Belfast, capital de Irlanda del Norte, atraviesa una nueva ola de violencia tras un apuñalamiento que ha reactivado protestas antiinmigración y tensiones raciales en el Reino Unido, con disturbios, incendios y movilización de grupos de ultraderecha.
La situación se desencadenó después de que se registrará un ataque con arma blanca, cometido por un hombre de nacionalidad sudanesa con permiso de residencia vigente válido hasta 2028. Tras el ataque, comenzaron a circular en redes sociales vídeos e imágenes del incidente, en los que se ve al agresor encima de la víctima mientras la golpea repetidamente.
Algunas figuras de extrema derecha difundieron el contenido describiéndolo como un “intento de decapitación”.
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La víctima, identificada como Steven Ogilvy, de entre 40 y 50 años, permanece hospitalizada con heridas graves en el cuello y la espalda y ha perdido el ojo izquierdo, según la Policía.
Protestas, incendios y evacuaciones en Belfast
El caso ocasionó que cientos de personas salieran a las calles, muchas con el rostro cubierto, donde incendiaron vehículos, levantaron barricadas y quemaron contenedores, y en algunos barrios, los servicios de emergencia tuvieron que evacuar a familias migrantes de sus viviendas.
La primera ministra norirlandesa, Michelle O'Neill, condenó los ataques y calificó como “cobardía repugnante” los incendios contra las viviendas.
"Grupos de hombres enmascarados que queman las casas de familias no es más que una cobardía repugnante", aseguró en la red social X.
El Servicio de Bomberos y Rescate de Irlanda del Norte informó que durante la noche atendieron 256 llamadas entre las 19:00 y la medianoche, y 62 incidentes, principalmente en el área metropolitana de Belfast, además de reforzar la operación con 21 unidades adicionales debido a la magnitud de las emergencias.
El papel de las redes sociales y la ultraderecha
En paralelo a la violencia en las calles, el caso se amplificó en redes sociales, donde activistas de extrema derecha difundieron información no verificada, teorías y llamados a protestas masivas.
El activista británico Tommy Robinson instó a la población a salir a las calles, calificando el hecho como un “ataque contra nuestro pueblo” y promoviendo concentraciones en varias ciudades del Reino Unido.
"Todo el Reino Unido se echa a las calles esta tarde a las 7 de la tarde (18:00 GMT) después de un nuevo ataque de los invasores contra nuestro pueblo", escribió en su cuenta de X.
Su publicación fue retuiteada por Elon Musk, e incluía dos pósteres con una larga lista de localidades de Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte donde debían convocarse manifestaciones.
Respuesta del Gobierno británico
El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, calificó los disturbios de “inaceptables” y condenó la violencia contra personas por su origen, subrayando que la prioridad del Gobierno es restablecer la calma.
"Nada puede justificar la violencia y los disturbios que hemos visto, que amenazan a nuestras comunidades, ni las acciones de quienes los han alentado, ya sea en Internet o en cualquier otro lugar. Está claro que anoche se atacó a personas por su origen, y no lo toleraré", añadió.
Además, informó que se está coordinando una respuesta con las autoridades de Irlanda del Norte
Contexto: Un patrón que se repite en Reino Unido
Los disturbios en Belfast no son un hecho aislado. A principios de mes, en Southampton, cientos de personas se manifestaron frente a una comisaría por la actuación policial tras el asesinato del estudiante británico-polaco Henry Nowak, apuñalado en diciembre por un joven de religión sij.
El incidente ocurrió el 3 de diciembre en la ciudad de Southampton, Inglaterra. Según lo expuesto ante la corte, Nowak, de 18 años y originario de Essex, regresaba a su residencia estudiantil después de una salida nocturna cuando se encontró con Vickrum Digwa, un hombre de 23 años que actualmente enfrenta cargos por asesinato y portación de arma blanca en la vía pública.
La Fiscalía sostiene que Henry Nowak recibió cinco heridas punzocortantes y que trató de escapar saltando una cerca antes de desplomarse. El ataque no tuvo testigos directos. Posteriormente, agentes policiales llegaron al lugar y, según declaraciones presentadas en el juicio, inicialmente esposaron al joven herido antes de percatarse de la gravedad de sus lesiones.
Ese detalle detonó una ola de críticas en redes sociales y en sectores políticos conservadores. El legislador británico Robert Jenrick calificó el caso como “un escándalo” durante una intervención en el Parlamento, donde exigió una investigación sobre la actuación policial y cuestionó lo que llamó “two-tier policing”, una expresión utilizada por sectores de derecha para denunciar presuntos estándares distintos en la aplicación de la ley según el origen étnico o social de los involucrados.
Las declaraciones cobraron aún más notoriedad después de que el empresario Elon Musk y usuarios conservadores en redes sociales amplificaran el caso, comparándolo con la atención mediática y las protestas masivas generadas tras la muerte de George Floyd en Estados Unidos.
JL
