y CIES usan casi los mismos parámetros de análisis para hombres y mujeres: rendimiento, edad, duración de contrato, potencial internacional y exposición mediática. Transfermarkt basa su metodología en “inteligencia colectiva”, combinando algoritmos con evaluaciones de expertos y scouts.
Sin embargo, en el sector femenino el valor de transferencia aún es marginal en comparación. La FIFA triplicó su inversión y premios para el sector femenino en 2023, pasando de 50 millones en 2019 a $152 millones de dólares, como publicó Mundo Deportivo, pero el salario promedio anual de una futbolista profesional ronda los $16,825 dólares, mientras que los mejores jugadores masculinos superan esa cifra en un solo mes.
En México, solo en clubes como Tigres, Monterrey y América algunas futbolistas pueden ganar más de $100,000 pesos mensuales.
La española Jennifer Hermoso, fichada por Tigres (antes Pachuca), percibe un salario cercano a los $300,000 euros anuales (más de $6.5 millones de pesos), convirtiéndola en una de las mejor pagadas de la Liga MX Femenil.
Transfermarkt y CIES sin mucha data femenina
Como tocó la entrega anterior de Fan Pro, Transfermarkt utiliza un sistema de valuación colaborativo que considera edad, rendimiento reciente, duración del contrato, posición, minutos jugados, goles y asistencias, además de la demanda del mercado. Para las mujeres, sin embargo, la base de datos es más limitada y los valores son significativamente más bajos debido a la falta de transferencias onerosas históricas.
El CIES Football Observatory (Observatorio de Futbol del CIES) emplea modelos econométricos que integran variables similares, pero agrega el contexto de la liga donde juega la futbolista, la fortaleza del equipo y el rendimiento en competencias internacionales. La principal barrera para equiparar valores con el futbol masculino es la ausencia de un mercado de transferencias consolidado en el ámbito femenino.
Las futbolistas estrella y su valor de marca personal
Ejemplos de mujeres con marca global (Megan Rapinoe, Alex Morgan) ilustran el potencial del sports marketing y los patrocinios millonarios. Las figuras mejor posicionadas logran contratos de hasta cinco millones de dólares anuales en publicidad, dice Marca en informe, pero la base salarial todavía exige reformas estructurales si se busca equidad e igualdad de condiciones en la industria.
Alex Morgan y Rapinoe lideraron la lucha por la igualdad salarial en Estados Unidos, para lograr en 2022 un acuerdo histórico donde la Federación Estadounidense de Futbol garantizó la misma remuneración por partidos, premios y condiciones de viaje para hombres y mujeres. El caso reportado por ESPN es un referente mundial.
Por una equidad real
La equidad real requiere políticas públicas en equidad salarial, inversión a largo plazo, formación y combate sistemático de los estereotipos. Casos como el club Lewes FC en Inglaterra (igualdad salarial hombres-mujeres), políticas de transparencia en la WNBA, robustas campañas de patrocinio (Adidas, Coca-Cola, Visa, Unilever) y marcos legales de acompañamiento, pueden ser guía para la Liga MX Femenil.
Forbes México reporta que el futbol femenil en México es un mercado de 300 millones de dólares, con potencial de crecimiento exponencial si se garantizan acceso igualitario a recursos, patrocinios, formación y cobertura, además de promover campañas activas en centros educativos y comunidades para romper barreras socioculturales.
En México, la Presidenta Claudia Sheinbaum anunció reformas constitucionales para erradicar la brecha salarial en el deporte, bajo el principio “a trabajo igual, salario igual”: La reforma al artículo 123 busca garantizar equidad salarial en la Liga MX Femenil y otros deportes profesionales. #AverSiEsCierto
