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¿Tener perro reduce el riesgo de infarto? Estudios revelan beneficio inesperado

La convivencia con perros no sólo aporta compañía, también puede convertirse en un factor clave para mejorar la salud y el bienestar de las personas adultas mayores

Por enfermedades cardiovasculares
Tener un perro se asocia con una reducción del riesgo de mortalidad.Por enfermedades cardiovascularesCréditos: UNAM
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La convivencia con perros no sólo aporta compañía, también puede convertirse en un factor clave para mejorar la salud y el bienestar de las personas adultas mayores. En México, siete de cada diez hogares cuentan con al menos un animal de compañía y, en cerca del 40 por ciento de los casos, se trata de un perro, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) 2021.

Diversas investigaciones científicas coinciden en que el cuidado responsable de perros se asocia con beneficios en la salud física, emocional y cognitiva, particularmente en etapas avanzadas de la vida. Un estudio publicado en 2019 por la Asociación Americana del Corazón, basado en una revisión sistemática y un metaanálisis de investigaciones realizadas entre 1950 y 2019, analizó datos de más de 3.8 millones de personas. Sus resultados indican que tener un perro se asocia con una reducción del riesgo de mortalidad general y por enfermedades cardiovasculares.

De acuerdo con el análisis, las personas que conviven con perros presentan:

Menor riesgo de fallecimiento por cualquier causa

Reducción significativa de la mortalidad por enfermedades del corazón

Mejor perfil lipídico

Respuestas fisiológicas más controladas ante el estrés

Estos hallazgos refuerzan la importancia del vínculo humano-animal como un elemento con impacto en la salud pública.

Actividad física y rutinas que favorecen el envejecimiento saludable

Francisco Javier Carbajal Merchant, médico veterinario zootecnista y académico de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la UNAM, explica que los perros poseen una alta capacidad de apego y de interacción social con las personas. Esta relación fomenta rutinas diarias que implican movimiento, disciplina y constancia.

Sacar a pasear a un perro, alimentarlo, entrenarlo o atender su higiene incrementa la actividad física y contribuye a evitar el sedentarismo, uno de los principales factores de riesgo en la adultez mayor. Además, establecer horarios y responsabilidades estimula la memoria y otros procesos cognitivos.

¿Tener perro reduce el riesgo de infarto? Estudios revelan beneficio inesperado

La convivencia con perros también influye de manera positiva en la salud emocional. El contacto cotidiano favorece la regulación de hormonas asociadas al bienestar, como la oxitocina, la serotonina y la dopamina, al tiempo que contribuye a disminuir los niveles de cortisol, hormona relacionada con el estrés.

“El intercambio afectivo constante ayuda a regular las emociones y a reducir la sensación de soledad”, señala Carbajal Merchant. Por ello, los perros pueden funcionar como un coadyuvante terapéutico para personas adultas mayores.

Una historia de compañía y bienestar

Para María de la Luz Aminta, profesora jubilada de 60 años, sus perros Ipsuli y Boss representan un apoyo fundamental en su vida cotidiana. Tras la pérdida de su esposo, encontró en ellos un motivo para mantenerse activa física y emocionalmente.

Desde hace varios años practica agility, una disciplina deportiva canina que exige coordinación, memoria y condición física. Entrenar junto a sus perros, afirma, le permitió fortalecer su salud, su sistema inmunológico y su confianza, demostrando que la edad no es un límite para mantenerse activa.

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Adopción responsable y orientación veterinaria

El especialista de la UNAM destaca que cada vez más adultos mayores adoptan perros o se hacen cargo de los que pertenecían a familiares, fenómeno vinculado tanto a una mayor conciencia sobre el bienestar animal como a la necesidad de compañía.

No obstante, subraya que la adopción debe ser responsable. Consultar a un médico veterinario permite elegir un perro acorde con el ritmo de vida, nivel de energía y capacidades físicas de cada persona. En este contexto, los perros mestizos suelen adaptarse con facilidad y son una opción recomendable.

Especialistas coinciden en que convivir con un perro aporta estructura, afecto y sentido de propósito

Perros y calidad de vida en la adultez mayor

Especialistas coinciden en que convivir con un perro aporta estructura, afecto y sentido de propósito, elementos clave para un envejecimiento saludable. Además de mejorar la movilidad y el estado de ánimo, los animales de compañía fortalecen los vínculos emocionales y la motivación diaria.

Cuidar de un perro implica compromiso, pero también ofrece beneficios que pueden marcar una diferencia significativa en la calidad de vida de las personas adultas mayores.

LCM