Las herencias pueden enemistar hasta a los hermanos. Y esa es la historia de BACO, empresa de papelería y útiles escolares que está por cumplir 83 años y que se encuentra en medio de una batalla familiar.
La compañía que está presente en las escuelas mexicanas y se ha mantenido vigente durante varias generaciones, ahora es el centro de una guerra que bien podría superar a la ficción.
Los más enterados aseguran que la solidez financiera y los buenos números de BACO -que fundó la familia Urich- no han sido suficientes para perpetuar la unidad entre hermanos.
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Nos cuentan que uno de los cinco herederos de BACO, Jonh Urich Sass Von Heinsberg, enfrenta un proceso legal que promovió su propio hermano, Edgar Urich quien es el actual CEO de la compañía, al acusarlo de diversos delitos.
Y nos vamos al origen. Hace varias décadas, Horts Urich, fundador de BACO, entregó la administración del negocio a Edgar, uno de sus cinco hijos, con la condición de beneficiar al resto de sus hermanos. Sin embargo, en el 2000 fecha en que el patriarca falleció, iniciaron los problemas.
Edgar Urich asumió el control y la mayoría de la compañía; siendo BACO una empresa con ganancias importantes, empezaron los desacuerdos al interior de la compañía, entre ellos por el reparto de los dividendos bajo el argumento de que eran mucho menores al monto que correspondía al resto de los herederos, por lo que denunciaron malos manejos
Sin embargo, Edgar Urich, acusó a su hermano John de varios delitos que derivaron en una orden de aprehensión y prisión preventiva en julio del 2025; se habla de que para retirar los cargos el imputado tendría que aceptar un acuerdo económico que no le favorece.
BACO fabrica más de 700 productos escolares, de oficina y de papelería. Exporta a 14 países, sin embargo, la empresa dará mucho de qué hablar en las próximas semanas no por sus cifras financieras sino por los problemas familiares que parecen no tener fin.
Pobreza laboral no cede
Y más allá de los discursos, las cifras no mienten y la pobreza laboral no registra mejorías relevantes.
En el 2024, de los 11.9 millones de hogares en pobreza laboral, el 65.7 % se mantiene en esta condición, mientras que solo el 34.3 % logró ubicarse en mejor posición.
De acuerdo con un análisis del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), la pobreza laboral se refiere a que los ingresos del trabajo familiar no alcanzan para cubrir el costo de la canasta alimentaria.
Y la expectativa de los analistas es que las condiciones de los trabajadores no mejorarán al menos en el corto plazo, aún con el aumento al salario mínimo, ya que hay cientos de empresas que se ven en la necesidad de ajustar su plantilla de trabajadores, recortar las prestaciones laborales o bajar la cortina en medio de un escenario de bajo crecimiento económico y de incertidumbre por la próxima revisión del TMEC.
Así las cosas…
