NUEVO AUDITOR SUPERIOR

El nuevo auditor superior: fiscalización o política

La designación de Aureliano Hernández Palacios Cardel como el nuevo Auditor Superior de la Federación, es relevante porque marcará el rumbo de una institución clave para la supervisión del uso de los recursos públicos. | Octavio Díaz García de León

Escrito en OPINIÓN el

La Cámara de Diputados eligió por amplia mayoría al nuevo Auditor Superior de la Federación, Aureliano Hernández Palacios Cardel, para un periodo de ocho años. Se trata de una designación relevante porque marcará el rumbo de una institución clave para la supervisión del uso de los recursos públicos en México. 

Se anticipa que podría existir continuidad respecto a la gestión anterior, ya que el nuevo Auditor formó parte del equipo del Auditor Superior anterior. También se ha señalado su cercanía política con la presidenta Sheinbaum, lo que ha generado cuestionamientos sobre el grado de independencia que ejercerá la institución frente al Poder Ejecutivo. 

Independencia formal y realidad política

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) fue concebida como un órgano técnico dependiente de la Cámara de Diputados para garantizar un mayor grado de autonomía frente a los Poderes Ejecutivo y Judicial. Desde esta posición institucional tiene la facultad de fiscalizar el gasto federal ejercido en todo el país, no sólo por las dependencias del gobierno federal sino también por los gobiernos estatales y municipales cuando administran recursos federales. Sin embargo, la independencia formal no siempre se traduce en independencia efectiva. En el pasado reciente se ha cuestionado si la institución ha actuado con suficiente independencia frente al poder político. 

También podría ser que, dada la cercanía política del nuevo Auditor Superior con la presidenta, la ASF podría hacer revisiones sobre irregularidades heredadas de la administración anterior, para desplazar a actores políticos indeseables. En todo caso, el nuevo Auditor Superior cuenta con preparación técnica y experiencia en la administración pública, lo que permite esperar una gestión con cierto grado de profesionalismo. Pero todavía es demasiado pronto para anticipar cuál será el rumbo que tomará su gestión.

Resultados recientes de la fiscalización

De acuerdo con los informes del resultado de la fiscalización superior correspondientes a la Cuenta Pública 2024, cuyos resultados se presentaron en diversas entregas durante 2025 y febrero de 2026, la ASF contaba con aproximadamente 2,560 plazas entre personal de base y de confianza. Durante ese proceso de fiscalización se realizaron 2,264 auditorías y se generaron alrededor de 2,028 acciones u observaciones derivadas de los procesos de revisión. En conjunto, los montos por aclarar ascendieron a aproximadamente 65,169 millones de pesos. Esta cantidad representa cerca del 0.71 por ciento del presupuesto público federal ejercido en 2024, que fue el ejercicio fiscal revisado.

Fiscalizar no es lo mismo que combatir la corrupción

A menudo se atribuye a la ASF la función de combatir la corrupción. Sin embargo, esta interpretación resulta imprecisa. El propósito fundamental de la ASF es fiscalizar el uso de los recursos públicos y verificar el cumplimiento de la normatividad aplicable. Cuando en el proceso de auditoría se detectan irregularidades que podrían constituir actos de corrupción, ello suele ser un resultado indirecto del proceso de revisión.

Las auditorías se concentran en verificar el cumplimiento de normas administrativas y presupuestales, mientras que muchos esquemas de corrupción se diseñan precisamente para aparentar legalidad. Por esa razón, los actos de corrupción rara vez son detectados directamente mediante auditorías tradicionales. Su identificación requiere herramientas propias de las investigaciones criminales, como análisis patrimoniales, inteligencia financiera o técnicas de investigación especializadas que normalmente corresponden a instituciones de procuración de justicia.

Desafíos de la nueva gestión

El nuevo Auditor Superior inicia su mandato en un momento en el que la exigencia social de transparencia y rendición de cuentas es cada vez mayor. Su principal desafío será fortalecer la credibilidad de la institución y demostrar que la fiscalización del gasto público puede realizarse con rigor técnico y sin sesgos políticos. También deberá hacer uso más amplio de las facultades que fueron ampliadas a partir de las reformas de 2016, las cuales permiten a la ASF investigar, sustanciar y resolver faltas administrativas no graves e investigar faltas graves para prevenir e inhibir de irregularidades administrativas.

Al mismo tiempo, será necesario atender diversos señalamientos formulados por exfuncionarios de la propia ASF sobre presuntas irregularidades internas durante la gestión del Auditor Superior saliente. Aclarar cualquier duda sobre el funcionamiento interno de la institución será fundamental para fortalecer su legitimidad.

Una oportunidad para fortalecer la rendición de cuentas

La responsabilidad que asume el nuevo Auditor Superior es considerable. Si la nueva administración logra ejercer sus facultades con independencia, profesionalismo y transparencia, la ASF podrá ser uno de los pilares del sistema de rendición de cuentas del país. No queda sino desear que la gestión del Mtro. Aureliano Hernández Palacios Cardel se distinga por su rigor técnico y deje una huella positiva en la supervisión del uso de los recursos públicos federales y, en la medida de lo posible, contribuya también a mitigar prácticas de corrupción en la administración pública.

 

Octavio Díaz García de León

@octaviodiazg