Respetar y hacer cumplir las leyes contra el maltrato animal es fundamental para construir un país en la dirección correcta.
Los sucesos ocurridos en los últimos meses en la Ciudad de México se tienen que analizar abarcando muchas situaciones. Primero, que los refugios, así como los rescatistas independientes, han operado durante décadas sin protección del gobierno, con sus propios recursos y también con alianzas entre la iniciativa privada y asociaciones de la sociedad civil; por ello, el primer paso es el reconocimiento de su loable labor, en términos de que solucionan problemas sociales, o por lo menos buscan hacerlo, generados por gente inconsciente que no deja de comprar perros, reproducirlos y/o explotarlos por un beneficio económico, sin importarles en qué termina la vida de los cachorros que regalan, venden o abandonan, y lo peor, en la mayoría de los casos, animales sin esterilizar.
Ahora bien, el reconocimiento de los cinco dominios de los animales, que viene en la Ley de Protección y Bienestar de los Animales en su artículo uno el cual señala:
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Artículo 1.- La presente Ley es de observancia general en la Ciudad de México, sus disposiciones son de orden público e interés social, tienen por objeto proteger, conservar y cuidar a los animales como seres sintientes, garantizar su bienestar, brindarles atención, buen trato, manutención, alojamiento, desarrollo natural, salud y evitarles el maltrato, la crueldad, el sufrimiento, la zoofilia y la deformación de sus características físicas, así como garantizar la sanidad animal, la salud pública y los cinco dominios del bienestar animal, siendo estos la nutrición, el ambiente, la salud, el comportamiento y el estado mental.
Los únicos derechos avalados que tienen hoy los animales. No respetarlos, fomentarlos o implementarlos es caer en actos de maltrato animal, sea por omisión o sea con dolo, es decir, con toda la intención; por lo que todas las personas, nos dediquemos a lo que nos dediquemos, tenemos que cumplir con esas cinco mínimas reglas que existen para que los animales vivan con libertad, con salud, con amor y con protección. Por ello es que hasta los refugios que rescatan animales deben cumplir con estas reglas, porque al ser ellos los que buscan que los animales sean protegidos y rescatados, no pueden ser omisos de ninguna ley, ni ellos ni nadie.
Por ello, por más que se quiera rescatar animales como una causa de vida y una responsabilidad social con la que no han cumplido los gobiernos de las alcaldías durante décadas, si uno tiene un espacio donde caben 100 y tiene dinero para cuidar solamente a 100, solo se rescatan 100, porque al rebasar las propias capacidades económicas y físicas de un lugar de resguardo temporal de los animales se cae ya en actitudes de maltrato animal, se quiera o no se quiera caer en ello; por lo que somos las personas las que tenemos que ser responsables de ello.
Otro punto. El gobierno de Clara Brugada ha dado a la Agencia de Atención Animal (AGATAN) la posibilidad de trabajar en equipo con refugios que piden ayuda a las instituciones, en términos de revisión de médicos veterinarios, generar actividades para conseguir donaciones de alimento y uno de los proyectos más importantes, que son los “ADOPTATONES”, donde, desde la visión de la Agencia de Atención Animal de la Ciudad de México, sí queremos incluir refugios y sociedad civil, porque esa es la visión y la exigencia de la ciudadanía. Por eso mismo es que hoy, después de lo ocurrido, se tiene que visibilizar más la acción inmediata y territorial de las demarcaciones territoriales. Las 16 alcaldías tienen la obligación de destinar el punto uno de su presupuesto a jornadas de esterilización y a adopciones, por lo que trabajar de la mano de la sociedad civil es fundamental, fundamental en mayúsculas.
Por eso, de manera muy responsable y como activista por los derechos de los animales desde los 14 años, es que señalo que no castigar el maltrato animal, sea en un refugio, en una casa, en una tienda comercial o cometido por cualquier particular, es un error y una traición a la lucha de la causa que han dado tantos. Sin embargo, la educación y la conciencia de protocolos bien llevados por todas las personas involucradas en estos temas, donde hay vidas de inocentes involucradas, es fundamental para evitar albergues que maltraten, gobiernos que no incluyan y no actúen, así como que no ejerzan los recursos a los que están obligados y también políticos que no generen políticas públicas adecuadas que cumplan con la exigencia ciudadana, son y seguirán siendo, mientras no cambien, el problema y no la solución.
Evidenciar el maltrato importa; evitarlo y corregir de fondo las causas que lo generan importa más.
