RESEÑA EDITORIAL

“Líderes son quienes ven un incendio y corrieron a salvar a alguien”; Julio Castillo, escritor

En 27 reglas del líder humanista, Julio Castillo reivindica a gobernantes como Suárez, Kohl, Mandela y Mujica, que antepusieron ética y responsabilidad al cálculo político, y llama a recuperar un liderazgo congruente frente al populismo y los “significantes vacíos”

“Líderes son quienes ven un incendio y corrieron a salvar a alguien”; Julio Castillo, escritor
“Líderes son quienes ven un incendio y corrieron a salvar a alguien”; Julio Castillo, escritorCréditos: Especial
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En “27 reglas del líder humanista”, Julio Castillo, escritor y docente, retrata momentos históricos y hace semblanzas de gobernantes que enfrentaron momentos históricos y optaron por decisiones difíciles o eligieron que la ética rigiera su modo de actuar.

El autor, director de la Fundación Rafael Preciado Hernández, hace referencia a personajes como Adolfo Suárez, presidente del gobierno español tras la muerte de Franco, o Helmut Kohl, el canciller que se echó al hombro la tarea de reunificar a Alemania una vez que la Unión Soviética se derrumbó y provocó la caída de sus satélites en el este de Europa.

Lo que alienta estas reflexiones es la convicción de que existen ejemplos a seguir, distintos a los populistas que no toman decisiones difíciles sino complacen al público con fórmulas simplistas, dice el escritor en entrevista con La Silla Rota.

“Cuando analizas la caída de Franco en España y dices: ‘subió un sujeto llamado Adolfo Suárez’, piensas que él se pudo haber vuelto el siguiente dictador, pero optó por hacer una constitución, partidos políticos y luego irse. Ahí dices qué tipo más valiente. Ese es el ejemplo que necesitamos”.

Al tomar esa decisión, el gobernante garantizó los derechos de quienes vivían en el este al tiempo que obligaba a pagar por la unificación a los del occidente. Su convicción era que el país debía reunirse tras 40 años separados por el muro de Berlín y con un sistema político distinto.

“Eso es lo que hizo Helmut Kohl al unificar a Alemania. Si él hubiera gobernado pensando en el like, en la encuesta del lunes, nunca hubiera hecho eso. Él gobernó pensando en lo que se debía de hacer y el deber es el bien que obliga, independientemente del resultado. Este libro habla de esas personas, no de los líderes que vieron un incendio y salieron corriendo, sino de los que vieron un incendio y fueron corriendo a ver a quién salvaban. Ese es el modelo de liderazgo que necesitamos”.

Humanismo más allá de la retórica

Castillo López, de formación politólogo, defensor del liberalismo y el humanismo, es hijo de Carlos Castillo Peraza, ideólogo del PAN y presidente del partido en los años 90 del siglo pasado, época en que se fortaleció al ganar varias gubernaturas y le permitió pavimentar su camino al poder.

Comparte con su padre la convicción humanista y esta lo lleva a reivindicar el sentido de esta filosofía, en una época en que el discurso oficialista se refiere a menudo al término “humanismo”.

“Hay que trazar una línea porque lo que está haciendo el oficialismo es hacer un juego que se llaman ‘significantes vacíos’ y lo hacen con muchísimas expresiones, el humanismo es una más que vacían de significado y lo hacen efímero. Para entender un poco de dónde vienen las ideas políticas, las doctrinas filosóficas, puedo decir de dónde no vienen, y no vienen del poder. Ninguna teoría filosófica puede venir del poder porque responde al poder. Tiene que venir de la libertad”.

Lo que caracteriza al humanismo es que este que pone en el centro la responsabilidad del gobernante. “Hoy en día vemos gobiernos que nada más están buscando a quién echarle la culpa. Cuando tengamos gobernantes que asuman su responsabilidad y se asuman como el más responsable, tenemos gobernantes humanistas”.

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Julio Castillo, escritor: Especial

Modelos de todos colores

Castillo usa ejemplos no sólo europeos sino de naciones no desarrolladas, como Sudáfrica, cuyo primer presidente negro, Nelson Mandela, pasó 28 años en la cárcel por oponerse al régimen de segregación, que le negaba derechos como el voto a la mayoría de la población.

Mandela fue un tipo al que tuvieron encarcelado años. Un día lo dejaron salir y se hizo presidente. Y él dijo: ‘tengo que aprender a perdonar porque si no voy a seguir encarcelado”.

Otro personaje similar fue Václav Havel, de República Checa, quien también fue perseguido y encarcelado por criticar al Partido Comunista.

Quienes tienen esta condición de líderes humanistas son los que no buscan destruir lo que dejaron sus antecesores, sino que buscar reconciliación, no venganza.

En la misma línea coloca a un gobernante de izquierda, el uruguayo José Mojica, guerrillero en su tiempo, preso político, quien también salió de la cárcel y alcanzó la presidencia de una democracia estable hasta antes de que una dictadura militar interrumpiera ese proceso.

“Hay un ejemplo como el de Uruguay, Mujica, que es un tipo que hizo de la austeridad no una bandera, sino una realidad en su vida. Una vez dijo un discurso en la ONU y había salido una noticia memorable, muy extraña, que una estación de bomberos había un foco que había durado encendido más de 100 años. Decía Mujica: ‘me admiran por ser un presidente que no se ha enriquecido siendo presidente. Es como admirar al foco por estar prendido, es lo mínimo que uno espera”.

Un comportamiento de ese calibre es necesario, señala Castillo López.

“Ese liderazgo es el que hay que retomar y más allá de que no podría firmar ninguna de las políticas públicas que propuso Mujica, sí puedo admirar la congruencia del tipo entre lo que dijo que iba a ser y lo que hizo”.

“27 reglas para un líder humanista” se presenta este sábado en el salón Manuel Tolsá, en la Feria del Libro de Minería.

VGB