Si ya estás en busca de tu próximo destino turístico para estas vacaciones de Semana Santa o te encuentras en la capital yucateca y quieres un respiro frente al mar, Progreso puede ser una opción ideal por su vibrante ambiente y su fascinante historia. Esta ciudad puerto no solo es el punto de encuentro favorito de los locales, sino también una ventana al mundo gracias a su imponente infraestructura y por estar cerca de Mérida.
A solo 30 minutos del paraíso
Una de las mayores ventajas de Progreso es su estratégica cercanía con Mérida, ubicándose a tan solo 30 minutos de distancia.
Esta proximidad lo convierte en el lugar perfecto para una "escapada rápida" o un plan de último minuto para quienes visitan la región por primera vez.
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Llegar desde Mérida es sumamente sencillo, ya sea en auto particular o transporte público, permitiendo disfrutar de sus restaurantes y su animado malecón en cuestión de minutos.
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Para los viajeros que llegan vía crucero, el desembarque ocurre al final de su icónico muelle, desde donde pueden tomar un taxi o transporte gratuito hacia la costa y el centro de la ciudad.
El muelle más largo del mundo
El corazón de este puerto es, sin duda, su muelle de 6.5 kilómetros, reconocido como uno de los más largos del mundo. Esta colosal estructura de hormigón fue construida originalmente entre 1937 y 1941 para sustituir un antiguo muelle de madera, y fue ampliada en 1988 para permitir el atraque de grandes embarcaciones.
Un dato que maravilla a los entusiastas de la arquitectura es que se trata de la primera estructura de hormigón en el mundo diseñada para resistir el ambiente marino, manteniéndose en servicio por más de 70 años sin necesidad de reparaciones mayores. Su gran extensión es una necesidad geográfica: debido a que el mar es muy poco profundo cerca de la costa, los barcos deben alejarse kilómetros para encontrar aguas lo suficientemente profundas para navegar.
¿Qué hacer en Progreso?
Más allá de su muelle principal, el puerto ofrece rincones con alma propia:
- El Muelle de Chocolate: Este antiguo muelle de pescadores de los años 50 fue reconstruido en 2009 tras el paso del huracán Gilberto. Su nombre rinde homenaje a la "Ruta Solidaria del Chocolate", una carrera de veleros que conectó a este puerto mexicano con Francia.
- Naturaleza y calma: A solo 2 km de la entrada al puerto se encuentra El Corchito, una reserva ecológica rodeada de cenotes y ojos de agua. Si viajas con niños, la Playa Cerditos es la opción ideal por sus aguas color esmeralda y oleaje tranquilo.
- Aventura acuática: Para los más activos, las playas de Progreso son el escenario perfecto para practicar windsurf, kayak o paseos en moto de agua.
