UCRANIA

Ucrania, rehén de los nuevos tiempos

Mientras EU trata de mediar entre Ucrania y Rusia bajo el liderazgo caótico y contradictorio de Donald Trump, Europa es quién respalda en su totalidad la sobrevivencia de Ucrania. | Omar Cepeda

Escrito en OPINIÓN el

La civilización vive un complejo momento donde las sociedades se están adaptando más a ambientes de violencia que de paz. Después de la Segunda Guerra Mundial, se establecieron novedosos mecanismos multilaterales impulsados por los países ganadores bajo instituciones internacionales cuyo objetivo era crear un mundo mejor. Hoy, las cosas han cambiado dramáticamente. 

Los tiempos son distintos, y en este 2026 las realidades han comenzado a ser nombradas de otra forma. El primer ministro canadiense asumió que se vive una ruptura del orden internacional concebido en 1945. Por su parte, Marco Rubio, secretario de Estado estadounidense, pronunció un discurso disruptivo en Münich afirmando que el sistema de cooperación internacional debe reformarse. Esto nos lleva a concluir que nos esperan momentos de gran complejidad porque no hay consensos al respecto.   

Rusia por su parte, desde hace cuatro años, leyó que su preponderancia como una de las potencias mundiales estaba amenazada, por eso tuvo que violentar las normas internacionales, y bajo argumentos unilaterales decidió invadir Ucrania, quién decidió lanzarse a los brazos de la democrática y próspera Europa y alejarse de los regímenes autoritarios. 

Vladimir Putin asumió que los satélites que perdió tras la caída de la Unión Soviética, los estaba vulnerando frente a occidente, y que la gran Rusia, comenzó a retroceder ante países que seguían consolidándose como Estados Unidos, China y la eurozona.

En medio de esas tres potencias, Putin apostó por establecer un sistema autoritario, como única vía de mantener la preponderancia regional. Decidió emprender la tarea de recuperar la influencia en las excolonias de la época soviética y así reconstruir su preponderancia. Hasta que se topó con Ucrania.

La decisión de Volodimir Zelensky de alinearse hacia Europa y abrir sus fronteras a la OTAN, como lo dictaba el sentido común soberano y estratégico para asegurar su futuro y desarrollo, fue la gota que derramó el vaso de la paciencia de Putin, y en lugar de usar la diplomacia, lanzó un virulento ataque armado para apaciguar las ansias de Kiev de alejarse del yugo ruso.

Desde hace cuatro años lo único que ha ocurrido son muertes y destrucción. Y año tras año nos preguntamos si está más cerca la paz, pero lamentablemente, cumplidos cuatro años de guerra se prevé persista la violencia. Ambos liderazgos, se mantienen en un férreo atrincheramiento entre sus razones y amenazas, mientras miles de vidas se pierden mes tras mes.

Según el último recuento de la ONU, cerca de 15 mil civiles han muerto en Ucrania, no obstante, se presume que la cifra real es considerablemente más alta, tomando en cuenta la dificultad de acceder a las zonas ocupadas. Por su parte, los soldados muertos entre ambos países podrían ascender hasta los 2 millones. 

Mientras Estados Unidos trata de mediar bajo el liderazgo caótico y contradictorio de Donald Trump, Europa es quién respalda en su totalidad la sobrevivencia de Ucrania. A Europa se le debe la esperanza del pueblo ucraniano. Por otro lado, Rusia vive momentos críticos, porque el desgaste de sus fuerzas armadas es notorio, al mismo tiempo que su economía reciente los castigos impuestos por occidente. Esto nos lleva a concluir que el conflicto bélico se expande cada vez más entre Rusia y Europa. De 1945 a 2026, vivimos un nuevo capítulo, reconfigurado, de una guerra entre países europeos contra el gobierno de Moscú.

Omar Cepeda

@OmarCepedaCastr