GUERRERO.- La calma habitual de la carretera federal México-Acapulco se fracturó este miércoles 18 de marzo. No fue un accidente ni el tráfico pesado lo que detuvo el pulso de la zona, sino el estruendo de proyectiles que dio inicio a un despliegue de fuerzas especiales en la localidad de Xaltianguis, en la zona rural del municipio.
El encuentro: pólvora y fuga
Todo comenzó con un avistamiento fortuito. Un convoy interinstitucional —donde convergían los uniformes de la Fiscalía General del Estado (FGE), el Ejército, la Marina y la Guardia Nacional— patrullaba la ruta cuando se topó de frente con la sospecha: una camioneta tripulada por dos hombres que, lejos de detenerse, eligieron el camino de la confrontación.
El intercambio fue breve pero decisivo. Los sospechosos abrieron fuego contra las autoridades para ganar segundos valiosos; luego, en una maniobra desesperada, abandonaron el vehículo y se fundieron con la densa vegetación del terreno, dejando atrás el rastro de su huida.
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El hallazgo: un bastión clandestino
Lo que comenzó como una persecución de sospechosos se transformó en el desmantelamiento de un centro logístico. Al internarse entre la maleza y los relieves rocosos, los agentes no encontraron a los tiradores, pero sí el corazón de su operación: un campamento clandestino perfectamente oculto.
En este refugio de roca y ramas, las autoridades desenterraron el arsenal y la logística del crimen:
- Drogas y química: 4 kilogramos de marihuana y 7 garrafas con precursores para drogas sintéticas.
- Arsenal: 100 cartuchos útiles listos para el combate.
- Comunicación: una red de 12 celulares y 6 equipos de radio que mantenían al grupo conectado.
- Movilidad y equipo: dos motocicletas, otra camioneta y un inventario completo de uniformes tácticos, chalecos y botas.
El saldo de la intervención
El operativo en Xaltianguis no solo logró el aseguramiento de bienes, sino que golpeó la infraestructura operativa de los grupos que intentan controlar los accesos al puerto de Acapulco.
Los indicios ya están bajo resguardo del Ministerio Público, mientras que la FGE integra la carpeta de investigación que busca dar nombre y apellido a quienes hoy lograron escapar entre las piedras.
Bajo el sol de Guerrero, el mensaje de la autoridad fue claro: el territorio no es zona de descanso para el crimen.
¿Por qué es tan importante el poblado de Xaltianguis para los grupos criminales?
El contexto de violencia en Xaltianguis, Guerrero, es uno de los más complejos del estado debido a una mezcla de narcotráfico tradicional, la fragmentación de cárteles y la mutación de grupos de "autodefensa" en brazos armados del crimen organizado.
Ubicación estratégica
Xaltianguis se encuentra sobre la carretera federal México-Acapulco. Esta posición es vital para los grupos criminales porque sirve como:
- Corredor de trasiego: es la ruta obligada para bajar droga (amapola y sintéticos) desde la Sierra de Guerrero hacia el puerto de Acapulco y el centro del país.
- Zona de control logístico: su geografía montañosa y boscosa permite la instalación de campamentos clandestinos y laboratorios, como el desmantelado recientemente por la Fiscalía General del Estado.
La evolución de las autodefensas
Históricamente, Xaltianguis fue pionero en la creación de policías comunitarias para combatir extorsiones; sin embargo, con el tiempo, estos grupos se fracturaron y fueron infiltrados.
La ruptura deriva del conflicto principal que ha sido entre la UPOEG (Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero) y el SSX (Sistema de Seguridad de Xaltianguis).
Los nexos criminales son otro tentáculo del problema, ya que autoridades han vinculado al grupo local conocido como "Los Dumbos" (liderados en su momento por Daniel Adame Pomba) con el control del pueblo bajo la fachada de policía comunitaria. Este grupo ha sido acusado de aterrorizar a la población, cobrar cuotas y servir de brazo armado a cárteles mayores.
Disputa de cárteles nacionales
Guerrero es un tablero donde más de 20 grupos criminales pelean por el territorio. En la zona de Xaltianguis y sus alrededores, la violencia se intensifica por la presencia o incursión de:
- Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG): busca expandir su control desde las costas.
- La Familia Michoacana: con fuerte presencia en la Tierra Caliente y la Sierra.
- Grupos locales: células como "Los Rusos" o remanentes de los Beltrán Leyva (como "Los Capuchinos" o "Los Virus") que operan en Acapulco.
Tácticas de guerra urbana y rural
Xaltianguis ha sido escenario de eventos de alto impacto que van más allá de balaceras comunes, como son los coches bomba. En 2019, el estallido de un vehículo frente a una comandancia marcó un hito en la escalada de tácticas terroristas en la región.
Además destacan los bloqueos y la quema de vehículos, ya que es práctica común que los grupos criminales utilicen a la población civil o transportistas para cerrar la carretera federal con autos incendiados, impidiendo el paso del Ejército o la Guardia Nacional.
Como se vio en el operativo de este 18 de marzo, los grupos delictivos mantienen campamentos en la maleza, que son centros de mando en zonas rocosas de difícil acceso para vigilar el movimiento de las fuerzas federales.
lrc
