JESSE JACKSON

Jesse Jackson: el testigo del crimen de Martin Luther King que desafió al poder blanco

Figura central en la política estadounidense durante más de cinco décadas, Jesse Jackson pasó de activista en las marchas de Selma a aspirante presidencial con alcance nacional; su influencia transformó al Partido Demócrata y sentó precedentes para el ascenso de Barack Obama

Su muerte marca el cierre de un capítulo central en la historia política y social de Estados Unidos, donde Jackson fue activista, candidato presidencial y operador político de influencia nacional e internacional.
Su muerte marca el cierre de un capítulo central en la historia política y social de Estados Unidos, donde Jackson fue activista, candidato presidencial y operador político de influencia nacional e internacional.Créditos: Cuartoscuro
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Nacido el 8 de octubre de 1941 en Greenville, Carolina del Sur, Jesse Jackson creció bajo las leyes de segregación racial del sur de Estados Unidos. Fue arrestado en 1960 durante una protesta pacífica en una biblioteca exclusiva para blancos. Cuatro años después se mudó a Chicago, donde se ordenó como ministro bautista y comenzó su carrera como organizador comunitario.

Aunque Jackson nunca pronunció un discurso tan icónico como el “I Have a Dream” de King, su discurso “Keep Hope Alive” dejó una huella duradera en la política estadounidense.

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La disputa por el legado de Martin Luther King

Jackson conoció a Martin Luther King Jr. en 1965, durante la marcha de Selma en Alabama, y se convirtió en uno de sus colaboradores más visibles. Estuvo presente en el motel Lorraine, en Memphis, en abril de 1968, cuando King fue asesinado

Tras la muerte del líder, afirmó haber sido la última persona en hablar con el activista y concedió entrevistas portando un suéter que aseguró estaba manchado con la sangre del líder asesinado en un intentó de liderar el duelo nacional. "Estábamos decididos a no permitir que una sola bala acabara con el movimiento", afirmó Jackson.

Esa postura generó tensiones con el círculo más cercano de King. Ralph David Abernathy, uno de los colaboradores más cercanos al activista declaró a The New York Times que “Jesse quería ser Martin”.

En 1971, Jackson fue expulsado de la Southern Christian Leadership Conference (SCLC), organización fundada por King.

Influencia global y controversias

La figura de Jackson nunca estuvo exenta de polémica. En 1984 fue acusado de antisemitismo tras utilizar un término ofensivo para referirse a judíos, por lo que terminó disculpándose públicamente y en 2001 reconoció haber tenido una hija fuera del matrimonio con una colaboradora, lo que afectó su credibilidad en sectores religiosos.

En 2007 expresó públicamente su apoyo a Barack Obama, aunque previamente lo había criticado por “hablar con condescendencia a los negros”, comentario por el que también se disculpó. 

En el ámbito internacional. visitó Sudáfrica en 1979 para presionar contra el apartheid y se reunió con el líder palestino Yasser Arafat. También actuó como mediador para liberar estadounidenses detenidos en países como Serbia e Irak, consolidando un perfil diplomático internacional que disfrutaba ejercer.

Su hijo, Jesse Jackson Jr., fue congresista demócrata, pero en 2012 fue condenado a prisión por desviar dinero de su campaña a gastos personales.

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Cómo Jackson cambió el mapa electoral demócrata

Tras su salida de la SCLC, fundó Operation PUSH, organización que más tarde evolucionó hacia la Rainbow PUSH Coalition, con el objetivo de ampliar oportunidades económicas y políticas para las minorías y las counidades de bajos ingresos.

Su activismo ayudó a reconfigurar al Partido Demócrata en las décadas de 1970 y 1980, ampliando su base electoral y sentando precedentes para futuras generaciones de líderes afroamericanos. Su influencia ideológica alcanzó movimientos posteriores como Black Lives Matter.

Imagen de Black Past

Jackson compitió en las campañas presidenciales de las primarias demócratas de 1984 y 1988, convirtiéndose en el primer aspirante negro con posibilidades reales de disputar la nominación presidencial. En 1988 obtuvo más de 3 millones de votos y terminó en tercer lugar, demostrando que un candidato negro podía articular una coalición nacional competitiva.

Cuando Barack Obama ganó la presidencia en 2008, las cámaras captaron a Jackson llorando, convirtiéndose en una imagen que simbolizó la culminación de décadas de lucha política.

JL