POBREZA, SUBSIDIOS Y CAMPAÑAS

Pobreza, subsidios y campañas

Las propuestas de campaña atienden necesidades de corto plazo; pero no enfrentan los problemas profundos. | Vanessa González

Escrito en OPINIÓN el

Dentro de las campañas electorales se habla mucho de la continuidad de los subsidios. Claudia Sheinbaum propone mantener los subsidios existentes y llevarlos a rango constitucional. Xochitl Gálvez promete que no los eliminará y propone nuevos para mujeres en situación de violencia y para jóvenes. Se habla de los subsidios y transferencias directas porque es lo que los mexicanos quieren escuchar; pero no se habla de resolver las causas de la pobreza.

En México la pobreza la mide CONEVAL, organismo público con autonomía y capacidad técnica para generar información objetiva sobre la situación de la política social y la medición de la pobreza. Esa medición se hace cada 2 años y utiliza información del INEGI.

La pobreza se mide por el nivel de ingreso de las personas y por las carencias sociales con las que viven. Las carencias tienen una estrecha relación con los derechos fundamentales de los mexicanos, ya consagrados en la Constitución: el acceso a la educación, a servicios de salud, a la seguridad social, a una vivienda digna y a la alimentación nutritiva y de calidad.

Se considera que una persona vive en situación de pobreza si presenta al menos una carencia social y tiene un ingreso insuficiente para adquirir alimentos y pagar por bienes y servicios básicos. Se define que una persona vive en pobreza extrema si tiene más de tres carencias sociales y su ingreso no alcanza para adquirir los productos de la canasta básica alimentaria. De acuerdo con la última medición, del total de 128 millones mexicanos, 37 millones viven en pobreza moderada y 9 millones viven en pobreza extrema.

Por ello, las propuestas de las candidaturas a la Presidencia deberían incluir estrategias para mejorar los ingresos de las personas, garantizar el acceso a una educación de calidad y ampliar el derecho a servicios de salud. La única forma de sacar a la gente de la pobreza es a través del desarrollo de capacidades individuales y colectivas, lo cual requiere de inversiones en diferentes niveles. Si el dinero público sólo se utiliza para dar transferencias en efectivo, no se generan las estructuras necesarias para el desarrollo.

Los datos de CONEVAL y del INEGI muestran que de 2016 a 2022, 5.4 millones de mexicanos salieron de la pobreza; eso se explica por el aumento al salario mínimo y por el incremento de 58% en transferencias y subsidios; es decir, las familias tienen más dinero para gastar, lo cual es positivo, pero no suficiente. Los datos oficiales también muestran que se incrementaron las carencias sociales, 50 millones de mexicanos no tienen acceso a servicios de salud y 25 millones viven con rezago en educación. La falta de seguridad social no se resuelve con tener dinero en la bolsa; se deben garantizar los cuidados para una vejez digna y el acceso a servicios de salud de calidad, incluyendo medicinas y camas de hospital.

Las propuestas de campaña atienden necesidades de corto plazo; pero no enfrentan los problemas profundos. Los recursos públicos provienen en su mayoría de los impuestos que pagan las personas productivas y por ello la bolsa es reducida. Para enfrentar las necesidades de 128 millones de mexicanos, un gobernante tiene que pensar en un balance que permita dar subsidios a los más necesitados e invertir en la infraestructura que permita que todos tengan acceso a alimentos nutritivos, educación de calidad y garantizar servicios de salud dignos; lo contrario parece populista y clientelar.

Vanessa González

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