Ayer, la refinería de Pemex en Deer Park reportó un derrame de diésel en el canal de navegación de Houston, Texas, un incidente que activó protocolos de contención sin que, hasta el momento, se reporten afectaciones a la comunidad o a la actividad industrial de la zona.
En un comunicado dirigido a medios locales, la empresa detalló que ya fue identificado y aislado el punto de fuga. De manera paralela, equipos especializados en respuesta a derrames desplegaron barreras flotantes para contener el hidrocarburo y evitar su dispersión en el canal, una de las rutas comerciales más importantes del sur de Estados Unidos.
La compañía aseguró que, hasta ahora, no tiene registro de impactos en la población cercana ni en sus instalaciones vecinas. Añadió que las labores se realizan en coordinación con contratistas especializados y la Guardia Costera estadounidense, con el objetivo de controlar la situación en el menor tiempo posible.
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Reportes de medios locales señalan que autoridades de Estados Unidos confirmaron que el tránsito marítimo en el canal no será suspendido, por lo que las actividades comerciales continuarán con normalidad mientras avanzan los trabajos de contención y limpieza.
Pemex Deer Park indicó que continuará informando conforme se tenga mayor claridad sobre las causas y el alcance del derrame, en un contexto donde la operación de sus instalaciones ha estado bajo escrutinio por incidentes recientes.
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El episodio se suma a otro siniestro registrado apenas días antes en México. En la refinería Olmeca, ubicada en Dos Bocas, Tabasco, se reportó un incendio en una bodega de almacenamiento de coque, lo que movilizó a más de 150 elementos de emergencia. El fuego fue controlado sin que se reportaran personas lesionadas.
Sobre este hecho, la presidenta Claudia Sheinbaum señaló que aún se investigan las causas del incendio y precisó que el material afectado correspondía a residuos sólidos derivados del proceso de refinación, conocidos como coque, utilizados en diversas industrias.
Contexto: el derrame de hidrocarburos registrado en el Golfo de México se convirtió en uno de los episodios ambientales más relevantes en la región en los últimos años, tanto por su extensión como por la incertidumbre en torno a su origen. De acuerdo con reportes de La Silla Rota, el incidente comenzó a ser visible desde marzo, con presencia de chapopote en costas de Veracruz y Tabasco, lo que encendió las alertas entre comunidades pesqueras y autoridades ambientales.
En medio de versiones encontradas, Petróleos Mexicanos (Pemex) rechazó inicialmente que se tratara de un derrame masivo en la zona del campo Cantarell, mientras que otras hipótesis apuntaron a posibles fallas en infraestructura petrolera o incluso a fuentes externas como embarcaciones privadas. Esta falta de claridad ha marcado la narrativa del caso, con autoridades federales llamando a esperar los resultados de investigaciones técnicas para determinar responsabilidades.
Con el paso de los días, el impacto del derrame se extendió a diversas playas del Golfo, lo que obligó a desplegar operativos de contención y limpieza. Según información difundida por el medio, se han recolectado cientos de toneladas de hidrocarburo en zonas costeras, además de intervenir múltiples playas afectadas, en un esfuerzo coordinado entre autoridades y brigadas especializadas.
Ante la magnitud del evento, autoridades locales y federales establecieron plazos específicos para acelerar las labores de remediación. Incluso, instituciones académicas como la Universidad Veracruzana fueron convocadas para aportar conocimiento científico en la atención del desastre, lo que refleja la dimensión técnica y ambiental del problema.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que el derrame fue controlado y descartó afectaciones significativas al turismo, particularmente en zonas costeras donde se mantiene la actividad vacacional. No obstante, la situación ha generado preocupación entre especialistas y comunidades locales, quienes advierten posibles efectos a mediano y largo plazo en los ecosistemas marinos y en la economía de quienes dependen de la pesca.
Derrame es controlado
A través de un comunicado, Petróleos Mexicanos (Pemex) informó que contuvo el derrame de diésel registrado en el muelle de la refinería ocasionado por la interacción de dos barcos privados; uno que era abastecido con combustible y otro que acababa de completar su carga y se dirigía a la salida del canal.
Sheinbaum confirma que "está bajo control" el derrame en refinería de Deer Park
Ciudad de México, 13 abr (EFE).- La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, informó que “está bajo control” el derrame de diésel registrado en el muelle de la refinería de Deer Park, propiedad de la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), y ubicada en el sur de Texas (EE.UU.).
“Sí, está todo bajo control”, señaló la mandataria durante su conferencia de prensa matutina y precisó que desde la noche del domingo le informaron del incidente.
La reacción de la gobernante mexicana ocurre apenas minutos después de que Pemex informara que personal especializado de su refinería en Deer Park logró contener un derrame de diésel registrado en el muelle de las instalaciones.
En un comunicado, la empresa precisó que el incidente fue provocado por dos barcos privados, uno de ellos que estaba siendo abastecido con diésel y el otro que acababa de completar su carga y se dirigía a la salida del canal.
Pemex explicó que, tras detectar el derrame, se activaron “de inmedidato” sus protocolos de respuesta, al tiempo que se informó a la comunidad y a las autoridades correspondientes a través de un mensaje CAER (Conciencia Comunitaria y Respuesta de Emergencias) nivel 3.
“Se estima que las reparaciones y limpieza total sea de aproximadamente dos días”, precisó.
Finalmente, la petrolera aseguró que está en “estrecha comunicación” con la Guardia Costera de Estados Unidos (USCG), y precisó que “actualmente” no hay impacto en el canal de navegación.
Los hechos ocurren luego de varios problemas en diferentes instalaciones de Pemex, como el derrame de hidrocarburos en el Golfo de México, sureste de México, ocurrido a principios de marzo y el cual continúa generando preocupación entre comunidades pesqueras y especialistas.
Además, días después, la refinería Olmeca, ubicada en Dos Bocas, Tabasco (sureste), registró un incendio en una bodega de almacenamiento de coque que movilizó a más de 150 elementos de emergencia, aunque fue controlado sin personas lesionadas.
Previamente, el 17 de marzo, un siniestro en ese mismo complejo Olmeca, que dejó cinco personas fallecidas tras la ignición de aguas aceitosas acumuladas por fuertes lluvias en un área externa de la instalación.
djh
