La reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum complicaría el voto, encarece la organización y golpea a los partidos pequeños, advirtieron por separado los exconsejeros presidentes del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova y Leonardo Valdés.
Ambos coinciden en que el nuevo modelo de plurinominales (con listas abiertas y “mejores perdedores”) derivaría en elecciones de menor calidad, con un sufragio complicado que beneficia al partido mayoritario.
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Mientras Córdova Vianello alerta que el esquema implicará más boletas, más campañas y un sistema más enredado para el elector, Valdés Zurita advierte que cuando el voto se vuelve complejo, aparecen “guías” o acordeones que terminan orientando la decisión. En conjunto, sostienen, el diseño puede erosionar la equidad de la competencia y acercar al país a un modelo de partido dominante.
El planteamiento central es que el nuevo esquema, lejos de simplificar la representación proporcional, haría más difícil votar pues, si el ciudadano debe elegir nombres específicos dentro de listas amplias —en lugar de simplemente votar por un partido— la boleta se vuelve más técnica, más extensa y menos intuitiva. Y cuando el voto se complica, hay una puerta para que aparezca algún partido con el pretexto de “facilitarlo”.
Según Valdés, un sistema que exige seleccionar personas específicas puede terminar incentivando que estructuras partidistas o grupos organizados orienten el sufragio con acordeones. “Lo que se presenta como mayor libertad para el elector podría, en la práctica, traducirse en una nueva forma de conducción del voto”.
A esto se suma el mecanismo de los llamados “mejores perdedores”, que permitiría acceder a curules a quienes no ganaron su distrito pero quedaron en segundo lugar. Bajo ciertas condiciones, este diseño podría favorecer al partido con mayor presencia territorial y reducir el margen competitivo de las fuerzas minoritarias.
En vez de ampliar la pluralidad, el sistema podría consolidar al partido dominante. Valdés Zurita refirió que cuando las reglas tienden a garantizar que quien gobierna tenga cada vez más difícil perder, se debilita una condición básica de la democracia la alternancia efectiva y se abre el riesgo de avanzar hacia un modelo de partido hegemónico.
Por su parte, Lorenzo Córdova, advirtió que el nuevo modelo de la Cámara de Diputados y Senado planteado en la reforma electoral elevará el costo de las elecciones, al aumentar el número de boletas y candidaturas en campaña, además de que es un sistema que beneficia al partido mayoritario.
En entrevista con La Silla Rota, subrayó que la propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum hace más complejo el modelo de votación, porque ahora serían cuatro sufragios: uno para el Senado, uno para mayoría relativa de la Cámara de Diputados y dos más para las listas abiertas.
“El voto más libre es el voto más sencillo. Aquel en donde el elector tiene claridad de por quién está votando y para qué está votando”, apuntó.
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La propuesta establece que la Cámara de Diputados se mantendrá con 500 diputados, que serán 300 de mayoría relativa y 200 de representación proporcional. Sin embargo, estos últimos serán elegidos mediante tres métodos distintos: 97 de mejores perdedores, 95 de lista abierta y ocho migrantes.
El exconsejero electoral explicó que la primera bolsa va para 97 candidaturas que no ganaron, pero obtuvieron la mejor votación en los 300 distritos. Estos lugares se van a repartir a cada partido con la fórmula actual de representación proporcional, y las curules se asignarán a los mejores perdedores con base en la votación que recibieron.
“La fórmula actual es la que permite la sobrerrepresentación indebida que hoy tiene el oficialismo. La fórmula actual mantiene esa cláusula de 8% de sobrerrepresentación permitida, que luego se burla, que se estableció en 1996, es decir, hace 30 años”, apuntó.
El otro bloque de 95 curules será elegido mediante una lista votación directa, por circunscripción, eligiendo un hombre y una mujer.
Consideró que las listas abiertas se prestan a repetir el modelo de los acordeones que se implementó en la elección judicial para impulsar a ciertos perfiles.
“Lejos de fortalecer a los partidos políticos, los mete en una conflictividad interna. Y se me hace que eso es lo que quiere Morena, que los candidatos que planteen los partidos de oposición entren en una controversia entre sí y le hagan el trabajo al partido del gobierno. Porque ahora las listas abiertas implican que no solo votas por partido, sino que votas por cuál de los candidatos que presente el partido prefieres”, manifestó.
Córdova expuso que este modelo implica imprimir al menos el doble de boletas, porque se considera una adicional para la Cámara de Diputados en la que habrá listas abiertas.
Por otra parte, añadió, obligan a más legisladores a hacer campaña, pero al mismo tiempo proponen una reducción al financiamiento público que no tiene el mismo impacto para todos los partidos políticos.
Sin embargo, advirtió que dividir los 200 diputados de representación proporcional en tres bolsas eleva el costo del voto, es decir, que van a requerir un mayor porcentaje de apoyo para ganar la elección, lo cual beneficia a los partidos mayoritarios.
En el caso del Senado, señaló que hay una regresión al eliminar la lista de plurinominales dejando 96 escaños.
Con esta nueva distribución, dijo, Morena y aliados tendrían mayoría calificada considerando la votación que obtuvieron en la elección de 2024.
Eliminación del PREP afectaría confianza
El exconsejero Córdova señaló que el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) es un instrumento de estabilidad política que surgió ante la desconfianza de los partidos y la ciudadanía hacia los resultados electorales, el cual permite tener una tendencia la misma noche de la elección.
La reforma propone eliminar el PREP y que los Cómputos Distritales inicien el mismo día de la elección. Sin embargo, el expresidente del INE aclaró que no operan bajo la misma logística ni tiene el mismo fin.
Detalló que en la última elección, un 85% del PREP se alimentó de imágenes de las actas tomadas desde las casillas mediante una aplicación especial con mensajes encriptados, es decir, no tienen que esperar a que los paquetes lleguen a las juntas distritales, como sí ocurre con los cómputos.
Es decir, que la misma información que se tiene en el PREP la noche de la elección, podría tardar más horas en reflejarse en los cómputos, generando un vacío de información.
A diferencia del PREP, señaló, los Cómputos Distritales inician el miércoles después de la elección, y esos días de margen permiten al INE planear los trabajos en las juntas distritales, identificar los puntos de recuento, así como los recursos humanos y materiales que se requieren.
“En las elecciones de 2018, cuando ganó López Obrador de manera incontestable, en la elección presidencial se recontaron más del 65% de los paquetes. Eso es lo que y eso pasa en todas las elecciones. Recontar los paquetes no es una tarea sencilla, lleva tiempo y retrasa el cómputo final”, puntualizó.
Sostuvo que tampoco se trata de un ahorro significativo para el Instituto respecto a su presupuesto, ya que el PREP en la última elección tuvo un costo de 237 millones de pesos.
“Esa oportunidad, es decir, poder hacer públicos esos resultados, aunque sea preliminares, esas horas de ventaja hacen la diferencia y justifican plenamente el gasto que realiza el Estado mexicano en el PREP, así que es una insensatez eliminarlo”, manifestó.
La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que estos elementos —como los cómputos anticipados y los conteos rápidos del INE— podrían sustituir la función informativa del PREP si se aplican desde la misma noche electoral.
Al respecto, Leonardo Valdés advirtió que tanto el PREP como el conteo rápido —del cual tampoco se ha aclarado si continuará vigente— constituyen herramientas clave para dotar de certidumbre al proceso. A su juicio, reemplazarlos por un cómputo que podría enfrentar contratiempos operativos no fortalece la certeza, un componente esencial en cualquier sistema democrático.
Finalmente, subrayó que los costos asociados al PREP y al conteo rápido son marginales si se comparan con el presupuesto total destinado a la organización de una elección.
Añadió que no sería fácil sustituir ese mecanismo, toda vez que para una muestra confiable, por ejemplo, en los distritos se requerirían más o menos 2 mil casillas.
