Durante décadas, el sillón de tres partes fue el eje indiscutido de la sala de estar, una pieza que definía la distribución y el carácter del ambiente. Sin embargo, las nuevas formas de habitar y la evolución de los estilos de vida han impulsado una transformación silenciosa pero sostenida en el diseño de interiores. Hoy, los espacios buscan mayor flexibilidad, fluidez y adaptación a múltiples usos, lo que ha llevado a replantear el protagonismo de los muebles tradicionales.
La tendencia actual privilegia composiciones más livianas y versátiles, capaces de acompañar rutinas cambiantes. El auge del trabajo remoto, las reuniones informales y la necesidad de optimizar cada metro cuadrado han favorecido la incorporación de piezas móviles y de menor escala. En este contexto, la sala de estar deja de ser un espacio rígido para convertirse en un entorno dinámico, donde los muebles pueden reorganizarse según el momento y la función requerida.
Adiós a los sillones: esta es la tendencia en decoración que domina
Entre las opciones que ganan terreno se destacan los puffs de gran tamaño, valorados por su comodidad y facilidad de traslado; las butacas individuales, que aportan carácter y diseño sin sobrecargar el ambiente; y las banquetas acolchadas, una solución funcional y elegante para espacios reducidos. Estas alternativas permiten crear configuraciones más abiertas, favoreciendo la circulación y una percepción visual más ligera.
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Este cambio no implica la desaparición del sillón clásico, sino su integración dentro de una propuesta más amplia y equilibrada. El diseño contemporáneo apuesta por ambientes donde cada elemento cumple un rol específico, priorizando el confort, la estética y la adaptabilidad. Así, la sala de estar se redefine como un espacio versátil y personal, capaz de reflejar las nuevas maneras de vivir sin renunciar a la comodidad ni al estilo.
LCM
