La Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió que el mundo atraviesa la confrontación por poder y recursos más intensa desde la Segunda Guerra Mundial, en un escenario marcado por conflictos armados, violaciones sistemáticas de derechos humanos y el debilitamiento del Estado de derecho.
Durante la apertura de la 61ª sesión del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, el secretario general de la ONU, António Guterres, alertó que la comunidad internacional enfrenta una etapa crítica en la que “la ley del más fuerte” está desplazando al derecho internacional, en un contexto de guerras activas y creciente polarización geopolítica.
El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos afirmó que “en la escena mundial se libra una feroz competencia por el poder, el control y los recursos, a un ritmo y con una intensidad no vistos en los últimos 80 años”.
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La declaración sitúa el momento actual como la disputa geopolítica más severa desde 1945, cuando concluyó la Segunda Guerra Mundial y se estableció el orden multilateral moderno.
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Según el organismo internacional, esta pugna global se desarrolla en paralelo a graves crisis humanitarias y conflictos armados en Sudán, Gaza, Myanmar y Ucrania, donde se han documentado violaciones generalizadas de derechos humanos.
Derechos humanos bajo presión en un contexto de rivalidad geopolítica
Guterres fue enfático: “El Estado de derecho está siendo aplastado por la ley del más fuerte”.
El secretario general expresó su indignación por la guerra en Ucrania, donde, según cifras citadas por Naciones Unidas, más de 15.000 civiles han muerto en cuatro años de conflicto tras la invasión rusa. También manifestó preocupación por la situación en los Territorios Palestinos y urgió a poner fin al derramamiento de sangre.
El máximo representante del organismo subrayó que la ofensiva contra los derechos fundamentales “ocurre a plena vista” y, en muchos casos, bajo el liderazgo de actores con gran poder político o militar.
Crisis del multilateralismo y parálisis institucional
El secretario general también cuestionó el funcionamiento del sistema internacional creado tras la Segunda Guerra Mundial.
“Necesitamos un Consejo de Seguridad que refleje el mundo actual, no el de 1945”, afirmó, al advertir que la politización del veto y el bloqueo del Consejo incrementan la impunidad y el sufrimiento.
En ese contexto, recordó que países como Estados Unidos, Israel y Nicaragua se retiraron del Consejo de Derechos Humanos el año pasado, lo que ha generado tensiones adicionales dentro del sistema multilateral.
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Tecnología, inteligencia artificial y desinformación: nuevos frentes de riesgo
La ONU también alertó sobre el uso creciente de tecnologías emergentes en detrimento de las libertades fundamentales.
Según Guterres, la inteligencia artificial se emplea cada vez más de formas que “suprimen derechos y profundizan desigualdades”, mientras que los espacios digitales están siendo “envenenados por la desinformación y el odio”.
El organismo considera que esta dinámica no solo erosiona la calidad democrática, sino que además se traduce en “daños en el mundo real”, exacerbando la polarización social y la discriminación contra poblaciones vulnerables.
En uno de los discursos más contundentes de su mandato —que concluirá este año tras una década al frente de la organización— Guterres advirtió que el mundo vive una etapa en la que el sufrimiento masivo es justificado con argumentos políticos y estratégicos.
“Vivimos en un mundo en el que el derecho internacional es considerado una mera molestia”, afirmó.
El mensaje es claro: sin cooperación internacional efectiva y sin instituciones fuertes, la rivalidad entre potencias y la fragmentación del orden global podrían profundizar una crisis que ya muestra consecuencias humanas, políticas y económicas de gran alcance.
AJA
