VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

A Paula la vendió su mamá a los 11 años y sobrevivió a violencia feminicida en Oaxaca

Se trata de una de las mujeres que ahora habitan una casa de transición en Juchitán, Oaxaca, donde tienen un descanso de gritos, maltratos y acoso, de los que logró huir

Paula junto a uno de sus hijos
Paula junto a uno de sus hijosCréditos: Diana Manzo / corresponsal
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JUCHITÁN, Oaxaca.- Desde una casa de transición, en la que mujeres víctimas de violencia feminicida residen lugar de vivir en refugios, Paula confiesa que a los 11 años su madre la vendió a quien fuera el padre de sus cinco hijas e hijos; la primera de ellas nació cuando ella tenía 13 años.

“Ahora me pregunto cómo una niña pudo embarazarse, como una niña pudo ser mamá, pero todo eso ya quedó atrás, y por eso escapé, porque no quería que mi hija viviera eso, hoy mi hija estudia y es feliz, tiene sueños de convertirse en una profesionista y yo la voy apoyar”, señala.

De pelo negro y estatura media, Paula explica que vivir en esta casa que le llaman de transición es tener un refugio seguro, y más porque al huir lo perdió todo.

“Ser sobreviviente de una violencia feminicida es un milagro. Mi mamá me vendió a los 11 años, y nunca supe cuánto le pagaron por mí, esto es algo que no quiero volver a vivir, hoy soy otra mujer, hoy sé que tengo derechos y merezco vivir con dignidad”, asegura.

Paula narra cómo encontró paz en las casas de transición de Oaxaca. Foto: Diana Manzo.

No más golpes ni gritos”

“Nunca más permitiré golpes ni gritos”, dice Paula. Ella vive en una casa de transición otorgada por el Grupo de Mujeres 8 de marzo narra sus sueños y anhelos al lado de sus cinco hijas e hijos menores de edad.

Vivir en este lugar donde hay afecto, compañía y ayuda es un remanso para la joven mujer originaria de Chiapas quién huyó hace dos años de su comunidad, de lo contrario estaría sin vida.

Las casas de transición son espacios seguros para las mujeres que egresan del Refugio China Yodo, para que continúen viviendo libres de violencia, ese es el objetivo primordial del porqué las mujeres sobrevivientes habitan en ellas.

“Estar en esta casita, y tener libertad no tiene ningún precio, lo valoro mucho, porque acá nos ayudan las integrantes del Grupo 8 de marzo, siempre nos procuran, pero hace falta más ayuda”, dice.

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Sin el afán de recordar la violencia que vivió con su pareja comparte que la vida que dejó atrás era de violencia y maltrato.

“A partir de conocer el refugio supe que hay derechos, que hay libertad, que se puede vivir bien, que se puede vivir sin gritos ni maltratos, ni acoso, todo se puede hacer bien”, señala.

Las casas de transición son espacios seguros para las mujeres que han salido de refugios. Foto: Diana Manzo.

Las casas de transición salvan vidas

Natalia Sicarú Torres González es representante del Grupo de Mujeres 8 de marzo, agrupación feminista nacida en Juchitán, Oaxaca, que lleva más de 30 años acompañando a mujeres que viven violencia y a sobrevivientes de esta violencia feminicida.

Para ella, estas casas significan un espacio seguro para las mujeres que egresan de sus refugios, y podrán vivir en este lugar hasta un año, sin embargo, el apoyo colectivo es importante, por eso hizo un llamado a donar muebles, ropa, enseres para que las usuarias y sus hijas e hijos vivan dignamente.

Paula confiesa que a los 11 años su madre la vendió con quien fuera el padre de sus 5 hijas e hijos. Foto: Diana Manzo.

“Estas dos casas se construyeron con apoyo social y gubernamental, todo se ha hecho para el bienestar de las mujeres, sabemos que la violencia feminicida y la violencia contra las mujeres continúa, por eso es que desde esta agrupación las acompañamos con servicio jurídico, psicológico y de trabajo social”, detalló.

Durante el año 2025, se registraron 89 asesinatos violentos contra mujeres, de los cuales, 16 se clasificaron como feminicidio, de estos el 13 por ciento de ellos afectaron a las adolescentes y niñas.

Los Valles Centrales y el Istmo de Tehuantepec, dos de las ocho regiones de Oaxaca, concentran el 50% de los casos de muertes violentas de mujeres.

Es importante recalcar, que 35.2% de las mujeres oaxaqueñas de 15 años y más han experimentado violencia en su comunidad a lo largo de su vida.

Natalia Sicarú Torres González es representante del Grupo de Mujeres 8 de marzo, de visita en una de las casas de transición. Foto: Diana Manzo.

 

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