Jalisco -A meses de la Copa Mundial de la FIFA 2026, productores de maíz del Bajío y del occidente del país advirtieron que podrían retomar bloqueos carreteros y manifestaciones si el Gobierno federal no cumple los acuerdos pactados tras las protestas del año pasado.
Los agricultores acusan que no se ha entregado el apoyo complementario de 950 pesos por tonelada ni se han generado condiciones para mejorar el precio de comercialización del grano. El nuevo llamado a movilización está previsto para el 24 de febrero, pero no descartan protestas durante eventos previos y durante la justa mundialista para visibilizar su situación.
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Más de un millón de toneladas sin vender
Julio César Cortés, productor del Bajío, aseguró ante medios de comunicación que actualmente hay más de un millón de toneladas de maíz almacenadas en bodegas sin posibilidad de venta. “Hay parcelas que ni siquiera se han cosechado porque no hay dónde guardar el grano. El problema se intensificó en lugar de resolverse”, señaló.
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El desplome en los precios ha sido el principal detonante. Mientras los productores demandaban un precio de garantía de entre 6 mil 500 y 7 mil 200 pesos por tonelada para cubrir costos de producción, el mercado paga menos de cinco mil pesos. Incluso, los precios más altos detectados rondan los 5 mil 200 pesos, de acuerdo con especialistas de la Universidad de Guadalajara.
Competencia desigual y apoyos condicionados
Los maiceros sostienen que la falta de comercialización ha impedido la entrega de los apoyos prometidos, pues las autoridades condicionaron el subsidio a la venta efectiva del grano. Sin embargo, argumentan que el maíz importado de Estados Unidos se comercializa a precios más bajos debido a subsidios en insumos y combustibles, lo que desplaza la producción nacional.
Aunque gobiernos locales como el de Jalisco y municipios como Tlajomulco, Zapopan y Tala han implementado apoyos temporales, los productores consideran que resultan insuficientes frente a la magnitud de la crisis.
De no concretarse soluciones inmediatas, advierten que el conflicto podría escalar en un momento clave para el país, aprovechando la atención internacional que atraerá el Mundial 2026 para presionar por una respuesta federal.
Acuerdo oficial, inconformidad en el campo
El 7 de noviembre de 2025, el Gobierno de México, a través de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), anunció un acuerdo con la industria del maíz blanco en la región del Bajío, mediante el cual se establecieron —según la dependencia— las bases de comercialización “más altas de la última década” y un apoyo directo de 950 pesos por tonelada para los productores.
De acuerdo con el Aviso de Bases de Referencia para la Comercialización de Maíz Blanco del ciclo Primavera–Verano 2025, la base estandarizada de zona de consumo se fijó en 143 dólares por tonelada, con una base regional máxima de 38 dólares y una base mínima garantizada de 105 dólares, aplicable en todos los contratos de compraventa. La Sader explicó que este esquema representa un incremento significativo frente a la oferta industrial inicial, lo que permitiría que el precio final al productor sea aproximadamente 25% superior al que recibiría sin el acuerdo entre gobiernos federal y estatales.
El componente en dólares se complementa con un apoyo de 950 pesos por tonelada, financiado de manera conjunta por la federación y los estados, con el objetivo de fortalecer el ingreso de los agricultores del Bajío.
Sin embargo, productores entrevistados por La Silla Rota manifestaron en su momento la inconformidad tras 36 horas de bloqueos carreteros en al menos una decena de entidades, principalmente en Jalisco, Michoacán y Guanajuato. Señalan que el precio fijo por tonelada no se mantuvo, sino que quedó sujeto a las variaciones del tipo de cambio y a la cotización en la Bolsa de Chicago.
Según los agricultores, el nuevo esquema establece un pago de 5,200 pesos por tonelada más 950 pesos de apoyo gubernamental —federal y estatal—, para alcanzar un total de 6,150 pesos. No obstante, denuncian que los apoyos prometidos rara vez llegan en tiempo y forma, o resultan insuficientes frente a los costos reales de producción.
