TRATA DE PERSONAS

En grupos públicos de Facebook y con ayuda de familiares; así operaba la red que enganchaba menores en Oaxaca

El Colectivo DLR de Oaxaca ha realizado durante más de seis años una investigación para detectar a la red de agresores sexuales que opera en grupos de redes sociales; u fundador narra a La Silla Rota cómo se infiltraron para denunciar estos casos y lograr el rescate de varias niñas y adolescentes

El colectivo creó múltiples cuentas en las que fingían ser menores de edad para tener contacto con los perfiles y entender cómo funcionaban. En ellos encontraron que, tras engancharlos con ofertas laborales y conocer datos privados, los manipulaban para que aceptaran trabajos de mayor remuneración económica.
El colectivo creó múltiples cuentas en las que fingían ser menores de edad para tener contacto con los perfiles y entender cómo funcionaban. En ellos encontraron que, tras engancharlos con ofertas laborales y conocer datos privados, los manipulaban para que aceptaran trabajos de mayor remuneración económica.Créditos: Pixabay
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En grupos públicos de Facebook e Instagran, a los que cualquiera puede tener acceso, agresores sexuales pertenecientes a una red de trata manipulaban a menores para abusar sexualmente de ellos y distribuían material de explotación sexual infantil en el estado de Oaxaca.

Así operaron durante años con ofertas de trabajo falsas, sueldos atractivos y con engaños las llevaban a hoteles donde fingían ser sus familiares para después abusar de ellas. 

Para detectar este entramado, el Colectivo DLR, liderado por el activista digital Andy Torres, se infiltró en los chats fingiendo ser menores de edad. Lo que encontró fue una estructura criminal que aprovechaba la necesidad de la víctimas.

“Les ofrecían trabajos sencillos en los que tenían que realizar alguna labor de limpieza, pero la paga era mucho más alta de lo que suele tener un trabajo formal”, explicó Andy Torres, fundador y director del Colectivo DLR, a La Silla Rota.

El colectivo creó múltiples cuentas en las que fingían ser menores de edad para tener contacto con los perfiles y entender cómo funcionaban. En ellos encontraron que, tras engancharlos con ofertas laborales y conocer datos privados, los manipulaban para que aceptaran trabajos de mayor remuneración económica.

“Comenzamos a publicar quiénes eran las personas que estaban relacionadas con este tipo de actividades, pero eso también nos vinculó con otra serie de personas que ofrecían dinero por tener encuentros sexuales”, señaló.

El Colectivo DLR lleva seis años apoyando a víctimas de violencia digital, ya sea ciberbullying, acoso y eliminación de contenido que afecta a infancias, adolescencias y mujeres. Uno de los hallazgos más demoledor fue que el material de algunas de las víctimas fue enviado por familiares. 

Torres remarcó que esta labor se hizo pública a través de sus redes sociales con la intención de poner énfasis en que el acercamiento a menores no sucedió a través de sitios escondidos, sino en redes sociales que utilizan la mayoría de los menores en México.

“Nos dimos cuenta de que estas personas no utilizan plataformas privadas, no utilizan entornos que fueran ajenos a los que utiliza cualquier persona; hacen publicaciones en grupos de trabajo, se hacen ver como si fueran personas de recursos humanos o el dueño de un local ofreciendo un empleo. Cualquier niño que tenga acceso a cualquier red social puede estar expuesto a este tipo de situaciones”, refirió.

Esto los llevó a tener contacto por mensajes que se convirtieron en supuestas entrevistas por teléfono y videollamada, en las cuales los agresores identificaban a las víctimas.

El Colectivo DLR lleva seis años apoyando a víctimas de violencia digital, ya sea ciberbullying, acoso y eliminación de contenido que afecta a infancias, adolescencias y mujeres.
Imagen de FB: Colectivo DLR

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Hoteles para encuentros y omisiones de autoridades

Tras el hallazgo de estas publicaciones engañosas, el equipo de DLR tuvo pláticas con diversos agresores que los llevaron a identificar que ofrecían dinero por encuentros sexuales y la posible grabación de material de abuso sexual de menores.

“Ellos decían que ahí no les dicen nada, que simplemente entran y que le dicen a la persona de recepción: ‘es mi familiar y venimos a descansar’, y con eso era suficiente para que la persona pudiera entrar con el menor por un lapso de entre dos horas y salir como si nada”, refirió.

Esto los llevó a presentar toda la información en la Fiscalía; sin embargo, en sus cuentas publicaron parte de la investigación para hacerla del conocimiento de más personas.

“Nos habían informado que esto iba a pasar a escala de alto impacto, pero no pasó a nada; simplemente lo que nosotros hicimos fue, si no van a actuar de esa manera, vamos a ejercer presión de otra forma y fue exponiendo la información”, relató.

Además, encontraron que perfiles ofrecían supuestos “castings” a los menores para poder, después, trasladarlos a otros lugares como Cancún, Quintana Roo.

No es la primera vez que el colectivo choca contra la indiferencia estatal.  Torres ha relatado otros casos. En Nuevo León tuvieron conocimiento de un caso donde la propia Fiscalía les pidió viajar al estado, buscar y denunciar el mismo a las personas. 

"Si no van a actuar de esa manera, vamos a ejercer presión de otra forma y fue exponiendo la información" , relató Torres 

Logran cateo, tras presión

A finales de marzo, la fiscalía abrió una investigación de oficio por el delito de trata de personas a partir de una denuncia difundida en plataformas digitales por el Colectivo DLR. En esta se advertía sobre el presunto ingreso de menores de edad en ese hotel.

Ayer, 1 de marzo, en la capital de Oaxaca, el hotel Madero fue escenario del operativo en el que participaron más de 50 elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Guardia Nacional (GN) y Policía Estatal.

“Hablamos de un lugar que no es un hotel de paso, no es un motel. Hablamos de un hotel que se supone que es un lugar establecido en un punto donde hay mucha circulación; no está en una zona escondida de la ciudad”, remarcó Torres.

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Mayor seguridad en entornos digitales

Torres enfatizó que estos casos son necesarios para exponerlos y poder mejorar los entornos en los que se desenvuelven infancias y adolescencias, lo cual puede realizarse en conjunto con el trabajo por parte de Meta.

“No se trata de que se acabe la libertad de expresión, sino de que se acaben este tipo de cosas, donde una persona habla en clave para poder decir que tiene material de un menor”, enfatizó.

El "Robin Hood Digital"

Andy Torres no es policía. No es fiscal. No recibe nada del gobierno. Es un experto en ciberseguridad y  perito en informática forense con certificaciones de Palo Alto Networks, New York University e IBM.

El origen: un favor que se volvió trinchera

En 2019, una amiga le pidió ayuda para cerrar un grupo donde filtraban sus fotos íntimas. Torres aceptó. Administradores del grupo publicaban imágenes de sus parejas, compañeras y conocidas sin consentimiento .

Ese "favor" se convirtió en una lucha de seis años. Torres fundó el Colectivo DLR —las siglas son un homenaje a su madre, defensora de los derechos de las mujeres— y desde entonces ha logrado inhabilitar más de 90 mil grupos y páginas donde se difunde contenido íntimo sin consentimiento .

Un colectivo de víctimas que ayudan a víctimas

Hoy, el Colectivo DLR recibe cientos de mensajes de auxilio al día. En su mayoría de mujeres adultas víctimas de violencia digital.

El restante de ayuda para rescatar a infancias y adolescencias atrapadas en redes de explotación.